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martes, julio 23, 2024
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Colapso de tubería en Santa Anita: abandono gubernamental

El tubo que colapsó y dejó 20% de Mexicali sin agua, tenía casi 40 años de uso; hace 10 años debieron cambiarlo. Así, el 40% de tuberías de la Capital

El colapso de siete metros de una tubería de asbesto ubicada sobre la extensión de la calle Cuarta en la entrada de Palmar de Santa Anita, redujo la presión de agua en dos terceras partes de Mexicali, pero afectó severamente con intermitencias del servicio y hasta suspensión total al 20 por ciento de la población que reside en la mancha urbana, al Este y Noreste de la urbe.

El pasado viernes 28 de junio, con una temperatura que rebasaba los 40 grados centígrados, ocurrió el colapso. Una grieta en la tubería de asbesto, un material descontinuado y considerado cancerígeno, provocó el derrumbe que se extendió debido a la presión del agua necesaria para el traslado del recurso hídrico, provocando una afectación en cadena de la infraestructura subterránea.

El agua colapsó al tubo de 30 pulgadas de diámetro y éste provocó un hundimiento de la desgastada vialidad que, por fortuna, no tenía un tránsito vehicular en ese momento, pese a que se ubica a escasos metros de las instalaciones de la clínica del IMSS conocida como Villas del Palmar, del Instituto Tecnológico de Mexicali y de todo el complejo que conforma la zona de Palmar de Santa Anita.

Foto: Cortesía

La zona urbana de Mexicali cuenta con una infraestructura hídrica subterránea de tres mil 559 kilómetros para surtir de recurso hídrico y de drenaje a toda la población, de los cuales sólo el 69.9 por ciento es de material PVC, considerado de uso común en México y que cumple con las medidas estandarizadas de seguridad. El resto se distribuye entre hierro dúctil, polietileno, acero, pero sobre todo asbesto-cemento, el cual representa el 28.1 por ciento, mismo que ya llegó a su vida útil.

Según el director de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Mexicali (CESPM), Armando Carrazco, el 35 por ciento de las tuberías de la mancha urbana y el 5 por ciento en el Valle de Mexicali, requiere ser sustituida para evitar un colapso, algunas de ellas, como el caso de la referida tubería, cumplió ya su vida útil de 35 a 40 años.

Para dimensionarlo, sí sacamos el 35 por ciento de los tres mil 559 kilómetros, sólo en la ciudad se requieren sustituir mil 245.65 kilómetros de tubería, lo que representa en longitud casi la distancia lineal que existe entre el municipio de Mexicali con La Paz, Baja California Sur, en tuberías, que según la herramienta Google Maps son mil 350 kilómetros.

 

EL COLAPSO

Alrededor de las tres de la tarde del viernes 28 de junio, los vagos ruidos del bullicio generado por los derechohabientes de la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), fueron acallados por un estruendo ocasionado por el colapso de la sumamente deteriorada calle Cuarta, una de las entradas al complejo de Palmar de Santa Anita y Villas del Palmar, ubicado al Oriente de la ciudad.

El desplome de la vialidad vino acompañado por una prominente fuga de agua que rápidamente inundó el socavón que el mismo desplome ocasionó.

Los residentes más inmediatos percibieron el derrumbe, pero quienes viven en los alrededores -desde la Zona Dorada hasta Villa Verde, Villa Florida y comunidades aledañas al complejo de Palmar de Santa Anita, Villas del Valle y Villas del Palmar-, lo percibieron por la suspensión total del servicio del recurso hídrico.

Se trató de la ruptura de entre cinco y siete metros de la tubería de asbesto-cemento instalada en 1986 y que desde ese entonces no había recibido ningún tipo de rehabilitación o trabajo de infraestructura.

A partir de ese momento comenzó el intenso trabajo realizado por todo el personal de la CESPM, quien durante 72 horas trabajó sin descanso en el socavón. Pese al intenso calor que superaba los 46 grados centígrados al momento del percance, 40 empleados de la paraestatal durante cada turno, focalizaron sus esfuerzos para contener la fuga de agua y llevar a cabo las labores de rehabilitación en la zona del colapso

Foto: Cristian Torres

En las primeras seis horas posteriores al siniestro se suspendió el servicio del recurso hídrico en la totalidad de la zona, pero a partir de ese momento el agua comenzó a dispersarse a cuenta gotas, literalmente, en las zonas afectadas más alejadas.

Zonas sumamente alejadas como Constituyente y Centro Cívico, sufrieron una baja de presión en el servicio debido a que toda la red se encuentra conectada, y el bloqueo de esta zona ocasionó afectaciones en dos terceras partes de la red hidráulica.

Trabajadores de la CESPM pudieron reestablecer el servicio en su totalidad hasta la tarde-noche del domingo, 30 de junio. En el proceso se enfrentaron a varios problemas, pues inicialmente no se pudo hacer una rehabilitación a causa de que la tubería de asbesto-cemento, ya no se encuentra en el mercado; está descontinuada.

Por ello, se tuvo que traer un tubo de PVC que coincidiera con las dimensiones del primero y que soportara la presión del mismo. Para ello requirieron una especie de adaptador para conectar la línea, al menos de manera provisional.

Luego de un extenso trabajo y cuando por fin se pudo extraer la parte dañada y conectarlo, se intentó reiniciar el servicio, pero las vibraciones y las afectaciones de la tubería provocaron daños en otras partes de la construcción subterránea que tuvieron que atenderse para poder concluir.

“El asbesto-cemento ya no está en el mercado. Al momento de tener una ruptura se rompe todo el tubo, debe hacerse un trabajo más artesanal que te permite la conductividad de la línea”, refirió el director de la CESPM, quien aseguró que este tubo de 2 mil metros de longitud les había dado una advertencia de colapso en otra zona de la ciudad, más cercano al bulevar Lázaro Cárdenas y calle Novena.

“Esta línea se tuvo que cambiar hace 10 años. ¿Qué estamos haciendo? Buscamos reponer en las colonias. Con este colapso la ventaja es que hubo un dren”, agregó el funcionario, quien señaló que sin ese cuerpo de agua se habrían generado severas afectaciones por inundaciones en los alrededores.

Por increíble que parezca, la ciudadanía no externó un repudio generalizado por la falta de agua. Por el contrario, los mismos residentes de la zona se acercaron a brindarle agua -e incluso ofrecieron cervezas-, y algunos alimentos a los trabajadores de la CESPM que se encontraban en el lugar.

 

REZAGOS HASTA DE 10 AÑOS

Las afectaciones por la falta de agua se vivieron de diferentes formas, pues mientras que en algunas comunidades más alejadas de la zona del colapso comenzaron a tener servicio de agua a partir de las 6:00 a.m., sus complicaciones no fueron tan graves, debido a que en las comunidades que cuentan con aire acondicionado pudieron sobrellevarlo con agua de garrafón para realizar algunas actividades como bañarse.

Carrasco, titular de la CESPM, Foto: Cristian Torres

Sin embargo, otras comunidades, sobre todo las más cercanas, vivieron 72 horas sin agua, y a diferencia de municipios como Tijuana y Ensenada, no existe una cultura del resguardo de recurso hídrico por el simple hecho de que en Mexicali no existen -al menos en la ciudad- zonas, horas o días, donde se suspenda el servicio. Es por ello que algunos optaron por resguardarse en viviendas de familiares o, incluso, soportar las carencias consumiendo agua y con algún ventilador.

Residentes consultados por ZETA indicaron que algunos utilizaron el agua que derramaba su aire acondicionado o de garrafón para cubrir con sus necesidades de higiene, desde la cadena del baño hasta limpiarse. También comentaron que el agua de pipa que llevó el gobierno tenía altos niveles de cloro, por lo que sólo la utilizaban para el baño.

Hasta el cierre de esta edición, la vialidad seguía cerrada debido a que, según trabajadores de CESPM, están buscando material o la mecánica para poder garantizar que no se registren otros colapsos en ese mismo tubo.

Esta versión coincide con la referida por Armando Carrazco, quien aseguró que la zona sigue en revisión debido a que, por haber cumplido su vida útil, podrían darse nuevos derrumbes en la zona y resulta muy complicado hacer una extracción del tubo, por lo que buscarán instalar un tubo especial alrededor del asbesto para reforzarlo.

En un análisis realizado por la misma dependencia, las colonias donde es urgente una reposición de tubería de asbesto es en el Conjunto Urbano Universitario, Jardines del Lago, San Marcos, Centinela Solidaridad, Industrial, Conjunto Urbano Esperanza, Constituyentes, Segunda Sección, Infonavit Cucapah, Pueblo Nuevo, Santa Mónica, 27 de Septiembre, Santa Isabel, Las Palomas, Fovissste, Hidalgo, Josué Molina, Santa Clara, Orizaba Baja California, Televisora, Cuauhtémoc Sur, Libertad, Ejido Puebla, Villafontana, Esperanza y la Luna.

Si bien estas zonas son urgentes, toda la colonia Independencia, ProHogar y sus alrededores, también requieren un reemplazo de materiales subterráneos para evitar colapsos.

Daños provocados por tuberías viejas y falta de mantenimiento, Foto: Cristian Torres

De hecho, en zonas como la colonia Esperanza ya se han registrado colapsos de grandes proporciones, los cuales provocaron un cierre total de la calle Sinaloa, para poder modificar la infraestructura hídrica subterránea. Otro también se documentó en la calzada Anáhuac, hasta de cinco metros de tubería.

Carrazco comentó que en 2023 se rehabilitaron dos mil 240 metros lineales de tuberías por un monto de 20 millones de pesos, mientras que en 2024 ya se han modificado tres mil 750 metros, además de ocho mil 741 metros de alcantarillado. En la última parte de este año se invertirán otros 70 millones de pesos más para rehabilitar seis mil 042 metros lineales de tubería.

La proyección es que en los próximos años se invierta una cantidad similar para abatir entre el 8 y 10 por ciento del rezago, lo que quiere decir que se requerirían al menos 300 millones de pesos para poder cubrir con las necesidades urgentes.

 

TENEMOS REZAGO DE 30 O 40 AÑOS: NAJAR

El presidente del Colegio de Ingenieros, Alejandro Najar Calderón, consideró que Mexicali cuenta con un rezago en materia de infraestructura subterránea de 30 o 40 años, en algunas zonas de la ciudad, por lo que consideró que es necesaria una inversión urgente para atender la situación de Mexicali

“(El asbesto) es un material que en su momento se consideró adecuado y que con el paso del tiempo se detectó que era bastante nocivo y con él vinieron nuevas técnicas de materiales, y ahorita en la norma vigente que aplica esos materiales ya no son viables, ya son más modernos, estandarizados”, refirió el ingeniero, quien aseguró que hablando con varios de sus colegas confirmaron que una buena parte de la tubería de Mexicali ya cumplió su vida útil.

“La especulación que se puede prever del evento es que si la vida útil de la tubería ya se cumplió está presente algún tipo de fisuras, ya hay algún defecto; y una fuga en una tubería de este tipo sólo agrava el problema. Hay un problema de socavación, asentamiento y agudizarse la falla, una fractura o que se afecte un tramo”, refirió el Najar Calderón, el cual consideró que no se le puede culpar sólo a un gobierno por este rezago.

Consideró que si bien es necesario que el Poder Ejecutivo implemente un esquema o un plan de urgencia para la rehabilitación de toda la infraestructura subterránea, la realidad es que es poco factible ante la falta de liquidez que hay en diversos sectores de la administración pública.

Según un informe del ObserBC, la CESPM ha registrado pasivos contingentes por mil 729 millones de pesos, de los cuales un gran porcentaje se debe a demandas laborales perdidas; y del año 2022 al 2023 -último registro que se tiene por parte de la misma paraestatal- se ha reducido la capacidad de recuperar la cartera vencida, pues de los ingresos de mil 318 pesos que se recaudaron en 2022, el año siguiente se contabilizaron mil 134 millones de pesos.

“Es un tema medular el estrés hídrico que estamos padeciendo de la Cuenca Alta del Río Colorado y que debemos voltear a ver con mayor interés el tema del agua. Inclusive, desde un tema social, participamos con el IMIP, en la creación del Plan de Desarrollo Urbano de Centros de Población y ahí se tocaba el tema del agua también, que culturalmente aquí en Mexicali vemos el agua como algo infinito, y no debe ser así. Eso también debemos cambiarlo”.

El presidente del Colegio de Ingenieros comentó que hay tecnología de última generación que, con sólo ingresar el equipo a la red hidráulica, se podrá conocer las zonas de mayor urgencia y de atención para prevenir situaciones de riesgo de colapso en las zonas de la ciudad, principalmente. Sin embargo, dijo desconocer si la CESPM cuenta con ello.

Autor(a)

Eduardo Villa
Eduardo Villa
Periodista desde 2011 y corresponsal en Mexicali del Semanario Zeta. Participante del Border Hub del International Center for Journalists y coautor del libro “Periodismo de Investigación en el ámbito local: transparencia, Acceso a la Información y Libertad de Expresión”
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