Pintor y escultor mexicano, Leonardo Nierman falleció el jueves 8 de junio a la edad de 90 años; nació en Ciudad de México el de noviembre de 1932.
En julio de 2016, durante la administración de Pedro Ochoa Palacio al frente del Centro Cultural Tijuana (CECUT), inauguró su exposición escultórica “Espejismos”, compuesta por 21 piezas de acero inoxidable, en la explanada del organismo federal tijuanense.
En aquella ocasión, cuando tenía 83 años, concedió una entrevista a ZETA, donde compartió algunas ideas sobre su concepción del arte.
“El arte abstracto no necesariamente está ligado a una realidad, puede estar ligado a una fantasía, a una emoción, o sea, no es una ilustración de nada, pero las formas que yo uso en la escultura están muy relacionadas con alas de pájaros, para mí es un símbolo de libertad: el pájaro puede cruzar las fronteras sin necesidad de ningún trámite burocrático”, refirió al reportero a propósito de las formas aladas hacia el cielo de sus esculturas.
Derrochando generosidad y amor por la vida, un jovial Nierman expondría a este Semanario:
“Siento que el arte abstracto es un lenguaje que lo lee cada quien con su alma, con su corazón, que no está buscando significado, ni mucho menos un significado oculto; es la alegría de vivir, la celebración de haber nacido, de que tu embarazo tuvo éxito”. El gran Nierman sentenció: “Yo pienso que el grandioso regalo de la vida no tiene precio: el haber nacido es una celebración, una celebración de las estrellas, del viento de la montaña, de la caminata a orilla del mar, el enamorarse una y otra vez; y dar gracias a Dios o a los dioses por el gran milagro de haberte dado la vida”.