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lunes, noviembre 6, 2023
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Tres horas de miedo y angustia; no hubo gobierno tras Otis

Acapulco, Guerrero. La ma√Īana del martes 24 de octubre, la vida transcurr√≠a normal en el Acapulco donde nac√≠ y me encontraba al momento del impacto de Otis. Era un d√≠a soleado, como casi todos. Mis familiares, amigos y vecinos hac√≠an sus actividades cotidianas. Unos trabajando, otros en labores dom√©sticas, unos m√°s ejercit√°ndose. Lo que estuvieran haciendo, lo hac√≠an con tranquilidad.
Sabíamos que estaba pronosticada una tormenta tropical, como tantas otras que hemos pasado. A las tres de la tarde salí a comprar algo para comer y a cargar gasolina. El despachador me comentó que había visto en las redes sociales que las autoridades locales pedían a la población resguardarse en lugares seguros. Para entonces Otis ya era un huracán, pero en Acapulco ni siquiera estaba lloviendo.
Seg√ļn mi propia experiencia, algunas nubes en el cielo me indicaban que ser√≠a una lluvia m√°s, com√ļn y corriente, no visualic√© el peligro. En mi adolescencia sufr√≠ a Paulina (1997) y, a√Īos m√°s tarde, supe lo que fue sobrevivir a Ingrid y Manuel (2013).

Creo que nadie de mis allegados o conocidos dimensionamos lo que vendría con Otis. Fue hasta las 8:06 de la noche cuando una publicación de Andrés Manuel López Obrador en la red social X nos puso a dudar respecto a lo que se venía.
El Presidente decía que el huracán tocaría tierra entre las cuatro y seis de la madrugada del día siguiente. Que lo haría entre Acapulco y Tecpan de Galeana. Ah, se va para allá, pensé. Todavía trabajé en internet otro rato. Alcancé a avisarles a mis jefes que quizá me quedaría sin energía eléctrica o telefonía celular. Quizá en un par de días se restablezca, supuse.
En 2013, cuando se juntaron Ingrid y Manuel -algo completamente in√©dito-, pasaron dos o tres d√≠as en los que pude acceder a datos m√≥viles e internet. Recuerdo que hasta publiqu√© algo en Twitter, clamando por ayuda a Enrique Pe√Īa Nieto y dem√°s autoridades. En aquel entonces, s√≥lo la Zona Diamante de Acapulco result√≥ afectada, pero nada m√°s por las lluvias, que dejaron impresionantes inundaciones.
Los paisanos del resto de Acapulco nos trajeron víveres y todo se restableció en cuestión de tres o cuatro meses. Pero lo de Otis es algo inimaginable. Ni el terremoto del 7 de septiembre de 2021, ni estar en una cama de hospital a punto de ser intubado por COVID-19 se compara con lo vivido entre las 11:40 de la noche del 24 de octubre de 2023 y las 02:20 de la madrugada que prosiguió.
Alrededor de las once de la noche todav√≠a sal√≠ a comprar algo a Oxxo. Fui caminando y llev√© una sombrilla. Lloviznaba y el aire corr√≠a, pero nada fuera de lo com√ļn. Regres√© a mi departamento a las 23:15 horas. En ese momento vi un mensaje en WhatsApp de mi hermano, que conten√≠a una publicaci√≥n de la cuenta Sky Alert Storm en X. Dec√≠a que los efectos de Otis ser√≠an ‚Äúpotencialmente catastr√≥ficos“, con vientos ‚Äúseveros‚ÄĚ, r√°fagas ‚Äúcercanas a 350 km/h‚ÄĚ. Como pudimos, comenzamos a pegar masking tape en forma de X en las ventanas.


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Autopista libramiento a pie de la cuesta partida en un tramo de 8 metros de ancho por hurac√°n Otis, Foto: Rogelio Morales Ponce/Cuartoscuro.com

Cargu√© mi tel√©fono y s√≥lo ten√≠a prendida la televisi√≥n. De pronto, alrededor de las 23:30 horas se fue la energ√≠a el√©ctrica y la se√Īal de telefon√≠a m√≥vil. Fue el momento de resguardarnos. En minutos comenz√≥ a silbar el viento, como si estuviera llorando. Escuch√© c√≥mo se comenzaban a tambalear las puertas del departamento que habito en un tercer piso.
Los minutos se volvieron eternos. Golpes de cosas por doquier, hasta que los cristales no aguantaron más y tronaron. Entonces comenzaron a volar objetos como bumerangs. Madera, acero, vidrios se arremolinaban en mi sala, en el área del comedor, en la cocina. Me agazapé y comencé a orarle al Dios en el que creo. Calculo que fueron casi tres horas de miedo y angustia.

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Escuché a mis gatos llorar. Como pude, entumecido, corrí hacia ellos. Con todas mis fuerzas abrí la puerta principal del departamento, misma que el aire jalaba también, como si estuviéramos jugando a las venciditas. Los tres se aferraron con sus garras a las escaleras, por un momento creí que el viento se los llevaría. Los alcancé a meter y los puse sobre un sillón. Estaban empapados. Tomé una toalla y los enrollé. Allí se quedaron junto a mí, por horas y horas.
A las seis de la ma√Īana el viento y la lluvia cedieron un poco. Todav√≠a estaba casi oscuro. Comenz√≥ a clarear hasta una hora despu√©s, fue entonces que tuvimos que hacer el recuento de los da√Īos. La mayor√≠a de mis vecinos perdimos todo lo material, aunque no la vida. Sin energ√≠a el√©ctrica, sin comunicaci√≥n al exterior, ten√≠amos un nudo en la garganta por no saber nada de nuestros seres queridos o amigos.
Deambulamos de aquí para allá, como zombis, sin saber qué hacer. Estábamos en shock. Estar ahí era como ser un personaje de una serie cuya trama es un escenario apocalíptico. Luego nos dimos cuenta que no teníamos suficiente agua o víveres. Ni con qué cubrir nuestras casas o automóviles si otro huracán venía, como estaba también pronosticado y que afortunadamente no sucedió. Salimos a la avenida más cercana.
Entre el caos comenz√≥ la rapi√Īa. Primero de art√≠culos de lujo, luego de todo lo dem√°s. Mis paisanos arrasaron con todo, aunque tampoco previeron que d√≠as despu√©s comenzar√≠a la escasez, la sed y la hambruna. Los m√°s conservadores fueron por agua potable y comida no perecedera para ellos o sus mascotas. Las cosas eran arrastradas por las calles ante la falta de transporte. Las vialidades llenas de lodo, √°rboles ca√≠dos, estructuras met√°licas y escombro, obstru√≠an el paso de casi cualquier veh√≠culo. En ese momento el hielo y la gasolina val√≠an m√°s que los lingotes de oro. Aqu√≠ no hab√≠a partidos ni clases sociales. Todos, ricos y pobres, est√°bamos afectados por igual.


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Largas filas par adquirir gasolina, Foto: Dassaev Téllez Adame /Cuartoscuro.com


El Estado en su conjunto brilló por su ausencia, por lo menos un día y medio. El primer helicóptero que surcó los aires de la Zona Diamante de Acapulco, por ejemplo, fue uno de la Marina Armada de México, y lo hizo hasta las tres de la tarde del miércoles 25 de octubre. Después nos enteramos que en dicha aeronave iba a bordo López Obrador. Trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad hicieron presencia hasta el día siguiente. Los soldados, marinos o elementos de la Guardia Nacional, hasta la noche del jueves. De la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, ni sus luces.
Sin duda viene lo peor. La reconstrucci√≥n de Acapulco tras el devastador paso del hurac√°n Otis que peg√≥ como Categor√≠a 5, requerir√° un periodo de tiempo no menor a cinco a√Īos, seg√ļn anticip√≥ Francisco Solares Alem√°n, quien ocupa la presidencia de la C√°mara Mexicana de la Industria de la Construcci√≥n (CMIC).
Por su parte, Gabriela Siller Pagaza, directora de An√°lisis Econ√≥mico en Grupo Financiero BASE, sostuvo que la reconstrucci√≥n de Acapulco tambi√©n generar√° presiones a las arcas p√ļblicas, debido a que existe una alta vulnerabilidad porque hay pocos recursos en los fondos -entre ellos el Fondo de Estabilizaci√≥n de los Ingresos Presupuestarios (FEIP)- para hacer frente a estas situaciones, adem√°s de que la desaparici√≥n del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) complica el panorama.

¬°Acapulco no solo es la zona costera, Acapulco somos todos! Esta frase resuena como un eco en todas las colonias de la zonas altas de las costas de Guerrero un ejemplo la colonia Progreso Popular, donde familias enteras ya habitan y conviven pr√°cticamente en sus calles, Foto: Rogelio Morales Ponce /Cuartoscuro.com


‚ÄúEn la medida en que se tarde m√°s la reconstrucci√≥n en Acapulco, pues se deteriora la gobernabilidad. Esto tambi√©n supone un riesgo para toda la econom√≠a mexicana y no solamente para Guerrero‚ÄĚ, advirti√≥ la economista durante una conferencia virtual, en la cual tambi√©n se√Īal√≥ que Acapulco enfrenta la amenaza de caer en pobreza extrema por un largo periodo.
Mientras que Moody’s Investors Service previ√≥ que los costos potenciales del impacto de Otis en Acapulco podr√≠an ser similares a los de Wilma, ocurrido en 2005 y que dej√≥ p√©rdidas aseguradas por 2 mil 700 millones de d√≥lares, convirti√©ndolo en el m√°s costoso de la historia de M√©xico. En un reporte la calificadora anticip√≥ que las compa√Ī√≠as de seguros de propiedad y responsabilidad civil incurrir√°n en p√©rdidas relacionadas al desastre natural, lo que las llevar√≠a a reportar resultados negativos en 2023.

Como consecuencia del impacto de Otis, la econom√≠a de Guerrero caer√° 16 por ciento en el cuarto trimestre del presente a√Īo, seg√ļn un reporte de Citibanamex. El banco estim√≥ que los da√Īos materiales se reflejar√°n en una disminuci√≥n de la actividad econ√≥mica en la regi√≥n afectada durante varios meses, adem√°s de la p√©rdida de riqueza y activos fijos.
Citibanamex destac√≥ que es dif√≠cil estimar el impacto econ√≥mico del hurac√°n. No obstante, a tasa anual, se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) de la entidad se contraiga 2.2%. ‚ÄúCalculamos que el peso econ√≥mico de la regi√≥n costera afectada por el hurac√°n es de 40% del total de Guerrero y anticipamos que las p√©rdidas en el sector primario ser√°n sustanciales al igual que el comercio y el turismo“, a√Īadi√≥.
Seg√ļn el mismo banco, el sector industrial local ser√≠a de los primeros en comenzar su recuperaci√≥n impulsado por el de la construcci√≥n, actividad fundamental para la reconstrucci√≥n de la zona hotelera, las viviendas y la infraestructura afectadas.

Para 2024, previ√≥ que este sector sea uno de los m√°s din√°micos en la regi√≥n, con inversiones p√ļblicas y privadas, mientras que los servicios y el comercio se recuperar√≠an a un menor ritmo.
Aunque el Presidente L√≥pez Obrador indic√≥ el 31 de octubre que Acapulco ‚Äúno vivir√≠a una amarga Navidad‚ÄĚ, lo cierto es que horas m√°s tarde, el mismo d√≠a, reunidos l√≠deres empresariales con funcionarios gubernamentales en un encuentro de alto nivel en el Museo Soumaya de Ciudad de M√©xico, coincidieron en que reactivar al puerto demorar√≠a hasta 24 meses.

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Seg√ļn el diario Reforma, en dicha reuni√≥n -cuya convocatoria fue hecha por Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)- estuvieron presentes Carlos Slim Hel√ļ, de Grupo Carso; Jos√© Abugaber Andonie, presidente de la Confederaci√≥n de C√°maras Industriales (Concamin); Rolando de la Vega S√°enz, presidente del Consejo Mexicano de Negocios (CMN); Braulio Arsuaga Lozada, presidente del Consejo Nacional Empresarial Tur√≠stico (CNET), entre otros. Una representaci√≥n de la Secretar√≠a de la Defensa Nacional (Sedena) y de funcionarios del Gabinete federal tambi√©n participaron en el encuentro.
Citado por el mismo diario, Arsuaga Lozada expuso que la oferta de 376 hoteles y sus 21 mil 868 habitaciones y unas 12 mil unidades de alojamiento de Airbnb quedaron fuera de mercado. Seg√ļn datos del CNET, la afectaci√≥n de cancelaciones en las corridas diarias de transporte asciende a 4 millones 500 mil pesos diarios.
“La hoteler√≠a y la industria restaurantera emplean a m√°s de 57 mil personas en Acapulco, que representa cerca del 20 por ciento de la poblaci√≥n empleada del destino tur√≠stico. Un gran n√ļmero de hoteles son negocios familiares, de tama√Īo relativamente peque√Īo, muchos de los cuales no cuentan con seguro contra da√Īos causados por un hurac√°n, lo cual los pone en una situaci√≥n econ√≥mica muy cr√≠tica”, consider√≥ el presidente del CNET.
Por su parte, Giorgio Franyuti, director de la organizaci√≥n no gubernamental Medical Impact, quien fuera el encargado de Bioseguridad de la Sedena en plena pandemia de COVID-19, advirti√≥ que, si no se atienden a tiempo, los brotes de diarrea e infecciones respiratorias en comunidades aleda√Īas a Acapulco ocasionar√°n m√°s muertes que el hurac√°n Otis.

Autor(a)

Carlos √Ālvarez Acevedo
Carlos √Ālvarez Acevedohttps://www.carlosalvarezacevedo.com
Corresponsal del semanario ZETA de Tijuana y del peri√≥dico Noroeste de Sinaloa, desde febrero de 2016. Durante varios a√Īos fung√≠ como editor de opini√≥n y jefe de redacci√≥n del diario digital SinEmbargo.
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