Gobierno no resuelve crisis de agua en Ensenada

Fotos: Enrique Botello
Edición Impresa lunes, 13 junio, 2022 12:00 PM

Una de las principales acciones, consiste en habilitar más pipas para cubrir 137 colonias y 70 mil habitantes afectados. Funcionarios estatales terminaron por reconocer que sí tenían conocimiento de la grave situación en la ciudad

Las soluciones al desabasto de agua en Ensenada, anunciadas por la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda e integrantes de su gabinete, no fueron ni permanentes ni integrales (como lo había adelantado). Representan el 1 por ciento de la inversión emergente contemplada en el Plan Maestro 2018-2036, además de revelar que las autoridades conocían el diagnóstico y no hicieron algo por impedir la crisis actual.

También la meta quedó corta en cuanto a la oferta del líquido, toda vez que, mediante seis acciones, se pretende asegurar que un 85% del agua necesaria llegue a los habitantes de Ensenada, en un lapso de al menos siete semanas una vez entrado el verano. Según cálculos oficiales, 70 mil personas se ven afectadas, 30 colonias sin gota de agua y 107 con baja presión o intermitencia.

El plan emergente incluye el análisis de declaratoria de desastre para utilización de todos los recursos en el tema; especialistas trabajando en la reparación del acueducto Morelos, en la zona de Cuatro Milpas; compra de tubería necesaria para reponer un kilómetro del mismo acueducto, cuya longitud es de 14 kilómetros; programa de abasto por pipa a 30 colonias más afectadas con un recorrido permanente; garantizar el flujo inverso del acueducto desde Mexicali de 120 litros diarios por segundo; puntos de llenado gratuito y permanente en recipientes de agua.

Las quejas por el servicio de agua en pipas siguen siendo constantes entre habitantes de las colonias programadas y anunciadas a través de redes sociales del organismo operador del agua, desde que no contestan el número de WhatsApp, que solamente pasan por unas calles y marginan a otras obedeciendo rutas trazadas, o de plano los vehículos ni aparecen.

 

CONOCÍAN EL PROBLEMA Y NO ATENDIERON

En rueda de prensa para dar a conocer el programa emergente agua de Ensenada, la gobernadora reconoció que a siete meses de iniciada su administración, ya tenía información y diagnóstico sobre el problema del agua en Ensenada, “claro que lo sabíamos”, insistió, además de declarar que se estaba atendiendo hasta el momento por cómo se dio la situación.

Arturo Espinoza Jaramillo, titular de la Secretaría de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Reordenación Territorial (SIDURT), también aceptó que “ya teníamos el dato”, pero desgraciadamente se juntaron varias situaciones, como las fallas en la desalinizadora y el acueducto.

Inclusive aseguró que no hace falta agua, sino mantenimiento de las tuberías con una vida aproximada a 50 años.

El tema del agua fue abordado de nueva cuenta en la rueda de prensa mañanera del miércoles 8 de junio en Tijuana. A decir de la gobernadora, se están haciendo planteamientos permanentes y no sólo ofreciendo aspirinas temporales.

“En el transcurso del sexenio se debe resolver la problemática de abasto de agua en el Estado, pero verdad, no con acciones inmediatas que atienden la urgencia, sino garantizar al pueblo, principalmente a la Zona Costa, que tendrá agua y no será un tema de cada verano”, declaró.

Asimismo, dijo que los proyectos no se han anunciado porque están revisando las fuentes de financiamiento. Uno de estos, consiste en ampliar a 500 litros la capacidad de la planta desalinizadora Aguas de Ensenada, que durante casi un año estuvo entregando aproximadamente 120 litros de agua por segundo, menos de la mitad de lo pactado en el convenio.

INVERSIÓN DE 1% DE LO CONTEMPLADO EN PLAN MAESTRO

Al final de la administración de Francisco Vega de Lamadrid, la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (CESPE) elaboró el Plan Maestro 2018-2036, el cual contemplaba la necesidad de invertir, en los dos primeros años, alrededor de 2 mil 400 millones de pesos en reposición de redes, colectores de aguas residuales y plantas de tratamiento, de un total de 10 mil 600 millones de pesos en 18 años.

El plan, elaborado en 2018 con un costo de 9 millones de pesos -con aportación del 50% por parte de la Comisión Nacional del Agua-, incluye el diagnóstico, demanda, infraestructura y modelo financiero.

El secretario de Hacienda en la entidad, Marco Moreno Mexía, afirmó que se han asignado 25 millones de pesos como prepuesto inmediato para atender el plan emergente, así como una ampliación de otro tanto.

Adelantó que los proyectos de inversión necesarios para solucionar el tema del agua, pasan por atender la normalización de las fuentes de abastecimiento, actualización de redes de distribución y nuevas fuentes de suministro.

 

SALEN ALCOCER Y SUBDIRECTORES

La crisis del agua en el puerto provocó la salida del director de la paraestatal y la subdirectora de Administración y Finanzas, Carmen Salazar, información que no fue confirmada de manera oficial por la propia CESPE, ni el gobierno estatal.

De igual forma, trabajadores del organismo operador del agua indicaron que personal que llegó a la dependencia con Carmen Salazar dejó su puesto. Hasta el cierre de edición, no se había nombrado a un nuevo titular.

 

GOLPEAN A TRABAJADORES DE CESPE

La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada, aceptó que recientemente lecturistas del organismo han sido agredidos físicamente por usuarios de colonias que intentan impedir la medición del consumo de agua.

Uno de ellos, Juan Guerrero, publicó en redes sociales una fotografía mostrando un golpe en el rostro, acompañada del siguiente mensaje: “Se entiende que no tengan agua en la colonia, pero no es justificación para que agredan a un servidor. Sólo hacía mi trabajo y fui agredido por dos individuos molestos por no tener agua en sus casas, seguramente mágicamente apareció agua después de meterme el putazo”.

El percance ocurrió en las calles Bahía Concepción y Huerta de la colonia Vista Hermosa.

La CESPE informó que cuenta con 25 lecturistas que diariamente se enfrentan con medidores tapados, obstruidos con basura o cubiertos con tierra, lo que representa una dificultad para realizar la lectura en el consumo de agua.

La labor de los lecturistas es efectuar ese sondeo, permitiendo al ciudadano llevar un control de su consumo y, a la paraestatal, realizar un cobro justo de los servicios prestados.

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