Recordando a Simone

Foto: Internet/Simone de Beauvoir
Opinionez lunes, 2 mayo, 2022 12:00 PM

 “Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete.

Que la libertad sea nuestra propia sustancia”.

 

A 36 años de la despedida del plano terrenal de una feminista que marcó la historia de la humanidad con una revolución, mucho más que sexual, existencial, comparto algunas reflexiones y poderosas frases que nos dejó Simone de Beauvoir, pretendiendo contribuir a que su legado continúe, se recuerde y se resignifique.

No se nace mujer: se llega a serlo”: aseveración que realiza Simone y que puede explicar que lo que significa ser mujer no tiene que ver con la biología, sino con una construcción cultural y social sobre el sexo, definida en su mayoría por los hombres.

Simone de Beauvoir nació el 9 de enero de 1908 en París y en el seno de una familia burguesa. Ingresó a la universidad en 1926 a la par que formaba parte del movimiento socialista, y en 1929 obtuvo el título en Letras y la habilitación como profesora agregada en filosofía.

A partir de 1943 se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue la novela La invitada (1943), luego La sangre de los otros (1944) y el ensayoPyrrhus y Cineas” (1944). Se unió con Jean Paul Sartre, Albert Camus y Maurice Merleau-Ponty para fundar la revista Tiempos Modernos, cuyo primer número salió el 15 de octubre de 1945. En 1954, ganó el Premio Goncourt con Los mandarines, donde habló sobre las dificultades de los intelectuales de la posguerra para asumir su responsabilidad social.

Con Jean Paul Sartre tuvo una polémica relación, que rompió con las formas de tradicionales, pues durante más de 50 años nunca vivieron juntos, se negaron a contraer matrimonio, tener hijos y practicaban la poligamia. (En nuestros días eso sigue escandalizando y poco se toma como un asunto de libertad, de derechos, de derecho al libre desarrollo de la personalidad). Falleció el 14 de abril de 1986 a los 78 años.

En el siglo XXI se creó el Premio Simone de Beauvoir entregado a aquellas mujeres que se han preocupado por promover la libertad y los derechos de la mujer. Este premio se le entregó a la defensora de derechos humanos pakistaní Malala Yousafzai, en el año 2013.

Entre 1946 y 1949 escribió El Segundo Sexo, obra clásica fundacional del pensamiento feminista contemporáneo, estableciendo las bases de los movimientos que buscaban la transformación y la emancipación de las mujeres en todos los ámbitos, así como las premisas que permitirían desarrollar el concepto de “género”. Su obra fue prohibida por el Vaticano y por el franquismo español.

Durante ese tiempo Francia salía de la Segunda Guerra Mundial y se invitaba a las mujeres a que repoblaran el país a que dejaran sus trabajos y volvieran a sus hogares para ocuparse exclusivamente de la familia. Igualmente, las mujeres no podían ser titulares de cuentas bancarias, estaban prohibidos el aborto y los anticonceptivos; asimismo, el esposo podía oponerse al trabajo de la esposa, entre otras situaciones adversas.

En su obra principal cuestiona que el destino de las mujeres sea la maternidad, el matrimonio, el hogar y la sumisión; defendió el derecho a decidir libremente, como cualquier hombre sobre su cuerpo y sobre su vida. Invitaba a las mujeres para transformar las situaciones de subordinación, desigualdad y opresión y con el paso de los años muchas mujeres nos unimos a esa invitación. “El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”, decía Simone.

Simone de Beauvoir fue una feminista que buscó la reivindicación ante la situación de desigualdad, desventaja y subordinación de las mujeres. Al respecto, el término feminista es, principalmente un asunto de derechos: si los derechos humanos se fundamentan en la noción de dignidad para todas las personas, es claro que el sexo con el que se nace no debería predeterminar las oportunidades, responsabilidades, roles, o derechos que le pueden corresponder a una persona.

Ser feminista en esencia implica es estar a favor de la igualdad entre hombres y mujeres; es buscar lograr sociedades igualitarias, respetuosas de la diversidad, sociedades en donde todas las personas tengan las mismas oportunidades de desarrollo y plenitud.

“Una mujer libre es justo lo contrario de una mujer fácil” en una sociedad que parece aún muy aferrada a las estructuras patriarcales; aun así, sigamos siendo libres y defendiendo la dignidad y los derechos.

 

Melba Adriana Olvera fue presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Baja California.

Correo: melbaadriana@hotmail.com

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