— Ya podemos casarnos, María. ¿Te bastará con las 90 mil que gano?
— Sí, claro, ¿pero de qué vivirás tú?
Autor: Una novia.
¿Hombres sensibles?
No todos los hombres son tan insensibles… Una muestra:
Una mujer conoce a un tipo en un bar.
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Conversan, se entienden y terminan marchándose juntos.
Se van al apartamento de él y, mientras le enseña el lugar, ella nota que su dormitorio está lleno de ositos de peluche.
Todos bien acomodaditos: los más grandes en la repisa de arriba, los medianos en el centro y los pequeñitos abajo.
La mujer está sorprendida que un hombre tenga esa colección de peluches, pero decide no comentarle nada y se alegra de que él no tenga miedo de expresar su lado sensible (ese que tanto les gusta a las mujeres).
Ella lo mira a los ojos, se besan y a los 3 minutos, ya están muy ocupados… Después de una intensa noche de pasión, ella, feliz con su hombre sensible y acurrucada junto a él, finalmente le pregunta:
— ¿Y bien? ¿Qué te pareció?
El hombre se da la vuelta, y con el cigarrillo en la boca le dice:
— ¡¡Nada mal, nada mal!… Puedes retirar tu premio de la repisa del medio.
Autor: Un hombre insensible.
Sapato
— Doctor, tengo un problema y es que no sé decir “sapato”.
— ¿Repita?
— Sapato.
— Pues yo lo oigo bien.
— No, doctor, no me entiende.
— A ver…
— ¿Cómo se lo explico?… ¡Ah, sí! Mire, doctor: “lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, ¡SA-PA-TO!”
Autor: Un terapeuta del lenguaje.
Flores en la lápida
Un hombre estaba colocando flores en la lápida de un pariente, cuando ve a una japonesa dejando un plato de arroz en la lápida de lindera. Gira hacia ella y le pregunta:
— Disculpe…, ¿pero la señora cree que el difunto vendrá a comer el arroz?
Y la japonesa le responde:
— Sí…, cuando el suyo venga a olel las floles …
Autor: Un funerario.
Hay de suegras a suegras
Dos señoras se encontraron después de un buen tiempo sin verse y una le pregunta a la otra:
— ¿Y cómo están tus hijos, Rosa y Francisco?
— Ay querida, Rosa se casó muy bien. Tiene un esposo maravilloso. Él se levanta de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, prepara el café en la mañana, lava los platos y ayuda en la cocina. Después de todo esto se va a trabajar. Un amor de yerno, gracias a Dios.
— ¡Que bien, querida amiga! Y tu hijo Francisco, ¿también se casó?
— También se casó, pero tuvo mala suerte. Su matrimonio anda muy mal. ¡Imagínate que él tiene que levantarse de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, hacer el café en la mañana, lavar los platos y tiene que ayudar en la cocina! Y después de todo esto, sale a trabajar para conseguir el sustento a la vaga de mi nuera. ¡Es una zorra!
Autor: La pobre nuera.
Cómo se llamó la película
Se abre el telón y se ve una piedra, pequeñita, pequeñita.
Título de la película.
ROQUI.
Autor: Un cinéfilo.
Vecina divorciada
Acaba de llamar a mi puerta mi hermosa vecina (que está divorciada). Abro corriendo y me dice:
— Mira, acabo de llegar y estoy con unas ganas locas de divertirme, de emborracharme y no parar toda la noche… ¿Estás ocupado esta noche?
— ¡Claro que no!
— Entonces, ¿me puedes cuidar el niño?
Autor: El divorciado.
Uno para los más inteligentes
Ahí te va. Estás al volante de tu carro y circulas a velocidad constante.
A tu izquierda hay un precipicio.
A tu derecha un camión de bomberos que circula exactamente a la misma velocidad que tú.
Delante de ti ves un cerdo que es más grande que tu vehículo y detrás te sigue un helicóptero a ras de suelo, los dos últimos a la misma velocidad que tú.
— ¿Qué haces para pararte?
Respuesta:
Bájate del carrusel, tonto, ya estás muy grande para esas cosas.
Autor: Un inmaduro.
La adivinanza más tonta
Va un tipo y le dice a otro:
— Vamos a jugar a adivinar animales. Si adivinas el animal que te voy a describir te doy 100 pesos. Y si no lo adivinas me das 1,000 pesos.
— Va que va.
— Es un animal que corre por la tierra, vuela por el aire, y nada por debajo del agua.
— Oye, pues no lo sé. Toma 1,000 pesos… ¿Y qué animal es?
— Te doy 100 pesos porque yo tampoco lo sé.
Autor: Un apostador.






