18 años con el “Corazón Partío”

Foto: Archivo
Opinionez lunes, 27 junio, 2022 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

A Pancho, ciudadano, periodista y abogado honesto, amigo de siempre…

 

Uno.- Cada junio es un mes de contrastes en mis emociones; por una parte, recuerdo con alegría a todas las generaciones de egresados de la escuela donde laboré por más de treinta años, pero al mismo tiempo, rememoro con tristeza y rabia el junio de 2004: no asistí a la celebración de la fiesta escolar tradicional.

Justo dos días antes, manos y mentes criminales le habían arrebatado la vida a Francisco Javier Ortiz Franco.

Fue Francisco, en su versión del “Señor Ortiz” (ya he escrito aquí al respecto), mi compañero de prepa del Instituto Metropolitano; luego, como Francisco, asistimos a la UABC y concluidos los estudios, de despacho en cuatro distintas ubicaciones. El periodista Ortiz Franco (estuvo antes en ABC) fue el que me invitó a ZETA, donde dejó huella con su trabajo. Y fue “Pancho” el amigo de siempre, con quien conviví por 28 años hasta aquel 22 de junio…

Inevitable recordarlo, con su ensortijado y abundante cabello, cuando fruncía el ceño si algo no le gustaba y escucharlo reír en su forma muy particular, reaccionando a uno de mis muchos pelados chistes; o verlo absorto analizando algún escenario que ameritara concentración, frialdad de datos, probables complicaciones y soluciones posibles. Parco y certero en el hablar, congruente siempre entre el pensamiento y la acción.

Lo recuerdo también nervioso, haciendo desde el sillón “rounds de sombra” cuando veíamos en mi casa las peleas de box de las que tanto gustaba, al tiempo que comíamos chicharrones en salsa roja bien picantes o una jugosa carne asada, claro, con sus respectivas cervezas de las que Pancho pocas veces abusó porque hasta para eso era muy prudente.

Sus respuestas ante ciertas situaciones eran a veces sorprendentes. Ya comenté en alguna ocasión que fuimos víctimas de los ladrones en una oficina de la calle Juan Cordero en Zona Río; cuando llegó y al hacer recuento de nuestras cosas, le interesó mucho más que se hubieran llevado su CD de Alejandro Sanz (el del “Corazón Partío”, y lo acababa de comprar) que el desastre y las pérdidas consecuencias del robo sufrido. ¡Cómo lamentó durante varios días su CD del “Corazón Partío”!

Doz.- Pero así era Francisco, ¿qué más puedo describir de él que quienes lo conocieron y lo trataron personal y profesionalmente no sepan? Honesto, de una sola pieza, prudente, enojón sí, delicado con algunas cosas también, mesurado, buen esposo y padre de Francisco Gabriel, de Héctor Daniel y de Andrea, quienes junto con la también abogada Gabriela, su esposa, deben sentirse orgullosos de haber gozado de la presencia de Pancho; de quién sin duda aprendí mucho.

Por eso prefiero recordar los buenos momentos y la clase de persona que era Francisco J. Ortiz Franco; porque no me gusta nada traer a mi memoria la incredulidad primero, la negación después, la desagradable confirmación de la muerte de Pancho y la infinita tristeza que casi de inmediato se convirtió en rabia, coraje e impotencia al saber, desde ya, que poco se haría para esclarecerla.

Trez.- Este miércoles pasado se cumplieron 18 años de la muerte de Francisco J. Ortiz Franco; gobiernos van y vienen, de distintos colores y sabores, estatales y federales, pero todos con un patrón cortado por la misma tijera: hay asuntos que no les importan, que los incomodan, que les valen “una pura y dos con sal”. A los “diferentes” (que resultaron no tanto) les interesa más la continuidad de su estilo y forma de gobernar, mientras el país sufre las consecuencias de la violencia casi generalizada; y el periodismo no se ha escapado de ella.

Con seguridad en esta misma edición de ZETA encontrará el lector otros datos importantes sobre este caso de total impunidad y también la exigencia de castigo para sus responsables; nombres, datos y avances que parecen ser pocos, porque como en otros asuntos peliagudos, le apuestan al paso del tiempo, al olvido.

P.D.- La cifra de asesinatos siguen creciendo diariamente. ¿Abrazos, no balazos?

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.

Correo: profeohe@hotmail.com

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