Retrata Juan Manuel Sepúlveda misticismo, exilio y búsqueda en “La Sombre del Desierto o el Paraíso Perdido”

Espectáculoz jueves, 2 diciembre, 2021 6:56 PM

El ganador del Ariel fotografía el tema migratorio a través de la vasta inmensidad desértica del Noroeste de México, quien subraya que la vida nómada no solo es económica, sino espiritual.

 

Teniendo su búsqueda a través de la frontera que sigue el flujo de la migración centroamericana, nómadas que se adentran a la boca del desierto sonorense hacia su búsqueda de una mayor calidad de vida en suelo estadounidense, el director y ganador del Ariel, Juan Manuel Sepúlveda, aboca a estos temas en su reciente filme “La Sombre del Desierto o el Paraíso Perdido”, cuyo estreno llegará a varios complejos cinematográficos culturales en Ciudad de México (Cinetecata Nacional), Tijuana, Monterrey, Mérida y Guadalajara.

“La película se concentra en la frontera entre México, Estados Unidos, y el desierto, para hablar de este fenómeno, un viaje que tiende a volver infinito para quienes cruzan México, no solo hablemos de salvadoreños, hondureños, hablamos también de la gente de Guerrero, de Oaxaca, que tiene que salir de sus pueblos para alcanzar una mejor condición de vida. Es algo que abordo desde mi primera película (‘La frontera infinita’)”, dijo el realizador mexicano.

En entrevista vía Zoom con ZETA, Sepúlveda señaló que en esta producción el tema de la migración, nómadas y el entorno cobran más relevancia desde otra perspectiva: “Por un lado hago el retrato de todo este flujo que continúa moviéndose, tratando de alcanzar Estados Unidos, pero, por otro lado, está la comunidad que habita en el desierto, ese desierto por el que atraviesan miles de personas todos los años”, indicó el cineasta, quien da una mirada a la comunidad Tohono O’ odham (Pueblo del desierto).

“Tohono O’ odham está asentada en el corazón del desierto, y eventualmente se pusieron muy enérgicos cuando se les dijo que se iba a dividir su desierto por un muro. Los primero que dijeron fue sobre mi cadáver, porque eso implicaba la separación de familias, iba a generar un problema severo de relaciones”, apuntó.

“La Sombre del Desierto o el Paraíso Perdido”, se concentra en el tema migratorio, pero a su vez, destaca los ojos de aquellos que ven pasar esa migración: “El desierto se está quedando sin población porque la mayoría se va hacia Mexicali, Puerto Peñasco, Hermosillo, porque el desierto está exprimido económicamente. Generalmente la migración se suele reducir a un tema económico, la gente solo migra porque quieren un mejor salario, o en efecto, porque hay mucha violencia en sus países, pueblos o pobreza. Pero el camino no es uno exclusivamente económico, la gente que atraviesa el desierto no solo en un conflicto de carácter monetario, sino también espiritual”, indicó.

En el trasiego al que apunta, en el largometraje, el realizador formado en la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas de la UNAM, se subraya la confrontación del ser con lo más terrible, maravilloso y solidario de lo humano.

“Al momento de entrar a este territorio no estás exento a todas estas características naturales que tiene el desierto en esta vasta inmensidad vacía. Es curioso que cualquier tradición religiosa encuentre en el desierto como el lugar de la plenitud y de esta ausencia divina. Yo creo que muchos migrantes también lo ven así, porque el desierto es este espacio donde te vas a confrontar con tu existencia misma”, puntualizó el también director de “La vida suspendida de Harley Prosper”.

 

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