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miércoles, julio 17, 2024
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Conagua y CILA, entidades “muy opacas”; necesario involucrar a sociedad en temas de agua

Alfonso Cortez Lara, director del Colegio de la Frontera Norte (Colef) en Mexicali, calificó como “muy opacas” a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) por no difundir oportunamente información sobre temas del agua a toda la comunidad y nada más brindarla a ciertos grupos.

Hace unos meses, en febrero, cuando en el estado tenía la condición de sequía moderada, la Conagua no informó a la Secretaría del Agua del Estado ni a los organismos operadores que ese indicador implicaba disminuir 25% el consumo, conforme a la norma.

“Yo escuché al representante de la CILA (Mexicali) decir que ellos tenían todos esos datos (de calidad), y la pregunta es por qué no los conocemos, porque la CILA es una de las instancias más opacas de la administración pública federal”, pese a tener el Foro Ciudadano, que es un instrumento de acercamiento con la sociedad, señaló el académico a ZETA.

Tras participar en el evento Diálogos por el Agua. Soluciones para un futuro sostenible Tijuana, Cortez Lara coincidió en la necesidad de tener más información relativa a la calidad y cantidad de agua y urgió a “echar a andar esos mecanismos de ´participación ciudadana´” como el Consejo de Cuenca del Río Colorado, el Consejo de la CILA y otros órganos en los organismos operadores (CESPT, CESPM, CESPE y Cespte), porque la participación ciudadana ayudará a priorizar los proyectos y a vigilar los proyectos que se autorizan.

Consideró que no existe la apertura del gobierno para hacer un sistema de datos abierto y accesible para todos como se requiere, con una participación democrática. En ese sentido, resaltó la necesidad informar para que se pueda incitar a la participación ciudadana y se concientice a la gente para que consuma menos agua ante el estrés hídrico que enfrenta la cuenca del Río Colorado.

Es necesario que participen todos los actores, desde el sector empresarial, los colonos, los usuarios del riego porque el agua que sobra del riego de Mexicali viene a dar al uso urbano de Tijuana, ya que “de otra manera los tomadores de decisiones gubernamentales no consideran todo de manera integral”, reiteró.

Además, Cortez Lara criticó que el Consejo de Cuenca del Río Colorado se haya detenido por la pandemia de COVID-19, pese a que pudo haber seguido trabajado en línea. “Estaban todos los representantes, el sector ganadero, los industriales, el académico, el gubernamental, por qué no sesionaron”, si en tiempos de pandemia había más problemas y amenazas de contaminación.

Al respecto, Francisco Bernal Rodríguez, director del Organismo de Cuenca de la Península de Baja California de la Conagua dijo que ya se lanzó una convocatoria porque se requieren hacer cambios en el Consejo de Cuenca, y “tan pronto como tengamos los avances en esto, vamos a convocar a una reunión presencial”. Lo cual previó pueda ocurrir “entrando el próximo año”.

Aseguró que el Consejo sesiona prácticamente dos veces al año, y que en 2022 se tuvieron dos reuniones. Entre los temas a tratar para cuando opere el Consejo de Cuenca están la disponibilidad de agua, los recortes de la CILA en los últimos años, así como el uso público urbano y agrícola.

Durante su participación en la mesa Retos y oportunidades para el nearshoring en la cuenca del Río Colorado, Erick Velázquez Hernández, coordinador de Proyectos en la Cuenca del Río Tijuana, señaló que hace falta “muchísimos datos específicos” de las cuencas fronterizas, y llamó a que en el corto plazo haya una colaboración entre diferentes entes para generar datos estandarizados en México y Estados Unidos, para que la ciudadanía conozca de forma accesible cuánta agua se está moviendo y su calidad.

No se hace un monitoreo semanal estandarizado de los cuerpos de agua (ríos, arroyos, presas, etc), ni la de la calidad de agua en la costa, afectada por desagües clandestinos o no regularizados. En materia hidrológica hace falta estudios sobre los escurrimientos y el estado de cuerpos de agua subterránea para conocer por ejemplo el grado de explotación y salinidad. Además, hace falta conocer la huella hídrica que generan ciertas actividades, es decir, cuántos litros de agua cuesta producir un kilogramo de tomate y de dónde viene esa agua.

“No sólo ´esto es lo que pasa en México, esto es lo que pasa en EUA, nos sentamos en una mesa para compartirlo´, sino desde un inicio diseñar los esfuerzos binacionales desde la colecta de datos, los formatos que se utilizan, la estandarización de bases de datos, todo eso para poder tener una foto de las cuencas”, añadió. (Julieta Aragón)

Autor(a)

Julieta Aragón
Julieta Aragón
Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco. Cursé la maestría de Periodismo Político en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y sigo en proceso de tesis. Soy reportera de ZETA desde 2017.
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