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sábado, diciembre 3, 2022
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Abrazos después del sexo benefician la salud

Conzultoría Matrimonial y Familiar


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Constantes son las quejas de muchas mujeres que después de hacer el amor con sus parejas ellos de inmediato se voltean para dormirse, otros para fumar, unos más para levantarse; pero pocos continúan junto a ellas, manifestando lo mucho que la quieren, la felicidad de haberlo hecho y continuar abrazándola y platicar de su amor o gustos de estar juntos.

Los besos, las caricias y los abrazos después de practicar sexo son actos cotidianos que dependen de las necesidades o preferencias de cada persona, aunque estas muestras afectivas también están relacionadas con factores biológicos y hormonales.

Si después de un encuentro sexual la pareja se refugia en besos, abrazos, caricias y/o conversaciones agradables encontramos una sensación mayor de unión, de intimidad, de conexión, de cachondeos, de cuidados, de complicidad, de comprensión; de saber que el otro está ahí y que le importamos y nos importa más allá del momento puramente sexual, con la posibilidad de desear otro coito más.

Se han realizado algunas investigaciones que han demostrado que existen diferencias entre hombres y mujeres, y en las que apuntan que en parte estas respuestas y actitudes vienen muy determinadas por lo biológico y las hormonas que intervienen en este juego. Mientras que los hombres parece que tienen una mayor necesidad de descanso y desconexión, las mujeres tienden más a la unión, contacto y afecto.

Hay estudios que demuestran los múltiples beneficios para la salud que tienen los besos, los abrazos y las caricias en pareja. Por ejemplo, pueden rebajar la ansiedad, fortalecer el sistema cardiovascular e inmune, rejuvenecer el cuerpo, proporcionar un estado de felicidad y disminuir enfados. Todo esto puede trasladarse a la salud sexual y convertirse en aspectos muy positivos para la sexualidad.

Al respecto, un estudio de la Universidad de Toronto revela que las muestras de cariño mejoran la vida sexual en parejas monógamas y la satisfacción de las mismas (lo que se concluye en este estudio), pues aquellas personas que comparten tiempo y dedicación tras el sexo suelen están mucho más satisfechas con la relación y con el sexo en pareja que aquellas que en cuanto terminan salen corriendo a hacer otra cosa, no comparten momentos post sexo.

Por otra parte, las muestras afectivas como los abrazos constituyen un componente para reafirmar las relaciones y no solo las de parejas estables, sino entre aquellas parejas sexuales de forma esporádica. Esto se debe a que el abrazo es la demostración afectiva donde hay mayor exposición emocional y físicamente: En el sexo los abrazos fomentan la sensación de pasión y de cariño, repercutiendo positivamente en el deseo sexual, incrementándolo, ya que el contacto piel con piel puede activar el deseo erótico.

Pensemos también en las personas que duermen abrazadas y haciendo la famosa cucharita. Son parejas que probablemente se sientan más unidas que aquellas que cada cual duerme en la orilla de la cama o en camas separadas, sin ni tan siquiera rozarse.

El Lic. Roberto Bautista es terapeuta sexual y de parejas con maestría en Mediación.

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