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lunes, febrero 9, 2026
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Lucrativo alquiler de vientres

México se convirtió en los años más recientes en una de las opciones más baratas de “vientres de alquiler” para ciudadanos europeos o de otras otros continentes que desean experimentar la paternidad a través de métodos de reproducción asistida. Y en Tlaquepaque, Jalisco, una oficina del Registro Civil es la “puerta” que permite dar legalidad al trámite para registrar a esos hijos a través de un acta de nacimiento, cuyo espacio del nombre de la madre debe de quedar en blanco.

Apenas el martes 3 de febrero de 2026, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) fijó como criterio obligatorio que, ante la falta de regulación específica en materia de gestación sustituta en la Ciudad de México, las diligencias de jurisdicción voluntaria son la vía idónea para que una autoridad jurisdiccional verifique el contenido del acuerdo de gestación sustituta, previamente ratificado ante notario o notaria y, eventualmente, ordene al Registro Civil expedir el acta de nacimiento del hijo o hija nacida mediante este método.

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Sin embargo, en el país existen diversas agencias de reproducción asistida, principalmente con capital extranjero, para llevar a cabo la maternidad subrogada; es decir, que una mujer geste en su útero un bebé sin aportar sus propios óvulos, a través de una fertilización asistida in vitro, con transferencia embrionaria resultante del esperma del hombre interesado y el óvulo de una donante anónima obtenido de un banco de donantes de un centro autorizado por autoridades sanitarias. El costo incluye asesoría y algunas gestiones legales.

El interés de los europeos por llevar a cabo dicho tratamiento en México obedece a motivaciones multifactoriales: el deseo del hombre de tener un hijo y no compartirlo con una pareja de sexo femenino; los altos costos del proceso médico de fertilización en países del Viejo Continente; el tipo de genes; y las dificultades legales para el registro del infante a su nacimiento. En este país las ventajas son mayores que las de las naciones europeas y los Estados Unidos, principalmente el precio.

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Investigaciones ZETA logró ubicar la presencia de varones extranjeros que se trasladaron a México en los últimos años para participar del tratamiento y llevarse un hijo del país con acta de nacimiento, y en su caso, pasaporte, convirtiéndose en papás solitarios o con pareja homoparental. Los menos, hombres cuya esposa no puede concebir, y este tipo de gestación se convirtió en la solución a su necesidad familiar. De esa forma, en la Oficina del Registro Civil número 12, en San Pedro Tlaquepaque, se ha hecho fila a trámites para registrar el nacimiento de estos bebés. Los interesados, sometidos al tratamiento, son orientados legalmente para que pregunten por escrito en dicha oficina gubernamental cual es el proceso para registrar al infante.

La respuesta por escrito de la autoridad municipal advierte la negativa de registro por no estar prevista en la ley del Estado de Jalisco. Ello es motivo suficiente para la tramitación de un juicio de amparo que termina dando la protección judicial al o los quejosos y proceder al registro.

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REGISTRO FORZADO

Así ocurrió con Rubén, un hombre dedicado al arte que vino a México procedente de Tenerife, España, con la intención de ser padre soltero. Acudió a una clínica de reproducción asistida y conoció los alcances de alquilar el vientre de una mujer para concretar su sueño. De esa forma, el pintor, mediante el pago de unos 80 mil euros, consiguió una “socia” para su propósito, una mexicana que “prestaría” su útero para cargar y desarrollar al embrión durante nueve meses.

Dulce acordó con el ibérico y un centro de reproducción asistida someterse al  tratamiento médico de fertilización asistida in vitro, transferencia embrionaria, control prenatal y nacimiento, tras firmar un “Acuerdo de Reproducción Humana Asistida Altruista”, donde se establece que la mujer no aportaría su material genético y sólo “de manera voluntaria y altruista” gestaría en su vientre al embrión para su posterior alumbramiento, con el consentimiento de “no tener interés en hacerse cargo del menor, ni de las obligaciones derivadas de la filiación, aceptando que el padre biológico asuma los cuidados del bebé y en consecuencia todos esos deberes”.

Además, Dulce colaboraría para participar en un juicio de amparo junto con él para conseguir el registro de nacimiento del hijo de Rubén. La demanda de garantías fue radicada en un Juzgado de Distrito en Materia Administrativa con residencia en Zapopan. La clínica contratada los acompaña en la tramitación. Rubén y la madre sustituta aportaron el escrito formulado al Registro Civil, donde solicitaron se les “informe de los requisitos y documentos necesarios para la inscripción del infante que se encuentra actualmente en la semana 14 de gestación”.

Le explican al oficial de la dependencia gubernamental que el infante es concebido por medio de la técnica de reproducción asistida y la necesidad de que la gestante sustituta quede excluida del documento. La respuesta, en todos los casos es similar por parte de la autoridad (Registro Civil número 12 de Tlaquepaque):

“Resulta improcedente asentar en el acta de nacimiento del infante que ya se encuentra en gestación y cuyo nacimiento es inminente, única y exclusivamente el nombre del padre (…) quedando en blanco el apartado de la madre, ya que la legislación aplicable del Estado de Jalisco no prevé dicho supuesto y, por ende, no lo permite; decisión que no variará, ya que los Oficiales del Registro Civil sólo pueden hacer lo que la ley le permite”.

Al acudir al juicio de amparo, los quejosos reclaman que la respuesta del Registro Civil coarta el derecho de dignidad del bebe, identidad, nacionalidad, filiación y de formar parte de una familia. Los jueces terminan por conceder los amparos, pues estiman que las normas impugnadas son violatorias del principio constitucional de igualdad y no discriminación, porque si bien podría decirse que no distinguen explícitamente entre el registro del nacimiento de un niño procreado a través de técnicas de reproducción asistida y, otro, por medios naturales, ello no es obstáculo para sostener que los artículos objetados “hacen una distinción apoyada en esa categoría sospechosa”.

“Desde un enfoque de diversidad, todos los núcleos de familia deben ser iguales en dignidad y protección constitucional, sin que se puedan determinar definiciones o formas familiares excluyentes para la tutela de derechos fundamentales, pues la Constitución se dispone abierta a fin de incorporar en dicha tutela a cualquier núcleo que exprese características definitorias de una familia”, concluyen los juzgadores, quienes ordenan a la autoridad responsable el registro del menor debiendo dejar en blanco o sin llenado el apartado referente al nombre de la madre.

HIJO AJENO

Como el caso de Rubén existen por lo menos otros 100 asuntos tan sólo en oficinas del Registro Civil de la Zona Metropolitana de Guadalajara desde 2022 a la fecha, dividiéndose entre padres solitarios y parejas homoparentales. Los beneficiados tienen nombres como Gary, Marvin, Steve, Aleixandre, Roozbeh, Aurelien y apellidos extranjeros. Hay desde un productor y director de cine holandés hasta un odontólogo de Tijuana, quienes han podido convertirse en padres y registrar a su hijo en esa oficina municipal. En el caso de Steven, venía por un hijo y se llevó dos por resultar un parto gemelar.

Mientras que en Europa un tratamiento de gestación subrogada cuesta entre 47 mil 200 y 70 mil euros, siendo más baratos los precios en los países de la llamada cortina de hierro, en Estados Unidos de América tiene un valor de 120 mil a 160 mil euros; y en México, de entre 61 mil y 90 mil euros, según cotizan instituciones de reproducción asistida en sus portales web. Otra gran diferencia en el precio es la dificultad para conseguir a la gestante sustituta, que en el modelo estadounidense resulta muy costoso el esquema de seguridad social, y en los países latinoamericanos, como México, existen mujeres en extrema necesidad económica.

Jacky es una mujer de 30 años de edad, vecina del municipio conurbado de Tlajomulco de Zúñiga, en Jalisco, y participa como madre sustituta actualmente gestante. Ya tiene la experiencia de ser madre, pues tiene dos hijos varones menores de nueve años y una bebecita que nació a finales de 2020, en plena pandemia del COVID-19. Eso no la espantó para convertirse en la incubadora humana de los sueños de una pareja de hombres que por medio de un centro de reproducción asistida contrataron a Jacky.

En febrero de 2025, las partes firmaron un muy interesante “contrato de reproducción humana asistida altruista”; la mujer se reconoció como gestante sustituta sin tener relación jurídica o de afiliación alguna, al no haber aportado su material genético, y, por ende, no ser la madre biológica, aunado a que tampoco pretende sostener vínculos de filiación o parentesco con el nacido, pues otorgó su consentimiento de entregar los infantes a los interesados sin reclamar derechos sobre los mismos, aceptando que los dos hombres funjan como padres de los nacidos y asuman todas las obligaciones derivadas de la filiación.

El 1 de marzo de 2025 se realizó la transferencia embrionaria al útero de Jacky, de un embrión formado a partir del material genético del hombre 1 y otro embrión formado con material genético del hombre 2, y de óvulos obtenidos de una donante anónima, mediante fecundación in vitro. El 11 de marzo siguiente se confirmó el embarazo gemelar por diversos estudios. La joven jalisciense refiere que vive en un entorno familiar positivo y amoroso, ambiente en el cual el futuro embarazo puede desarrollarse de manera sana y segura.

Bajo protesta de decir verdad, Jacky declaró que es solvente económicamente y que la satisfacción de sus necesidades básicas y las de su familia no dependen enteramente de la compensación económica que recibirá por el coste de oportunidad de riesgos y las molestias que implica estar embarazada, que aumentan a medida que avanza el embarazo. Recalcó que es consciente de la responsabilidad y el deber de cuidado que conlleva la fase previa, durante y posterior al embarazo, y lo conoce porque ha estado embarazada previamente. No se reveló la cantidad económica en juego por este intercambio de humanidad.

A pesar del auge que se presenta de los mismos, el asunto de los vientres de alquiler o renta de úteros en México no se encuentra plenamente legislado en el país. El argumento se halla en el debate desde los aspectos ético, religioso y de los grupos feministas, sin que hasta ahora se haya arrojado luz de lo que es o no correcto. El caso es que el negocio resulta rentable para las pocas empresas instaladas en el país y cuya reputación de directivos y representantes, sus intenciones y ganancias permanecen en total opacidad.

En la resolución del 3 de febrero de 2026, la SCJN determinó que la falta de regulación no debe impedir que las autoridades resuelvan los asuntos que se les presentan. Por el contrario, deben adoptar una solución que garantice los derechos de las personas involucradas en un acuerdo de gestación sustituta. En ese sentido, cuando exista uno en esta materia previamente ratificado ante una notaría pública y no haya controversia entre las partes, una autoridad judicial no contenciosa podrá conocerlo, verificar su contenido, acompañar su cumplimiento y, al momento del nacimiento, ordenar sin dilaciones la expedición del acta correspondiente.

El Tribunal Pleno subrayó que la función de la autoridad judicial en estos casos no consiste en resolver un litigio, sino en supervisar la legalidad del acuerdo, asegurar una atención integral a la mujer o persona gestante, prevenir la violencia de género y reproductiva, así como garantizar el reconocimiento oportuno del vínculo entre el recién nacido y sus padres intencionales. Por ahora no hay denuncias de quien o quienes pudiesen ser víctimas de algún delito ni tampoco investigaciones oficiosas de las autoridades, sólo conjeturas y dudas sobre el futuro de esos niños nacidos en México y que nunca regresarán.

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Autor(a)

Luis Carlos Sáinz
Luis Carlos Sáinz
Reportero desde 1989 en W Radio, Promomedios Radio, TV Azteca, Canal Ocho, Grupo ACIR, Ocho Columnas, Associated Press y ZETA; Consejero Editorial en Mural 2010-2011. Autor del libro Rejas Rotas.
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