The Black Phone

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Cinemazcopio lunes, 27 junio, 2022 12:00 PM

Finney Shaw (Mason Thames) es un niño de 13 años, bastante tímido, bueno para las matemáticas, callado, pero muy audaz, fanático del beisbol. Vive con su padre (Jeremy Davies), un viudo alcohólico, y su hermana Gwen (Madeleine McGraw), en una pequeña comunidad al Norte de Denver.

Son los años setenta, cuando los asesinos en serie parecían proliferar y, en este caso, el poblado se ve asediado por uno en particular que rapta a chicos. Se le identifica porque conduce su camioneta adornada con globos negros y usa una horrenda máscara.

Basada en un cuento de Joe Hill -hijo del maestro del género, Stephen King-, esta película es rica en interpretaciones, en un mundo donde los adultos empiezan a fallar socialmente y los niños están a su suerte.

Finney pronto se convierte en víctima de este maniático que lo mantiene privado de su libertad, en un sótano a prueba de sonido. Ahí el chico encuentra un teléfono negro que parece estar desconectado, pero timbra cuando el agresor no está. El detalle es que quienes llaman, son voces fantasmagóricas de los jovencitos que murieron a manos de este multihomicida.

Aterrorizado por toda esta realidad que Finney enfrenta, poco a poco controla sus emociones y, al poner atención, comprende que estos seres del más allá quieren evitar que él también sufra el mismo destino. Por otro lado, Gwen empieza a ver en sueños la identidad del famoso “Grabber”, pues posee los dones de clarividencia de su madre.

Este puente sobrenatural hace que el thriller sea sumamente espeluznante y entretenido a la vez, además de invitar a una reflexión interesante y puntual que no es nada obvia y se debe al estupendo trabajo del director Scott Derrickson, apoyado con tres grandes actores: Davies, McGraw y el veterano Ethan Hawke como el asesino serial. Incluso, vale la pena verlo en el cine. ****

Punto final. – No le está yendo nada mal a Tom Cruise con su nueva apuesta “Top Gun: Maverick”.

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