En la historia reciente del punk rock mexicano, pocas bandas han insistido tanto en la incomodidad como De Nalgas. Sus canciones terminan hablando de política incluso cuando intentan hablar de otra cosa.
Para Mauricio Didier Ríos Medina, Puxi (Ángel Michael Rodríguez), Irving Cantón Quezada y el bajista David Sánchez Rojas, no se trata de una postura vacía, mucho menos de una responsabilidad autoimpuesta.
Desde sus primeras canciones, el grupo construyó un repertorio marcado por la crítica social, una inclinación que atribuyen menos a una decisión artística que a un origen común.
“Venimos de casas problemáticas, donde se hablaba del gobierno, donde la gente se quejaba de los políticos, de la sociedad. Aunque muchos problemas son sociales más que políticos, es lo que escuchamos siempre desde chicos”, expresó a ZETA el bajista, David Sánchez Rojas.
Esa naturalidad terminó convirtiéndose en identidad, incluso sin buscarlo.
“Hemos intentado hablar de otras cosas, se lo juro. Pero no nos salen. Aunque le pongamos una melodía más funky, termina hablando de la sociedad”, afirmó el músico, que suma 16 años de trayectoria.
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“Muchas bandas colegas ya nos tienen muy encasillados. ‘Ahorita tienen que escribir algo que está pasando en el mundo, con Donald Trump y Palestina’. Pero las letras se nos dan, no tenemos como esa responsabilidad de describir algo”, añadió.
Esa presión por opinar también se refleja en los obstáculos que han encontrado para difundir su música. Antes existía la dificultad de sonar en la radio; hoy el problema es existir en las plataformas.
La banda identifica en ellas una forma de censura menos visible, pero igual de efectiva, como la moderación algorítmica y las restricciones en redes sociales:
“Ahora nos vemos con algo nuevo, que es el shadowban. Desde nuestro nombre ni siquiera podemos llamarnos así. Si buscas De Nalgas en TikTok, o si tu canción se llama ‘Presidente pendejo’, pues ahí te encargo también. Es dificilísimo, pero hacerle la vuelta a la censura hace que te gire más la ardilla”, explicó el bajista.
En su último material discográfico, “Bisnesworld”, lanzado el pasado 23 de enero, el grupo recopila 17 canciones donde descargan su sentir en su nueva etapa como músicos, lejos del apodo de “herederos de Molotov”, pero manteniendo la esencia que los distingue. El grupo describe su evolución menos como un cambio y más como una acumulación.
Así, la banda continúa consolidándose en la escena punk al vincular su música con movimientos sociales rebeldes, ganándose un lugar por su autenticidad y energía.






