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sábado, agosto 29, 2026
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El cura y la monja

En el confesionario:

— Padre, confieso que he hecho cositas indebidas con el Padre de la parroquia vecina.

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“Sor Clara, ¡no lo haga nunca más! De penitencia rece un Credo, dos Ave María y un Padre Nuestro… y la próxima vez, ¡recuerde que tu parroquia es esta!”.

Autor: Un catequista.

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Confesiones

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Un cura recién ordenado se confiesa por primera vez con su obispo:

– Dime, hijo mío, ¿qué tal has llevado los votos durante tu primera semana?

“Verá, Eminencia. En cuanto a la pobreza he regalado mi hábito y me visto con uno que ya había desechado, mis sandalias están rotas y llenas de agujeros, y doy la mitad de mi comida a los pobres que vienen al comedor”.

— Muy bien, hijo mío, muy bien. Continúa…

En cuanto a la obediencia, hago cualquier cosa que me mande cualquier otro Padre, sin pensar en si es justo o adecuado, dando gracias al Señor por tener el privilegio de obedecer”.

— Muy bien, hijo mío. Excelente, excelente…

“Finalmente, Eminencia, en esta semana estuve con 37 mujeres”.

El obispo casi cae de la silla y, con ojos desorbitados, exclama:

— Pero ¡hijo mío! ¡¿Y el voto de castidad?!

“¿No era voto de cantidad?”.

Autor: Anónimo del Seminario.

Disléxicos

— ¿Cómo te fue en el campeonato de tiro con arco para disléxicos?

“Fui certero”.

— Entonces ganaste, ¿no?

“No, para nada certero, entre el gesundo y el tuarco”.

***

— Revisemos la nave. ¿Propulsores?

“On”.

— ¿Combustible?

“On”.

— ¿Eres disléxico?

“Is”.

— ¿Nos queda combustible?

“On”.

***

— Doctor, no sé decir zapato.

“¿Cómo que no? A ver, dígalo otra vez”.

— Zapato.

“Pues yo creo que lo dice muy bien”.

— ¡Que no! Mire: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, zapato y domingo.

***

En la frutería, un disléxico acaba de pedir un aguataque… y aquí estamos, en plena guerra de globos de agua.

***

Hoy quería salir a correr y al final he salido a comer… veo que lo mío no es vagancia, sino dislexia.

***

— ¿Por qué has felicitado a todos los trapecistas en Facebook?

“Porque es 17 de marzo, San Trapicio”.

***

—¡Papá, papá! ¿Qué significa ser disléxico?

“Que una persona tiene dificultades para leer, y confunde las palabras”.
— ¡Aaah! Es como cuando mamá te llama Pepe en vez de Juan…

***

En el Ejército:

— Charlie a Bravo. ¿Ves el radar?

“¿Un ovni?”.

— ¡Un símil!

“¿Un avión?”.

— ¡Un símiiil! Charlie, ¿eres disléxico?

“¡Puerco a tierra!”.

— ¡Aaaaaaaaah!

***

— Vengo a ingresar a los X-Men…

“¿Superpoder?”.

— Provoco dislexia.

“¡Ja,ja,ja! Que tonrweí más glande. ¡por favor! Kakakakaka… Un Memento… Miedra.

Perro qué… serás carbón. Parra, qué parres. ¡Higo de fruta!”.

***

— Mamá, ¿la dislexia es hereditaria?

“Co nreo”.

— ¿Gesuro?

“Gesurísimo”.

— Qué avilio.

“So lé”.

— Que tiero.

“Y to a yi”.

Autor: Un maestro.

Gato enamorado

Un gato enamorado dice a una gata en celo:

— ¡Por ti sería capaz de morir!

“¿Ah, sí? ¿Y cuántas veces?”.

Autor: Un perruno.

No te pases de la raya

Dos amigos conversan:

— No sabes lo que me pasó ayer. Llego a casa y me encuentro a mi mujer acurrucada con un fisicoculturista. El caso es que, para mi sorpresa, el gorilón va y me agarra del cuello, me empuja a un rincón, me pinta una raya en el suelo y me dice: “Si pisas esta raya, te mato”. Y acto seguido, se vuelve a la cama con mi mujer a continuar la faena.

“¡Vaya situación! ¿Qué hiciste?”.

— Cuando no me veía, yo pisaba la raya. ¡Qué se cree ese tipo!

Autor: Mejor así lo dejamos.

Pavlov

El perro de Pavlov presume con sus amigos caninos:

“La verdad es que me ha costado bastante condicionar a Pavlov, pero lo he logrado.

Ahora, cada vez que empiezo a salivar, él toca una campanita y anota”.

Autor: Un behaviorista animal.

En el psicólogo

En consulta el paciente, viendo el celular:

— Verá usted, vengo porque últimamente tengo problemas de atención…

“¿Desde cuándo nota eso?”.

— ¿Desde cuándo noto qué?

Autor: Un distraído.

Engaño

Un loco pasea por el psiquiátrico con una piedra atada a una cuerda. En eso se le acerca el director del centro, que ya estaba harto de tanto loco, y le pregunta:

— Qué, paseando al perrito, ¿no?

“Cuál perrito, ¿no se da cuenta que es una piedra”.

— Muy bien. Para que vea que somos sensibles a las mejoras de nuestros pacientes, le voy a dejar en libertad.

Total, que sale el loco a la calle con su piedra, voltea la cabeza y dice:
“¿Ves lo que te dije, Rocky? ¡Si no ladrabas, los engañaríamos!”.

Autor: Rocky.

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