Pensar distinto no es delito

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Columnaz viernes, 29 abril, 2022 8:00 AM

El 17 de abril, de manera democrática, como debe ser en las cámaras legislativas, el partido Morena y el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, perdieron una votación que requería de mayoría calificada para aprobar, en este caso, la reforma energética propuesta desde el poder.

Fue el voto en contra de 223 diputados federales de la Cámara Baja lo que impidió que la reforma constitucional, que buscaba fortalecer las atribuciones y la participación de la CFE en el mercado de las energías, limitando la inversión privada, la libre competencia y la protección del medio ambiente, no fuese aprobada.

Esos votos fueron el resultado de la negativa de los legisladores de cuatro partidos hacia la propuesta oficial: Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Institucional, Partido de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano.

Las votaciones dispares deberían ser normales; o la regla en una democracia, no todos tienen que estar de acuerdo siempre, aun cuando sí suceda con un proyecto que le abone al crecimiento de la Nación y en beneficio de la población.

Las cámaras de diputados, el parlamento, están constituidos por distintas corrientes ideológicas en toda democracia, desde el bipartidismo hasta la pluralidad política que se vive en México, donde concluyen ocho partidos: Morena, PAN, PRI, PRD, PT, PVEM, MC, y PES.

Incluso cuando las alianzas político electorales no necesariamente se traducen en alianzas legislativas, en la última elección federal, la del 2021, llegaron cuatro bloques: el del poder, conformado por Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde; el de la alianza entre el PRI, PAN y PRD; y los que decidieron, en su mayoría, ir en solitario, Movimiento Ciudadano y Partido Encuentro Social.

Para la votación de la propuesta de reforma energética, sí hubo un pacto entre quienes se hacen llamar en la vía electoral, Va por México, que son PRI, PAN y PRD, mientras que Movimiento Ciudadano votó “contra” a conciencia y a convicción, lo que resulta en una coincidencia legislativa más que en una alianza política de cuatro.

La democracia se validó con la dividida votación, que le dio el revés al Presidente y su partido, y desechó la citada enmienda constitucional. Total, autoritarios como son, y olvidando que fueron electos para gobernar en una democracia y un sistema de partidos, en Morena, tratándose de su dirigente nacional, Mario Delgado, y de su líder moral, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, consideran que aquellos que no están de acuerdo o no piensan igual que ellos, son una de dos: o adversarios, o -en este caso- “traidores de la patria”.

De manera increíble, caprichosa, irracional, fuera de la Ley, y antidemocrática, hace unos días el dirigente de Morena, Delgado, anunció que denunciaría a los 223 diputados federales que votaron contra la reforma energética, por traición a la patria. Además, emprendieron una campaña mediática, para consignarlos públicamente con ese mote, el de “traidores de la patria”.

Arengó Mario Delgado: “Como Morena es un instrumento de lucha, vamos a acompañar esta denuncia penal con la gente que nos quiera acompañar. Vamos a salir a la calle a recolectar firmas de los ciudadanos que nos quieran acompañar, para que sean miles; y si es posible, millones (los que aparezcan en el documento)”, al tiempo que hizo un llamado a los simpatizantes de su partido a acudir a los módulos de los diputados de la oposición para manifestarse por la “traición” de haber votado en contra.

El ex ministro José Ramón Cossío, fue muy claro en una entrevista realizada por la periodista Carmen Aristegui: “Los diputados y diputadas están protegidas constitucionalmente por el derecho de inviolabilidad a lo que expresen, por lo que no pueden ser denunciados por expresar una postura u opinión”.

Y efectivamente nadie puede ser sancionado por pensar, opinar, expresarse de forma distinta al gobierno o al partido en el poder. Eso no es traición a la patria, eso es vivir en las libertades que garantiza la democracia.

De hecho, la traición a la patria, delito dispuesto en el Código Penal Federal en cuatro Artículos (123, 124, 125 y 126), se entiende, en términos generales, que se considerará traidor a la patria a quien “realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la nación mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”.​ Acciones en las que -es evidente- no cayeron ninguno de los 223 diputados que, en todo su derecho y facultad legislativa, votaron contra una propuesta del Ejecutivo y el partido oficial.

Otro concepto del delito, que se castiga con entre cinco y 40 años de prisión y hasta 50 mil pesos de multa, es a quien “tome parte en actos de hostilidad en contra de la nación, mediante acciones bélicas a las órdenes de un Estado extranjero o coopere con éste en alguna forma que pueda perjudicar a México”, acto en el que tampoco incurrieron los 223 diputados.

Y ahí le van otras formas de traicionar a la patria, en las que tampoco cayeron los legisladores de cuatro partidos de oposición:

“Forme parte de grupos armados dirigidos o asesorados por extranjeros; organizados dentro o fuera del país, cuando tengan por finalidad atentar contra la independencia de la República, su soberanía, su libertad o su integridad territorial o invadir el territorio nacional, aun cuando no exista declaración de guerra”.

Destruya o quite dolosamente las señales que marcan los límites del territorio nacional, o haga que se confundan, siempre que ello origine conflicto a la República, o ésta se halle en estado de guerra”.

Reclute gente para hacer la guerra a México, con la ayuda o bajo la protección de un gobierno extranjero”.

Tenga, en tiempos de paz o de guerra, relación o inteligencia con persona, grupo o gobierno extranjeros o le dé instrucciones, información o consejos, con objeto de guiar a una posible invasión del territorio nacional o de alterar la paz interior;

“Proporcione a un Estado extranjero o a grupos armados dirigidos por extranjeros, los elementos humanos o materiales para invadir el territorio nacional; o facilite su entrada a puestos militares; o le entregue o haga entregar unidades de combate o almacenes de boca o guerra, o impida que las tropas mexicanas reciban estos auxilios”.

Solicite la intervención o el establecimiento de un protectorado de un Estado extranjero o solicite que aquel haga la guerra a México…”.

Pero no, los diputados de oposición no traicionaron a la patria, como tampoco lo hacen los cientos de miles de mexicanos que piensan distinto al partido en el poder o al gobierno de la República. Morena, su dirigente y el Presidente, quienes llaman traidores a la patria a la oposición, están, ahora sí, evidenciando y ejerciendo el autoritarismo que tanto han negado.

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