22 mil 862 niños migrantes rescatados en 2022

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Edición Impresa lunes, 25 abril, 2022 12:00 PM

Mientras que en 2021 autoridades migratorias interceptaron a 75 mil 592 niños extranjeros en México, en tres meses y medio de 2022, ya van 27 mil 862 “canalizados”. Según el Instituto Nacional de Migración, la mayoría son originarios de Honduras y Guatemala, aunque hay migrantes de todo el mundo. “Polleros”, pero principalmente transportistas, son procesados por traficar con los menores, por lo que llegan a recibir sentencias de 12 años de prisión

Apenas con diferencia de días las historias se repiten. Se unen las unas a las otras. Y es que el flujo de migrantes por territorio mexicano no cesa. Las medidas gubernamentales cada día son más férreas y se logra interceptar a grandes cantidades de migrantes que parten de Sur a Norte en caravana, por propia cuenta, o cayendo en las garras de “polleros” que trafican con las personas que desean alcanzar el sueño americano.

Las notas parecen replicarse:

7 de abril. Personal de la Policía Municipal de Puebla atendió una denuncia anónima de un tracto camión sospechoso en un lote baldío. Al sigiloso arribo de los uniformados, se escucharon ruidos y llanto de niños provenientes de la caja de la unidad de carga pesada. Resultado de la inspección: 167 migrantes ocultos en el tráiler; 135 personas son de Guatemala, 20 de Honduras, ocho de El Salvador y cuatro de Cuba. Muchos de ellos menores de edad.

13 de abril. Misma cantidad de migrantes: 167 personas con situación migratoria irregular fueron asegurados en un hotel de paso del municipio de Ixtapaluca, Estado de México. Entre los centroamericanos hacinados dentro del establecimiento ubicado a unos metros del Centro de Mando y Comunicación de Seguridad Pública, había niños, niñas y adolescentes.

El tránsito masivo de menores migrantes indocumentados por México es tan fuerte, que sólo en los primeros tres meses y medio de 2022 han sido asegurados 27 mil 862 niños y jóvenes que aún no cumplen los 18 años de edad;10 mil 226 de sexo masculino y 7 mil 423 niñas, en un dato impresionante.

El recuento del Instituto Nacional de Migración (INM) es hasta el 13 de abril. Estamos hablando de 270.5 chicos interceptados por día.

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Durante 2021 fueron interceptados o “rescatados” -como refiere el INM- 75 mil 592 menores de edad extranjeros cruzando el país, 207.1 diarios. El 81% viajaban acompañados, pero el 19% restante lo hacían solos. De esos pequeños, 43 mil 199 son niños y 32 mil 393 niñas. Otro dato relevante es que 23 mil 108 tenían entre 12 y 17 años de edad, pero 52 mil 484 eran menores de 11 años, incluso muchos niños de brazos.

Comparativamente, en 2022 el ritmo de “rescates” y “canalizaciones” -como llama el INM-, la localización, retención y final deportación a sus países de origen, es mayor a 2021, año que batió record en este rubro con los 75 mil 592 menores extranjeros, pues anteriormente, en 2020, apenas fueron 11 mil 262 personas migrantes extranjeras que se encontraban en las edades antes descritas. Sumando los últimos ocho años, fueron 298 mil 102 niñas, niños y adolescentes en calidad de indocumentados.

En 2021 predominaron los menores provenientes de Honduras, con 32 mil 447 personas extranjeras de esas edades y nacionalidad. Le siguieron guatemaltecas, con 20 mil 269 infantes, y los pequeños de El Salvador fueron 6 mil 846. Los otros 16 mil 30 mozalbetes llegaron de diversos países como Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Nicaragua, Haití, así como menores de origen extra continental, de Asia, Europa, África y Oceanía.

 

RESCATE O DENTENCIÓN

Jairo, joven migrante de 17 años, sin papeles que permitieran su estancia legal en el país, coincide en que fue “rescatado”, más que detenido por las autoridades. Narró que salió de su país de origen, Ecuador, para encontrarse con su hermano, quien vive en Estados Unidos y este le gestionó el viaje a través de los llamados “coyotes” a cambio de 5 mil dólares. Refirió que pasó por varios países, primero Colombia, de ahí en avión a Nicaragua y a El Salvador. Cruzó la frontera con Honduras y después Guatemala, hasta llegar a la línea con México, en Chiapas.

En suelo mexicano recibió un mensaje de su “guía”, quien le dijo: Bájate del bus, toma un taxi y pide que te lleven a otra dirección”. En el sitio indicado, una vía despejada, oscura, le llamaron para indicarle que caminara hasta la caja de un tráiler que estaba estacionado. Con temor se aproximó y le ordenaron subir al contendor, donde ya había diferentes personas y, conforme avanzó la noche, fue llegando más gente, hasta que la unidad se llenó en su totalidad y sumaron más de 160 personas.

A altas horas de la noche cerraron las puertas y el tráiler comenzó su camino. “Viajamos por la noche, porque estaba fresco, respirábamos y todo bien; pero después, amaneció. Veíamos luz por los agujeros del tráiler, pero cuando avanzó el día empezó a hacer mucho calor y el aire se volvió escaso. La gente entró en pánico. Unas chicas se desmayaron y yo también estuve a punto de perder el sentido”, relató Jairo.

“Los que más fuerza tenían, golpearon las paredes del tráiler y decían que nos sacaran porque nos íbamos a morir. En el piso del contenedor se veía como un hoyo y mucha gente se acercaba ahí a tratar de respirar algo de aire, mientras otros seguían golpeando la caja para que nos dejaran salir. De pronto el camión se detuvo y se abrieron las puertas. Los que estaban más cerca de la puerta se botaron del contenedor y yo hice lo mismo”, declaró el ecuatoriano.

Jairo y las decenas de personas se metieron entre cultivos de caña a retozar. Cuando el chico reaccionó, se dio cuenta que no traía consigo sus papeles ni su celular para comunicarse con su hermano, ni con su familia en Ecuador. Los migrantes pronto se percataron de que el tráiler se había retirado con sus pertenencias y habían quedado abandonados en un sitio desconocido. Al final sólo quedaron como 60 personas que no sabían que hacer, pero prefirieron permanecer agrupados.

Así pasaron dos noches, bajo torrenciales aguaceros. Mojados y llenos de barro. “Hasta que alguien, un señor, de la nada, dijo ‘nos van a recoger’. Todos preguntaban ‘quién, quién’, pero el tipo solo decía: ‘No sé, no sé, pero nos van a recoger’”. Esa noche se acercó un bus con las luces apagadas y decían que ese era y nos montamos. A mí me tocó asiento, a otros no. Yo caí rendido y no supe más de mí. Recuerdo que empezaba a amanecer y me despertó mucho alboroto. Qué pasó, ya nos cogió migración –pensé-, cuando menos nos van a deportar y esto ya se terminó”, concluyó Jairo.

La intención de declarar al ecuatoriano, así como a otros cuatro migrantes al azar, era para que identificaran al conductor e imputarlo penalmente, como finalmente ocurrió. El adolescente nunca observó al chofer, sólo vio de espaldas a un detenido que tenían los guardias, pero no como para reconocerle. Sin embargo, las pruebas aportadas por un fiscal federal fueron suficientes para que a Luis Manuel “M”, el chofer, un Juez de Distrito de Puebla le dictara una condena de 12 años de prisión y 7 mil 500 días multa por el delito de tráfico de indocumentados en la hipótesis de transporte y la agravante de llevar menores de edad, previsto en la Ley de Migración.

El sitio donde acabó la aventura de estos migrantes fue precisamente Puebla. El transporte cayó en un punto de revisión coordinado por personal del INM y agentes federales en el Kilómetro 96.3 de la carretera que conduce de la Angelópolis a la Ciudad de México. El autobús donde viajaban los indocumentados era un vetusto Dina, color blanco, con vivos rojos y azules, modelo 1995. De los pasajeros, 50 eran de nacionalidad guatemalteca, cuatro de Honduras, dos de Nicaragua, y ahí se dio cuenta Jairo, que además de él, había otros tres ecuatorianos a los que no conocía.

 

MAYOR ATENCIÓN

De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (UPMRIP), en los años más recientes se han observado cambios en la composición de los flujos de personas en situación migratoria irregular que se originan y transitan por México, que responden a los diversos escenarios políticos, sociales y económicos de los países de origen, despertando especial interés el caso de la migración de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA).

La crisis humanitaria que se vivió en 2014 centró las miradas de funcionarios, académicos, organizaciones de la sociedad civil, periodistas y defensores de los derechos humanos en los grupos de migrantes más vulnerables, en particular en el de los menores indocumentados no acompañados. Desde entonces, la UPMRIP elabora un documento denominado Menores Migrantes en México, que contiene un análisis de las tendencias de los principales indicadores de los flujos de personas en situación irregular y se actualiza anualmente.

La estadística migratoria se construye a partir de los registros administrativos del Instituto Nacional de Migración, instancia encargada de operar parte de la política migratoria. La versión resumida de los indicadores se muestra en una síntesis gráfica que permite comparar el último año con el mismo periodo inmediato anterior y advertir la gravedad e incremento del fenómeno migratorio de estos menores de edad, en su mayoría originarios de países centroamericanos, pero que pueden ser de cualquier parte del mundo.

El 11 de enero de 2021, en el Diario Oficial de la Federación (DOF) se publicó la reforma a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, en la que, entre otros temas, establece el tipo de alojamiento al que deben acceder las Niñas, Niños y Adolescentes migrantes que viajan solos o acompañados y las medidas de protección a las que tienen derecho. En el caso del ecuatoriano Jairo, mencionó que estuvo 24 días en un Centro de Migración hasta que fue regresado a su país.

La autoridad ya no habla de “detenciones” o “deportaciones”. Para el INM este grupo de personas migrantes son actualmente consideradas como “canalizadas”, no obstante, los datos y estadísticas continúan reflejando a los NNA que ingresaron a México en situación migratoria irregular y fueron detectados por Migración, pero enviados o canalizados a los albergues de la red DIF y a los que se les inició un procedimiento administrativo migratorio.

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