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viernes, octubre 27, 2023
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Impunidad (Primera parte)

‚ÄúUn instante a√ļn y habr√°s olvidado todo; otro instante todav√≠a y todos te habr√°n olvidado‚ÄĚ.

-Marco Aurelio


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Nuestra historia nacional pasada y reciente nos da cuenta de una interminable lista de graves episodios de impunidad, que tiene su origen en un sistema de justicia pleno de corrupción y de una gran complicidad nacional; además de la falta de voluntad gubernamental que garantice sanciones para personas responsables de la comisión de delitos y en otro aspecto, la reparación integral a las víctimas del delito, que generalmente en el drama penal son las personas olvidadas. Estos capítulos de la historia que hablan de casos verdaderamente dramáticos de impunidad no sólo son del pasado, sino del presente más reciente, esto es, de nuestros días.

Son muchas las muestras y hechos de impunidad que podr√≠an se√Īalarse, adem√°s de los que diariamente se suman por las voces desconocidas de los ciudadanos, y tomaremos dos muestras para ello.


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Una de ellas se refiere al homicidio atroz de muchos estudiantes universitarios ocurridos el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco en la Ciudad de M√©xico; la muerte de ni√Īos y ni√Īas en el incendio de la Guarder√≠a ABC de Hermosillo, Sonora; la desaparici√≥n forzada de much√≠simas personas durante la guerra sucia a lo largo de la geograf√≠a de nuestro pa√≠s; el homicidio de una gran cantidad de mujeres por motivo de g√©nero en Ciudad Ju√°rez Chihuahua; la desaparici√≥n en Guerrero de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa; y finalmente -y hasta el momento de escribir  las presente l√≠neas- la muerte de m√°s de 165 mil 590 personas en todo el pa√≠s como consecuencia de la pol√≠tica de ‚Äúabrazos y no balazos‚ÄĚ, m√°s las muertes que se sigan sumando hasta que finalice -y ojal√° sea pronto- el presente sexenio, ya convertido en el de mayor muertes en las √ļltimas administraciones federales.

¬ŅPor qu√© han sucedido estos lamentables acontecimientos? La respuesta est√° en que prevalece la impunidad en el combate a los delitos. En cada uno de los amargos y lamentables ejemplos que hemos se√Īalado, el Estado Mexicano, ya sea a trav√©s de las fiscal√≠as federales o de las fiscal√≠as estatales, viola de manera reiterada los derechos a la verdad, a la justicia y al pago de la reparaci√≥n del da√Īo que merecen todas las v√≠ctimas del delito.

Existen algunos Estados de la Rep√ļblica en donde la autoridad ha pasado desapercibida, se esconde, no se sabe nada de la polic√≠a, de los fiscales, de los peritos. Esta situaci√≥n es sumamente desafortunada ya que pone de manifiesto la imposibilidad, primero, de falta de voluntad del Estado en una decidida postura por aclarar los delitos que se cometen y se reafirma en cada momento el fracaso del antiguo sistema de justicia penal llamado mixto y del sistema acusatorio que empez√≥ a operar en toda la Rep√ļblica a partir del a√Īo 2016, pero que ahora revela un verdadero fracaso en la operatividad del sistema, ya que los jueces de control se han convertido en los socios de la abulia de las fiscal√≠as: todos les complacen, todo le permiten; cambian los horarios y las fechas de las audiencias cuando quieren, sabedores que en los jueces de control de garant√≠as encontraran un indiscutible respaldo a su falta de responsabilidad. Hay juicios que ahora duran m√°s de ocho a√Īos y no se sabe cu√°ndo van a concluir.

En suma, hay una gran inoperancia del sistema penal, un lamentable descuido desde hace ya varios a√Īos para proteger √≠ntegramente a las v√≠ctimas del delito, lleg√°ndose a la conclusi√≥n que degrada la dignidad de los ciudadanos decentes en el pa√≠s en el sentido de que la estad√≠sticas dice que el 98.5 por ciento de los delitos cometidos en M√©xico no se investigan adecuadamente… y nunca ser√°n sancionados.

El lector debe saber que en nuestro país, por cada 100 delitos que se cometen, sólo un 6.4 por ciento se denuncian; pero vea usted estas lamentables cifras: de cada 100 delitos que se denuncian, sólo 14 serán resueltos.

En parte esto representa el mayor est√≠mulo para el delincuente, ya que las probabilidades de que un delito que se ha cometido sea resuelto en nuestro pa√≠s es tan s√≥lo de 0.9 por ciento y por esta raz√≥n hay una gran desconfianza hacia las fiscal√≠as federales y estatales que est√°n involucradas en una gran parte en estas cifras de impunidad y de injusticia. Si usted, por ejemplo, es abogado y ocurre a la Unidad Investigadora de Delitos Patrimoniales en esta ciudad de Tijuana, nunca ser√° atendido por el fiscal, incluso ni por su asistente: llega usted a la barandilla y mediante WhatsApp le informan al encargado de la oficina que usted desea ver una carpeta o que quiz√° tiene la grave osad√≠a de querer hablar con el fiscal; el encargado de barandilla le dir√° que eso es imposible porque √©l est√° ocupado y seguramente no sabe, o lo ignora, o no le importa que el abogado tambi√©n est√° ocupado porque anda revisando los asuntos que le han encomendado sus clientes. Si eso nos pasa a los abogados, qu√© no le sucede al ciudadano com√ļn, como usted.

Benigno Licea Gonz√°lez es doctor en Derecho Penal y Derecho Constitucional; fue presidente del Colegio de Abogados ‚ÄúEmilio Rabasa‚ÄĚ y actualmente preside el Colegio de Medicina Legal y Ciencias Forenses de B.C.

Correo: liceagb@yahoo.com.mx

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