Bajo crecimiento, incluso una recesión, podrían marcar económicamente México y Baja California en 2026. El año será difícil, igual que lo fue el pasado, porque seguirá presente la incertidumbre por factores dentro y fuera del país, que se traducirán en insuficiente inversión pública y privada, así como bajos niveles de generación de empleo formal, consideraron especialistas consultados por ZETA.
El reciente derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela, el control que estaría teniendo Estados Unidos del petróleo venezolano y las amenazas del presidente Donald Trump a otras naciones, incluido México, provocan más incertidumbre económica que inhibe la llegada de inversiones públicas y privadas a nuestro país y a nivel global, indicó Enrique Rovirosa Miramontes, expresidente del Colegio de Economistas de Mexicali.
“Nadie quiere invertir o prefiere detener sus inversiones cuando sabe que el riesgo aumenta”, y el riesgo en el caso de México incrementa por las amenazas de Estados Unidos sobre una posible incursión terrestre para atacar a grupos delincuenciales y por la posible cancelación del T-MEC.
Al interior está generando desconfianza la reforma electoral, de la que se presume concentraría el poder en el partido gobernante, y la reforma judicial que rompió el equilibrio de poderes, señaló el especialista en entrevista con ZETA.
Refirió que, las acciones que está implantando Estados Unidos van a afectar a la baja al crecimiento mundial en 0.3 a 0.4 puntos porcentuales, con lo que se espera que la economía global crezca 2.6 o 2.7%, cuando antes se preveía un crecimiento cercano al 3.1%.
Para México, existe una “posibilidad alta” de que el crecimiento de este año sea similar al de 2025, o incluso sea cero; muy lejano del pronóstico del Gobierno Federal, que proyecta un crecimiento entre 1.9 y 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB).
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Mientras que la economía de Baja California se mantendría en 0%, tal como habría ocurrido el año pasado y en 2024. Incluso podría decrecer este 2026. “Si bien nos va, creceríamos 0.1-0.2%, porque todo apunta que vamos a seguir estancados”, ya que la frontera siempre ha sido un “amortiguador” de las políticas que aplica Estados Unidos o México, indicó Rovirosa Miramontes.

Recordó que en los últimos siete años nuestro país ha tenido bajas tasas anuales de crecimiento, en promedio, de alrededor del 0.7%, lo que habría disminuido el ingreso per cápita. “Menor crecimiento económico también representa menor empleo formal, lo cual afecta uno de los motores de la economía que es el consumo interno”.
El paupérrimo crecimiento también afecta la capacidad del Estado de aumentar sus ingresos agravando el déficit fiscal y la deuda de nuestro país, porque implica destinar más recursos a intereses y menos a inversión pública, señalaron los especialistas consultados.
El economista Jorge Fonseca coincidió en que hay un “deterioro de la actividad económica” desde 2018, ya que salvo “el pico después de la pandemia, la economía no ha crecido”, y eso ya está reflejándose en la confianza de los consumidores, que están cambiando patrones de consumo, como, por ejemplo, acudir con menor frecuencia a restaurantes o lugares de esparcimiento impactando negativamente al sector servicios, que se ha retraído.
Con todo y la celebración del Mundial en junio próximo, “no va a alcanzar” para reactivar la economía, aunque sí podría generar un “pico” por ciertas semanas, manifestó el economista, quien expresó dudas sobre el gasto que hará el Gobierno Federal para tener la infraestructura que requiere un evento de ese tipo. “Lo veo muy limitado, para que pueda tener un impacto en el crecimiento económico del país (…) No veo condiciones para un crecimiento del 1%”.
Alertó que si se deteriora el sector exportador, significaría “la crónica anunciada de una recesión”, porque nuestra economía no podría crecer sólo con el consumo interno. “Muy probablemente en el momento en que estemos en recesión nadie lo va a percibir, nada más los economistas vamos a decir que técnicamente estamos en recesión, porque vamos a estar tan acostumbrados a que la actividad económica está tan lenta”.
Explicó que, técnicamente, una recesión significa que hay contracción económica en dos trimestres consecutivos. Aun si en los cálculos oficiales no ocurriera la recesión técnica, “no hay manera que pueda decir que es positivo un crecimiento de 0.7%, no es nada para celebrar”.
El año pasado el sector exportador cerró con cifras positivas, ya que de enero a diciembre las exportaciones mexicanas aumentaron 7.8%, alcanzando el máximo histórico de 663 mil 407 millones de dólares, impulsadas por el crecimiento de las exportaciones extractivas (27%) y manufactureras (10%).
En ese sentido, Fonseca previó que la industria manufacturera de Baja California podría tener un mejor desempeño en 2026 que el año pasado, lo que generaría un repunte de la economía local con la llegada de inversiones que se han pospuesto. “No será un año espectacular, pero será mejor que en 2025, que fue malo”.
En opinión de Roberto Valero, presidente del Centro de Estudios Económicos de Baja California, la economía mexicana entrará en recesión durante el segundo trimestre de 2026 y el comportamiento del tipo de cambio dependerá de las tasas de interés. “En el momento en que no haya más recortes en las tasas de interés de Estados Unidos y que el Banxico siga bajando su tasa, los capitales van a dejar de refugiarse en México”.

Un dólar bajo -como actualmente se encuentra, que está cercano a la barrera de los 17 pesos por billete verde- en la región fronteriza incentiva la fuga de consumidores hacia Estados Unidos y hace que disminuya la ventaja operativa del sector exportador. Pese a la fortaleza del peso, el dólar podría llegar a 19.00 pesos para el segundo semestre, estimó.
Roberto Valero coincidió en que el Mundial será un evento aislado y sus efectos serán muy focalizados, con repercusiones favorables para el empleo en el sector de servicios y el consumo de las ciudades sedes. Aunque es posible que ocurra lo mismo que pasó en Mexicali con la Serie del Caribe, que las expectativas de ocupación hotelera no se cumplieron.
INFORMALIDAD EN CRECIMIENTO
Jorge Fonseca señaló que el crecimiento de la informalidad en México es el reflejo del deterioro de la actividad económica, “porque a falta de espacios en la economía formal va creciendo pausadamente, sin detenerse, la informalidad y los gobiernos federal y estatal de alguna manera lo están reconociendo con actitudes recaudatorias”, tendientes a los contribuyentes cautivos.
Cada año ingresan a la economía nacional alrededor de 800 mil personas a buscar una oportunidad laboral, y la mitad de ellas termina en la informalidad al no obtener un trabajo formal. Eso hace que cada año crezca el rezago y vaya en aumentando la informalidad, explicó.
“México tendría que crecer al menos 4% del Producto Interno Bruto (PIB) para que las personas que están incorporándose al mercado tuvieran una oportunidad laboral en la formalidad”, agregó el especialista.
Según datos del INEGI, en 2025, 1.2 millones de personas engrosaron la informalidad, con lo que la población en México que trabajó en esa condición sumó 33 millones. Mientras el empleo formal acumuló en diciembre seis meses consecutivos con caídas anuales, generándose en todo el año 278 mil 697 empleos registrados en el Seguro Social; la segunda cifra más baja desde 2020.
Rovirosa Miramontes proyectó que durante 2026 podría haber la misma generación de empleo en nuestro país que la del año pasado, debido a la expectativa de crecimiento económico.
Roberto Valero advirtió que en 2025 Baja California sumó dos años consecutivos de pérdida de empleo, siendo el sector manufacturero uno de los más golpeados con 40 mil puestos menos. Para finales de 2026, “podría haber una ligera recuperación, pero eso dependerá de las maquiladoras”.
Por otro lado, aseveró que se han ido más de dos mil 300 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) del estado, desde que inició la administración de Marina del Pilar Ávila Olmeda en 2021 hasta el tercer trimestre de 2025.
INFLACIÓN POR ARANCELES DE MÉXICO A PRODUCTOS CHINOS
En opinión de Rovirosa Miramontes, los aranceles de hasta 50% que impuso el gobierno mexicano a mil 400 fracciones arancelarias de productos de Asia, particularmente China, provocarán inflación en nuestro país.
“Existe el riesgo de que la inflación supere el 4% por estas políticas arancelarias de Estados Unidos a México y de México a países asiáticos, aunado a los incrementos de impuestos y derechos implementados por los gobierno estatales y municipales”.
Los aranceles también podrían afectar las cadenas productivas, porque muchos de los productos que se importan de Asia, particularmente de China, forman parte de los productos que exporta México, “entonces eso generará problemas de costos; y en un momento dado, si las importaciones se dificultan por trámites” podría hacer que muchas empresas que frenen sus proyectos de expansión y otras preferirán retirarse.

Los chinos podrían invertir entre 4 y 10 mil millones de dólares en México en relativo corto plazo, pero “con esta situación no lo van a hacer y también ahí cerramos las puertas a una alternativa de inversión”, agregó Rovirosa Miramontes.
Jorge Fonseca señaló que los aranceles también podrían “hacer más lenta la economía” y generar un impacto mayor en la inflación, porque muchos insumos intermedios son usados en las cadenas de suministro de Canadá, Estados Unidos y México.
“El consumidor mexicano es quien va a sufrir” con estos aranceles, principalmente el sector de la población que no cuenta con los recursos suficientes para adquirir productos, como vehículos y autopartes, de origen japonés, europeo o americano, declaró.
A ello se suma el impacto que está teniendo el Impuesto sobre Producción y Servicios (IEPS) al refresco y bebidas endulzadas, advirtió el especialista, quien consideró que la inflación general podría mantenerse en el rango del Banxico (3% +/- un punto porcentual), al seguir retrocediendo la demanda de los consumidores. La inflación no será un peligro en 2026, porque “vamos muy despacio entrando a una recesión”, declaró.
Roberto Valero apuntó que la inflación subyacente (que mide los precios menos volátiles) permanece por encima del 4% y la sigue presionando al alza los aranceles y el IEPS. Mientras que la inflación no subyacente podría acelerarse por condiciones climáticas, como la sequía que fue “la más severa en 100 años”, así como condiciones sanitarias, como el gusano barrenador que afecta el ganado o la gripe aviar al pollo.
Según el último dato del INEGI, durante la primera quincena de enero 2026 la inflación general tuvo un alza quincenal de 0.31%, ubicándose a tasa anual en 3.77%, derivado del incremento del IEPS, ya que entre los productos que más se encarecieron fueron los cigarrillos y refrescos envasados.
El aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) también estará presionando al alza la inflación en México, uno de los países con más consumo de esta bebida, agregó.






