La palabra Sirat tiene un significado teológico. Según el Islam, es el puente que está justo sobre el infierno. Hay que transitarlo en línea recta. Para unos es fácil y rápido transitar el camino al Paraíso. Para muchos, superar las pruebas de la vida y seguir el camino es por demás accidentado.
Ese es el caso de Luis (Sergi López, magistral como siempre), un hombre ya maduro que va con Esteban (Bruno Núñez), su hijo, al sur de Marruecos en busca de Mar, la hija joven adulta que se fue de casa cinco meses atrás, inmersa en la cultura del rave.
Y así es como llegan al país africano para encontrarse con una enorme multitud de jóvenes que bailan al ritmo de la música electrónica que resuena sin cesar a través de enormes bocinas en medio de la nada. Buscar ahí a Mar es tan sencillo como encontrar una aguja en un pajar.
Cuando de pronto las caravanas emprenden distintos rumbos, padre e hijo deciden seguir a un grupo de nómadas que viajarán a una mítica gran fiesta en el desierto. El trayecto es el fundamento de este impactante filme de Óliver Laxe que al final lo deja a uno sin palabras. Llega el momento, cuando los dos autobuses destartalados de los raveros y la camioneta de Luis surcan por curvas imposibles con los peores desfiladeros, que uno se pregunta cómo Luis pone en riesgo la vida de Esteban, un niño apenas, al ir detrás de una hija que ya decidió su vida.
Luego, la pregunta es en qué momento estos personajes, ninguno veinteañero, algunos mutilados (sabrá por qué razones), decidieron un rumbo así, sin destino claro, aunque en el excepcional guion de Laxe y Santiago Fillol hay referencias al presente turbulento como una posible explicación.
Después, se cae en cuenta que el Sirat es inevitable: lo transitamos todos los días, desde donde estemos, pues la vida no es un punto de llegada sino un camino, como bien anotó Cavafis.
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Nada, entonces, se parece a esta joya de Laxe, sorprendente, irrepetible y definitivamente inolvidable. ****
Punto final.- Qué reñida está la categoría de Película Internacional rumbo al Óscar.






