“No existimos para el Estado”: los pueblos nativos de BC

Fotos: Enrique Mendoza Hernández
Cultura lunes, 2 mayo, 2022 12:15 PM

“Lo más urgente es que haya un maestro de la misma lengua dentro de la comunidad”, expresó a ZETA María Guadalupe Espinoza Arballo, perteneciente a los pueblos yumanos pa ipai, kumiai y kiliwa. “Todavía hay racismo, pero ahora ya no nos importa”, refirió la pa ipai Delfina Albáñez Arballo. “No ha habido nada para fortalecer nuestra lengua por parte del INALI”, señaló Antonia Torres González, de la comunidad cucapá. Y María de la Luz Villa Poblano, de la etnia cochimí, advirtió: “Se nos tuvo por extintos”

En un acontecimiento histórico, por primera vez los pueblos nativos del estado, entre ellos los pa ipai, kumiai, kiliwa, cucapá y cochimí, se reunieron en lo que fue el Primer Encuentro de Pueblos Yumanos de Baja California, celebrado del 20 al 23 de abril de 2022, en el Antiguo Palacio Municipal de Tijuana.

Organizado por el Archivo Histórico de Tijuana que dirige Hilario Castillo, y el Museo de Historia de Tijuana, coordinado por Alejandro Loyo; ambos organismos dependientes del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) de la ciudad fronteriza, el Encuentro fungió como un foro donde los pueblos yumanos expusieron sus principales problemáticas, entre ellas la invasión de tierras y saqueo de plantas nativas como la savia.

“Las cinco comunidades nativas sufrimos lo mismo, tenemos los mismos problemas: invasiones a las tierras; los más poderosos se quedan con lo mejor, no nos apoyan a la cultura, no nos apoyan a nada”, expresó a ZETA Antonia Torres González, de la comunidad cucapá, a  manera de síntesis sobre las demandas de los pueblos yumanos.

Los representantes de los pueblos pa ipai, kumiai, kiliwa, cucapá y cochimí, compartieron con ZETA un panorama general de la situación actual de sus lenguas.

 

PA IPAI, KUMIAI Y KILIWA

Una de las herederas de las culturas pa ipai, kumiai y kiliwa de Baja California es María Guadalupe Espinoza Arballo, hablante de estas lenguas nativas del estado, conocidas como yumanas. Nació el 11 de noviembre de 1953, en Arroyo de León (Kiliwa), aunque actualmente habita en Santa Catarina (Pa ipai):

“Mi nombre es María Guadalupe Espinoza Arballo, soy de la comunidad kiliwa, pero vivo en la comunidad de los pa ipai de Santa Catarina. Ahorita, en la actualidad, por lo regular la mayoría de los pa ipai habla la lengua; dentro de la comunidad hay como 110 familias. Están dispersos, porque también tenemos pa ipai en Mexicali, Tecate, Tijuana, Ensenada, al otro lado…”, expresó a ZETA María Guadalupe Espinoza, de 68 años de edad.

“El pa ipai lo hablo muy poco; lo entiendo perfectamente, todo. No lo hablo porque mi papá y mi mamá hablaban lenguas diferentes. El kiliwa no se entiende con el pa ipai y el pa ipai con el kiliwa; mi mamá era pa ipai y mi papá era kiliwa. Nosotros como kiliwa nos quedamos hablando español”.

O sea que, además de español, Usted habla tres lenguas yumanas…

“Kumiai, pa ipai; kiliwa muy poquito, casi nada”.

¿Qué es lo más urgente para que se conserven las lenguas pa ipai, kumiai y kiliwa en Baja California?

“Lo más urgente es que haya un maestro de la misma lengua dentro de la comunidad, pero que sea un maestro que se le pague, porque tú sabes que la letra cuando se tiene hambre no se entra; de perdida no pagarle el 100 por ciento, pero cuando menos un 80 por ciento. Se han bajado proyectos y se han quedado nada más en los intermediarios y a los maestros que han salido de aquí ni siquiera les han dado un peso, ha habido ocasiones”.

Por último, lamentó:

“Mucha gente no quiere participar en las comunidades, porque saben que no les pagan; y si les pagan, les vienen pagando allá a los ocho, nueve meses de trabajo. Tarda en que les llegue su cheque. Te digo esto porque yo estuve trabajando como promotora en los albergues escolares en Baja California”.

 

PA IPAI

Delfina Albáñez Arballo nació el 7 de mayo de 1980 en la comunidad pa ipai de Santa Catarina, Ensenada. En 2006 ganó el Premio Nacional de la Juventud en la categoría de Educación, Preservación y Desarrollo Cultural. Actualmente es maestra de canto tradicional pa ipai, conocido como “kuri kuri”.

“Mi abuelo era el jefe tradicional, era el jefe supremo de la comunidad; él se llamaba Juan Albáñez Higuera, era el cantor principal. Los cantos son muy importantes en nuestra comunidad. En la noche mi abuelo nos contaba cuentos sobre las estrellas: ‘Mira, allá están las hijas del tecolote’, ‘allá está el borrego cimarrón’. Yo desde niña crecí escuchando lo que viene siendo los cantos. Y mi abuela Delfina Arballo, mi mamá Bertha Arballo, todos ellos ya fallecieron, pero todos hablaban el pa ipai”, expuso a ZETA Delfina Albáñez Arballo.

“Yo sí hablo pa ipai, pero no lo hablo fluido al 100 por ciento, como me gustaría. Lo que más aprendí fueron los cantos tradicionales; es lo que yo enseño, es lo que yo transmito a los niños”.

Asimismo, recordó por qué no aprendió al 100 por ciento esta lengua:

“Recuerdo cuando yo era más joven le preguntaba a mi mamá: ‘¿Por qué no me hablabas más en el pa ipai? ¿O por qué no me enseñaste al 100 por ciento?’. Era por el racismo. Antes había muchísimo racismo, se burlaban de las personas y ellos pensaban que si sus hijos aprendían otras cosas no se iban a burlar de ellos, y ahora se dieron cuenta que no”

¿Actualmente hay menos racismo contra las lenguas nativas de Baja California como el pa ipai?

“Todavía hay racismo, pero ahora ya no nos importa”.

Comúnmente se dice que la lengua y la cultura pa ipai se están extinguiendo. ¿Cuál es la situación actual de los pa ipai en Baja California?

“Yo pienso que no, siempre han dicho que nos estamos extinguiendo. Todavía seguimos vivos: en la comunidad, Santa Catarina, somos alrededor de 600 pa ipai, nada más que algunos tuvieron que salir de la comunidad para estudiar y otros para trabajar. Y pues en la comunidad quedamos como unos 400 habitantes; aparte hay otra comunidad pa ipai en Valle de la Trinidad, en San Isidoro. Yo puedo hablar de mi lengua pa ipai: hay alrededor de 80 o 100 hablantes fluidos; unos 150 o 200 que hablan y la entienden, pero no al 100 por ciento, no son hablantes fluidos”.

Advirtió: “Pues ahí seguimos, no nos estamos extinguiendo como se dice”.

 

KUMIAI

Norma Alicia Meza Calles nació en 1965; es habitante de la comunidad indígena kumiai Juntas de Nejí y Anexos, de Tecate, Baja California. Es descendiente del reconocido kumiai Manuel Meza, su abuelo.

“Mi primera lengua fue el kumiai. A los 13 años aprendí el español, por eso lo hablamos al 100 por ciento; a los 13 años me mandaron a la escuela para que aprendiera español. En mi comunidad, nada más en Juntas de Nejí (que es kumiai) van muriendo los hablantes de 100 por ciento; es preocupante porque la lengua de nosotros es muy amplia. Desgraciadamente se ha estado perdiendo. Yo como hablante me siento culpable porque mis hijos lo entienden, pero no lo hablan, porque según se les dificulta. Es preocupante la pérdida de la lengua”, lamentó, al tiempo que ilustró con una breve numeralia de su comunidad kumiai:

“En mi comunidad, Juntas de Nejí, somos 310, pero no hay 310 hablantes. Entienden lo básico, pero hablantes 100 por ciento hay como 15 nada más, ya viejos, de mi edad, y es preocupante. Dos que tres lo escriben, yo sí lo escribo”.

Contó a este Semanario cómo ha afectado a su comunidad la reducción del presupuesto al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) durante el sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador, ya que de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), en 2018 el presupuesto para el INPI fue de seis mil 88 millones de pesos; para 2019 fue de seis mil millones; cuatro mil 18 millones en 2020; tres mil 633 millones en 2021; y tres mil 819 millones en 2022. Solo en 2015 fue de 12 mil 129 millones de pesos:

“Es lamentable reducir el presupuesto. Cuando se enfermaba alguien, corríamos a Ensenada, al INPI; había para medicamentos, operaciones, ahorita todo eso se nos ha acabado. Al momento, nosotros no tenemos Seguro Social, no tenemos nada; mucha gente se está muriendo. Entonces, cuando quitaron el presupuesto, sí nos ha afectado”, manifestó.

“Es triste, porque haz de cuenta que nosotros no existimos para el Estado. Yo voy a Estados Unidos y me siento bien a gusto, yo veo que ellos sí tienen toda la atención, ¿pero dónde estamos los nativos de Baja California?”.

¿Qué es lo más urgente para conservar la cultura y lengua kumiai?

“Lo más urgente es que se nos quite ‘pueblos originarios’ y que nos pongan ‘pueblos yumanos’, ‘pueblos de Baja California’. Y que se legisle. Así, cuando vienen a invadir mi tierra, que ya esté medido para los indígenas, que sea un delito grave. Que se legisle en el estado de Baja California y se reconozcan los usos y tradiciones, la forma de organizarnos y que se legislen las plantas sagradas que las están saqueando y que nada más nosotros las podamos cortar, así como se hace en Estados Unidos”.

 

CUCAPÁ

Antonia Torres González es indígena cucapá nacida el 1 de enero de 1963. Vive en la comunidad cucapá Cerro del Águila, en el Ejido López Mateos, en Mexicali. Es descendiente de Juan García Aldama, su abuelo, e hija de Inocencia González, cucapá reconocida a nivel internacional, fallecida el 23 de junio de 2021, quien era una de los últimos hablantes de la lengua en Baja California. Tras el fallecimiento de su mamá, en 2021, reconoció:

“Ahorita hay dos hablantes nada más de la lengua cucapá, en Baja California. Yo hablo la lengua muy poco; yo la hablaba con mi mamá, pero es muy limitado lo que hablo. Todos los hermanos de mi mamá fallecieron. Bárbara González, la hermana mayor de mi mamá, falleció en 2021, como a los tres meses del fallecimiento de mi mamá; era hablante de la lengua cucapá. Mi mamá y mis tíos, todos eran hablantes de la lengua cucapá y poco a poco se fueron acabando. Mi mamá fue la que más destacó en preservar y difundir la cultura cucapá. Pero mi mamá entró en enfermedad y ya no pudo, entonces me hice cargo yo de todo esto”, expresó a ZETA Antonia Torres González, promotora cultural y directora del grupo de danza “Águilas cucapá”.

Refirió que ella pertenece a uno de los tres grupos cucapá que existen en la región, entre Baja California, Sonora y Arizona, Estados Unidos: “Somos tres grupos indígenas cucapá: nosotros somos asentados en Baja California; unos se asentaron en la comunidad cucapá de Pozas de Arvizu y otros en Estados Unidos. Nuestro clan es del Cerro del Águila del Cucapá Mayor, somos cerca de 200 familias las que vivimos en la comunidad; a veces están en la comunidad, a veces no porque se salen a trabajar, pero somos más de 450 indígenas mestizos”.

Finalmente, lamentó la ausencia del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) en su comunidad:

“No ha habido nada para fortalecer nuestra lengua por parte del INALI, no. Lo más urgente es buscar hablantes de la lengua cucapá; que reciban un sueldo, que se haga un proyecto con Pozas de Arvizu, en San Luis Río Colorado, Sonora. Allá sí hay muchos hablantes de la lengua cucapá, pero para que una persona pueda ir de la comunidad Pozas de Arvizu se necesita que reciba un pago; eso es lo urgente”.

 

COCHIMÍ

De acuerdo con el documento “Las lenguas toman la tribuna” de la Cámara de Diputados y la Secretaría de Cultura federal, de 2020, en México se hablan 68 lenguas indígenas, de las cuales cinco son nativas de Baja California, pertenecientes oficialmente a la familia cochimí-yumana; entre ellas el pa ipai, kumiai, kiliwa, cucapá y ku’ahl, aunque en el documento no aparece la lengua cochimí, misma que tampoco está incluida en el “Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales: Variantes lingüísticas de México con sus autodenominaciones y referencias geoestadísticas” del INALI. Sin embargo, María de la Luz Villa Poblano, habitante de la etnia cochimí de Santa Gertrudis y San Borja, Baja California, reconoció durante el Encuentro de Pueblos Yumanos de Baja California que el 1 de diciembre de 2018 los cochimí fueron uno de los grupos indígenas invitados a la toma de protesta del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Actualmente tiene 14 años trabajando en el rescate de la lengua y la cultura cochimí: “Se nos tuvo por extintos, porque hubo dos escritores que así lo declararon: que los pericú, guaycura y los cochimí de Baja California estábamos extintos y así quedó la historia. Los historiadores que escribieron originalmente que no existíamos, fueron dos historiadores que ni siquiera conocieron la Baja California”, refirió a ZETA María de la Luz Villa Poblano, descendiente cochimí de Santa Gertrudis y San Borja, Baja California.

Rememoró: “Mis padres, mis abuelos, mis bisabuelos, mis tatarabuelos, eran nativos de Baja California y se les denominaba cochimí, tenían sus propios nombres en la lengua y tenían sus usos y costumbres; pero los españoles vinieron a inculcar la nueva religión y junto con eso también implantaron esa prohibición de no decir la lengua, no porque nos la quisieran quitar, sino porque como ellos no entendían, había cierto temor entre ellos de que no sabían qué es lo que se comunicaban entre ellos”, complementó.

Finalmente, ¿ha habido algún acercamiento por parte del INALI para el rescate de la lengua cochimí?

“No, INALI no nos ha aceptado porque no hablamos la lengua, nunca se ha entrevistado con nosotros, para ellos no existimos porque no hablamos la lengua. Hemos luchado contra la historia misma y hemos logrado el reconocimiento de nuestra existencia, de nuestra visibilidad”.

Aunque reconoció que no habla la lengua cochimí, advirtió que está trabajando por el rescate del idioma: “En Santa Gertrudis y San Borja nos organizamos para el rescate de la cultura cochimí; somos las dos misiones juntas luchando para eso, a través de la asociación civil ‘Sirios en la lengua’. Ya tengo 14 años luchando por el reconocimiento de nuestra comunidad viva, porque nos tenían por muertos”.

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