29.4 C
Tijuana
viernes, agosto 28, 2026
Publicidad

En el tren

Un hombre y una mujer que no se conocían, coinciden en el mismo compartimento de un tren donde ambos tenían derecho a pernoctar. Después de lo embarazoso de la situación inicial, ambos se acostaron, el hombre en la litera superior y ella en la inferior.

A medianoche, el hombre se inclina al lateral de la litera, despierta a la mujer y le dice:

Publicidad

Anuncio

“Siento molestarla, pero tengo un frío tremendo. ¿Podría usted alcanzarme otra cobija?”.
La mujer se asoma al lateral de la litera y con un guiño de ojo le dice:

“Tengo una idea mejor. Sólo por esta noche supongamos que estamos casados”.

Publicidad

Anuncio

Encantado con la tentadora idea, el hombre acepta:

“¡De acuerdo, fenomenal!”.

Publicidad

Y la mujer dice:

“¡Ve y consigue tu propia cobija, conchudo!”.

Autor: Hombre casado a bordo del Tren Maya.

Hallazgo en el desierto

Dos tipos están en un desierto y encuentran una rara roca. Se ponen a excavar sin herramientas y desentierran una enorme pirámide. Uno de ellos exclama:

— ¡Está de poca!

“¡Sí!”.

— Y ¿ahora ¿qué hacemos?

“Vamos a avisar al equipo arqueológico de Estados Unidos. Esa gente es profesional y seguro sabe de qué se trata esto”.

Llega el equipo arqueológico con sus Jeeps, camiones, caravanas y helicópteros a rebosar de aparatos científicos. Se meten en la pirámide y, al cabo de dos años, salen.

Uno de los tipos del desierto pregunta al portavoz del equipo norteamericano:

— Vaya que han tardado. ¿Qué averiguaron?

“Después de laboriosas investigaciones, hemos comprobado que esta pirámide fue construida entre el 1500 y 2500 antes de Cristo.

— ¡¿Sólo eso?! ¡¿Después de dos años sólo han averiguado eso?!

“Pues sí…”.

— No, pues guau… mejor váyanse por donde vinieron, ¡buenos para nada!

Entonces los dos tipos mosqueados deciden llamar a los alemanes:

“Esos sí que harán su chamba, ¡son muy metódicos!”.

Llegan los alemanes, se meten en la pirámide, pasan dos años y salen:

“Hemos averiguado que la pirámide fue construida en torno al 2000 antes de Cristo”.

— ¿Y?

“No hemos podido averiguar más, los jeroglíficos son muy complicados”.

— ¡Pues vaya mugre de científicos! Vámonos de retache, ¡inútiles!

Los dos tipos se resignan a que no encontrarán información:

“No nos queda más remedio que avisar a la Guardia Nacional”.

Y eso justamente hacen. Llega la pareja de guardias, entran a la pirámide y salen en dos horas.

— ¡Qué pronto! ¿Qué han averiguado?

“Sabemos que la pirámide fue construida entre el 12 de febrero de 1858 y el 22 de julio de 1857 antes de Cristo, conforme a las órdenes del Faraón Anekhetop IV y su arquitecto Tutmosis el Joven. El día de la inauguración estaba nuboso y una rama de sacerdotes se oponía a ello, por haberse producido un eclipse parcial de luna en Sagitario. Participaron 2 mil 118 esclavos no cualificados que intentaron una revuelta por las insanas condiciones de trabajo, que fue sofocada el 5 de septiembre por los soldados del faraón, con resultado de 42 muertos. El costo de la obra suma exactamente 658 libras de oro puro y 3 libras de diamantes. La esposa del Faraón lucía un modelito del modisto Perfilotis el Julandrón, de fina pedrería y la influencia en la lengua se comprueba en el acento de las tierras altas que presentaban los nobles de bla, bla, bla…”. Así una hora de charla.

— ¡Uf! ¿Cómo recabaron tanta información en tan poco tiempo?

“No fue fácil, la verdad. Al principio hubo resistencia, pero unos trancazos y otros métodos digamos que nada agradables ¡y la maldita momia cantó!”.

Autor: Anónimo de la GN.

Infracción

En una ciudad pequeña, un agente de tránsito detiene a un joven conductor que iba a gran velocidad por la calle principal. El joven empieza a protestar:

— Señor agente, déjeme explicarle…

“¡Silencio! Estás retenido hasta que regrese mi jefe”.

— Pero oficial, escúcheme, tengo prisa…

“¡Cállese! ¡A la cárcel ahora mismo!”.

Varias horas después, el guardia va a ver al detenido:

“Tuviste suerte, muchacho. El jefe tuvo que ir a la boda de su hija, cuando regrese estará de buen humor y seguro te perdonará”.

De mala gana, el joven responde:

“No esté tan seguro, ¡Yo soy el novio, menso!”.

Autor: El ex novio.

Tres locos

Tres locos están de viaje. Llevaban varios días de recorrido y no habían encontrado nada para comer y mucho menos para beber. Después de cinco días, encontraron un carro viejo en medio del desierto. Uno de ellos pregunta:

“¿Para qué nos puede servir este carro?”.

El segundo contesta:

“No sé, pero tiene que servir para algo”.

A lo que el tercero le responde:

“Yo me voy a llevar un asiento para sentarme cuando me canse”.

El segundo dice:

“Yo me voy a llevar el radiador para tomar agua cuando tenga sed”.

El primer loco hace saber a los otros:
“Pues yo me voy a llevar una puerta”.

Y los otros locos cuestionan:

— ¿Una puerta? ¿Y para qué?

“¡Para bajar el vidrio cuando tenga calor!”.

Autor: Un cuarto loco.

- Publicidad -spot_img

Autor(a)

Puede interesarte

- Publicidad -
-Publicidad -

Notas recientes

Destacadas

-Publicidad -