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viernes, diciembre 2, 2022
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30% de población de BC asintomática durante pandemia

 

A la vez, se encontró que 7% de los vacunados presentaron el síndrome de Guillain-Barré. La investigación, realizada por el Comité Científico de la Secretaría de Salud es pionero en el estudio de la seguridad de las vacunas y la prevalencia del virus SARS-CoV-2, por lo que ya están siendo citadas por la comunidad científica de otros países


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Un estudio realizado por el Comité Científico de la Secretaría de Salud, y publicado en las revistas de difusión científica Plos Global Public Health y Vaccines, dio a conocer que el 30 por ciento de la población de Baja California tuvo COVID-19 de forma asintomática y es el mismo porcentaje de personas que se rehúsan a ser vacunadas.

Óscar Efrén Zazueta Fierro, jefe de Epidemiología de la dependencia y líder del equipo que realizó el estudio “Prevalencia de la Infección SARS-CoV-2 en Baja California, México”, publicado el 2 de agosto de este año, en la primera revista mencionada, señaló que se utilizó un muestreo probabilístico de tres etapas en Tijuana, Mexicali y Ensenada, nunca antes realizado en investigaciones relacionadas con la COVID-19.

“Tomamos todas las ciudades y -de manera aleatoria- geográficamente tomamos gente de las diferentes áreas de estadísticas básicas, que se llama AGEB; entonces, de manera aleatoria tomamos manzanas, y dentro de esas manzanas tomamos una casa. Fue un diseño probabilístico de tres etapas, que es único, y por eso podemos decir que las estimaciones son poblacionales”, detalló.

Con eso, el funcionario estatal se refirió a que usualmente las encuestas se realizan entre una población captada, donde los encuestados suelen acudir con quien está realizando la investigación; en este caso fue al revés, pues se acudió directamente a las casas, y en ellas, se eligió a un miembro de la familia, mayor de 5 años, para abarcar a todos los grupos etarios.

“La inferencia que hacíamos era que la gente que salía positiva a PCR, eran personas que en ese momento estaban enfermas; por otro lado, tomamos anticuerpos IGG, que eran personas que tenían anticuerpos circulantes para COVID-19 en ese momento (es decir, que se habían infectado en los últimos tres meses)”, detalló.

Óscar Efrén Zazueta Fierro, jefe de Epidemiología

La encuesta se realizó a mil 126 personas de estas tres ciudades, en donde dio como resultado que en Mexicali había una prevalencia de 5.5 por ciento de la población con anticuerpos, mientras que en Tijuana fue de 6.4; sin embargo, la sorpresa fue en Ensenada, la cual presentó un 22.2 por ciento de prevalencia, es decir, que uno de cada cinco ensenadenses estaba enfermo de COVID-19 en ese momento.

“Nosotros hicimos una comparación con las curvas epidémicas y nos dimos cuenta que la epidemia variaba por ciudad… en ese momento Tijuana y Mexicali ya iban saliendo de la segunda ola de COVID y Ensenada estaba en medio de ella, y eso es el tipo de cosas que no podemos identificar con un sistema de vigilancia al momento, hablando del PCR Tiempo Real”.

“Hablando específicamente sobre cuánta gente tenía anticuerpos, ahí los resultados fueron más variables; por ejemplo, 26 por ciento tenía anticuerpos vinculantes IGG contra el virus del SARS-CoV-2, es decir, uno de cada cuatro mexicalenses estaba protegido contra el COVID19 antes de que iniciara la vacunación. En el caso de Tijuana fue 18.7 por ciento y en Ensenada 21.7 por ciento, esto nos da un estatal de 21.1; es decir, 1 de cada 5 bajacalifornianos tenía anticuerpos justo antes de la vacuna”, precisó.

Zazueta Fierro reconoció que no había forma de saber cuál era la prevalencia del virus en ese entonces, ya que el Sistema de Vigilancia Epidemiológico (Sisver) registraba los datos al momento y no daba pauta para analizar cada ciudad o situación.

“En el Sisver solo se incluyen a pacientes que acudieron a nuestras clínicas, no se incluyen a pacientes asintomáticos; nosotros fuimos, tocamos la puerta, y de manera aleatoria nos decían que había cinco personas, mayores de 5 años. De manera aleatoria escogíamos a una de ellas y a esa persona la estudiábamos, tuviera síntomas o no”, dijo.

El jefe de Epidemiología recalcó que un 30 o 40 por ciento de los bajacalifornianos no presentaron y siguen sin presentar síntomas, sin embargo sí pueden esparcir la enfermedad, además de que identificaron que este mismo 30 por ciento no se quería vacunar.

“Encontramos que el 30 por ciento de la población no se quería vacunar. Curiosamente, aún tenemos un 30 por ciento de bajacalifornianos que no se han vacunado, lo cual fue consistente en lo que habíamos encontrado; y esto nos ha ayudado a planear muchísimo en Salud, porque por más que hemos hecho campañas, hay un grueso de la población a la que no hemos podido lograr incidir en ellos… los grupos antivacunas han tenido un impacto muy significativo en la comunidad científica”, agregó.

Por otro lado, mencionó que las personas que han sido hospitalizadas durante el 2022, no tienen ningún tipo de vacunas. “Ahora en este año, una persona que no esté vacunada en Baja California es por necedad, y para ellas tenemos el paxlovid, que es el tratamiento que ahora tenemos para el COVID-19”.

 

VACUNAS SEGURAS

Óscar Efrén Zazueta Fierro, jefe de Epidemiología en el Estado, también lideró la investigación sobre la seguridad de las vacunas aplicadas en Baja California, estudio que no se ha realizado en ninguna otra parte del mundo, ya que los existentes son referentes a la eficacia de las mismas.

La investigación “Reporte de los efectos adversos posteriores a la vacunación poblacional de COVID-19: un estudio comparativo entre seis vacunas diferentes en Baja California, México”, publicado en la revista Vaccine, se enfocó en estudiar a las personas que tuvieron efectos secundarios 30 días posteriores a la aplicación de la vacuna.

El especialista señaló que generalmente se busca que una vacuna sea efectiva y segura, y para ello pasa por un proceso de 10 u 11 años; sin embargo, ante una situación de emergencia pasa por una especie de “fast track”, para agilizar su aprobación.

“Hay mucha gente que nos decía yo no confío en la vacuna porque la hicieron en un año’; no es así, porque para que la vacuna se haya podido realizar en un año… lo que se acortó fue probar esa nueva tecnología en una enfermedad emergente”, mencionó.

Desde el inicio hubo muchos estudios que probaban la efectividad de los biológicos, siendo Pfizer/BioNTech y Moderna las más efectivas, pero lo que no se sabía era su seguridad en un grupo poblacional grande (y no solo en ensayos clínicos).

“Baja California tiene una gran riqueza en cuanto a la variedad de las vacunas: fueron seis biológicos diferentes; hicimos un estudio y vimos que nadie había evaluado qué tan seguras eran ni cuántos eventos adversos estaban teniendo, tanto leves como graves”, dijo.

En Baja California se inmunizaron a tres millones 516 mil 394 personas en 2021, de las cuales se notificaron dos mil 285 efectos adversos, el equivalente al 0.06 por ciento del total, por lo que se considera que las vacunas en la entidad fueron exitosas.

“Demostramos que una de cada 100 vacunas las personas presentaron un efecto adverso leve, y severo fueron mucho menos; entonces demostramos que las vacunas son seguras. Hubo diferencias menores entre cada una de las vacunas: Pfizer/BioNTech, Johnson &Johnson, AstraZeneca (ensamblada en Oxford y en India), Sinovac y Cansino; ése fue el primer estudio y fue lo que abonamos a la ciencia”, recalcó.

 

SÍNDROME DE GUILLAIN-BARRÉ Y 4 DEFUNCIONES

La investigación reveló que de los dos mil 285 efectos adversos registrados, hubo siete pacientes que desarrollaron Síndrome de Guillain-Barré, el equivalente al 21.8 por ciento; el restante fueron afectaciones cardiacas, pulmonares y neuronales.

Zazueta Fierro señaló que desde que se comenzó a aplicar la vacuna en el País -25 de diciembre 2020- arrancó operaciones el Comité Nacional de Vacunación, por lo que se comenzaron a documentar todos los efectos adversos, eficacias y estadísticas relacionadas con los biológicos, por lo que desde entonces hubo registro de lo que ocurría con las personas recién inmunizadas.

En numerosas ocasiones ZETA cuestionó al entonces secretario de Salud, Alonso Pérez Rico, sobre los posibles efectos adversos y los casos de Guillain-Barré que pudieran presentarse en la entidad. Sin embargo, el exfuncionario estatal siempre negó que se reportaran casos sobre tal enfermedad, minimizando también los Esavis y defunciones posiblemente relacionadas con la vacuna.

“En el reporte yo excluí pocos que hubo en diciembre y los del 2022, este estudio es nada más sobre el 2021; en ese tiempo estaba esa administración que se menciona [Jaime Bonilla 2019-2021] y para ese entonces yo ya estaba en el cargo en el que me encuentro en este momento; para entonces ya teníamos estos efectos adversos, la información ya existía, pero en ese entonces había un único vocero, que era el Doctor [Alonso Pérez Rico]. Ignoro por qué lo omitió, pero la información ya existía”, reiteró.

Asimismo, Zazueta Fierro señaló que desde que comenzó la aplicación de las vacunas se capacitó al personal médico de todas las instituciones para detectar posibles efectos adversos en las personas que tuvieran menos de 30 días de aplicada la primera dosis.

Las personas con el Síndrome de Guillain-Barré fueron detectadas en hospitales generales de Tijuana y Mexicali, con parálisis parcial del cuerpo, comenzando con extremidades inferiores.

José Adrián Medina Amarillas, titular de la Secretaría de Salud, comentó en exclusiva a este Semanario que durante la pandemia se pensaba que el virus solo dañaba a los pulmones; no obstante, descubrió que muchos de los pacientes que llegaban con afectaciones cardiacas, habían tenido COVID-19 grave, por lo que era evidente la relación que había del virus con el daño sistémico al cuerpo de los pacientes.

“Eso fue una novedad, en un principio se atribuía que la causa directa era por paro respiratorio, por daño alveolar en el intercambio gaseoso en el pulmón; conforme se fue conociendo más de la enfermedad y se hicieron análisis de necropsias, se vio que la causa era la formación de coágulos en el sistema vascular y que el órgano de choque era el corazón y el pulmón”, explicó el Secretario de Salud, sin embargo, tardaron de seis a nueve meses en relacionar los problemas cardiacos con la enfermedad.

Zazueta Fierro detalló que en los cuatro casos que terminaron en una defunción, se dictaminó que la vacuna no fue la causa, pero estuvo dentro de los 30 días posteriores a su aplicación: la primera fue por un paro cardio-respiratorio; el segundo, infarto agudo al miocardio; el tercero, un choque obstructivo tromboembólico por embolia pulmonar; y el cuarto por paro agudo pulmonar, explicó.

 

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Autor(a)

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Ángela Torres Lozano
Soy licenciada en Comunicación por UABC, periodista desde 2008, reportera en ZETA de temas generales y especializada en periodismo de ciencia y salud, también soy miembro de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia desde 2017.
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