No mentir, no robar… ¿y no traicionar?

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Opinionez lunes, 14 febrero, 2022 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

Uno.- Luego de que hasta su tercer intento llegó a la presidencia del país, Andrés Manuel López Obrador da la impresión de que a la mitad del camino “se le está acabando la gasolina,” o al menos eso quiere hacernos pensar.

Mientras, continúa con actitudes, enojos, descalificaciones, decisiones y enfrentamientos con los que no comparten su forma de gobernar, lo que motiva inquietudes e interrogantes, cuando no preocupación, entre buena parte de la ciudadanía que no lo sigue con lealtad ciega.

Salud, economía, seguridad, energía, y política exterior (por citar algunos) son los rubros donde las políticas públicas de la llamada 4T no están dando el resultado prometido. Hablando en términos beisboleros -y para estar a tono con la afición de AMLO- podría decirse que las pifias y errores, así como las jugadas ordenadas por “el manejador” nada más no salen y se van con “cero hits, cero carreras, dejando las bases llenas”.

Para completar el cuadro, aún antes de llegar a la mitad de su gestión, abrió muy temprano la puerta para quienes aspiran a sucederlo (con méritos o sin ellos), dando casi por hecho que Morena continuará en el poder, con todo lo que esta apertura conlleva; sucesión en la que, dígase lo que se diga, será él y solo él el Gran Elector.

Doz.- Circunstancias que lo hacen ver como si solo tuviera interés por la consulta de Revocación de Mandato próxima a realizarse (con todo y sus pleitos con el INE), sus obras insignias (aeropuerto de Santa Lucía, Tren Maya, Refinería de Tres Bocas y la reforma energética), descuidando otros muchos asuntos, muy importantes para la buena marcha del país.

Recuérdese que como premisa de su gestión, el Presidente López Obrador afirmó a los ciudadanos, al tomar posesión del cargo, el “no mentir, no robar y no traicionar”, y les pidió en el año 2018 tener “paciencia y confianza”; luego ha presentado sendos decálogos morales como guías de la conducta propia y de los gobernados.

Trez.- Después de tres años de gobierno, esa paciencia y confianza solicitada está comenzando a desgastarse, por ello surgen en muchos la preocupación y las interrogantes:

¿Qué pasó con el cambio prometido? Se sigue actuando como lo hacían anteriores mandatarios.

¿Qué sucedió con el no mentir, no robar y no traicionar? Se actúa con tanta opacidad en los asuntos que le interesan al gobierno federal, cuando deberían ser transparentes para los gobernados.

¿Cómo está la salud del Presidente de la República? Nadie se hace un “cateterismo de rutina” ni habla de su testamento político nada más porque sí: AMLO tiene 68 años, con un infarto, hipertenso, dos veces contagiado de COVID-19 y con una gran presión de gobernar un país como el nuestro.

¿Por qué no regresó al ejército a sus cuarteles? En cambio, les ha asignado tareas de más, muchas veces ajenas a la verdadera misión de las fuerzas armadas.

¿Hasta cuándo seguirá con la política de “abrazos, no balazos” para combatir a la delincuencia? Buena parte del país padece una violencia extrema, las cifras de asesinatos crecen y rebasan los criticados sexenios anteriores.

¿Por qué tolera los señalamientos de corrupción en su gobierno? ¿Por qué cobija a algunos de los señalados, los premia y los defiende tanto? ¿Por qué los tiene como funcionarios, los invita o les promete un cargo? Eso criticaba de los gobiernos anteriores.

¿Por qué no es capaz de mostrar empatía con los movimientos feministas auténticos? Las mujeres luchan por defender sus derechos y conquistar otros. AMLO tiene una gran deuda con ellas y ya se acerca otra vez el 8 de marzo…

¿Por qué no ha saneado a Pemex o a CFE ni denunciado a los líderes increíblemente ricos de esa paraestatal? Al contrario, los jubila con todas sus prestaciones y hasta con honores.

¿Por qué, si estamos tan bien como dice, la canasta básica está cada vez más cara? Las familias con ingresos mínimos batallan mucho para sobrevivir. ¿No que primero los pobres?

¿Por qué tolera y promueve el amiguismo y coloca a sus incondicionales en puestos públicos? Ahí están como muestra los recientes nombramientos de embajadores, la titular de la CNDH, la del DIF y otros más que ha hecho sin tomar en cuenta la experiencia, los conocimientos ni los requisitos para ello.

¿Por qué no se ha investigado, detenido y castigado a los presidentes anteriores, a los que tanto acusa de corruptos? ¿Hasta cuándo culpará a “sus adversarios, los conservadores, los neoliberales, materialistas, aspiracionistas, los de la extrema derecha y todos sus enemigos”, de lo que como candidato dijo arreglaría, pero como Presidente no lo ha hecho?

En fin, conforme avanza el tiempo, aumentan los problemas y con ellos, las preocupaciones de los ciudadanos.

P.D.– Hoy no hay. Se fue a buscar una señora que “al parecer tenga dinero” para que le cumpla algunos caprichitos poco austeros.

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.

Correo: profeohe@hotmail.com

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