Preso fue torturado en el Cefereso 13 de Oaxaca

Destacados jueves, 2 diciembre, 2021 3:29 PM

Custodios propinan paliza a un interno ligado a Los Zetas porque supuestamente le faltó al respeto a una celadora. Mujer denuncia que a su hijo le desfiguraron el rostro y le rompieron las costillas

 

 

 

Un interno del penal federal de máxima seguridad de Oaxaca fue golpeado y torturado inmisericordemente por un puñado de custodios porque presuntamente le faltó al respeto a un elemento femenino de seguridad penitenciaria.

El recluso fue golpeado con pies y manos en el rostro, el tórax, el abdomen y las piernas, al grado de fracturarle las costillas, según denunció su madre ante la Fiscalía General de la República (FGR) y la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca.

Guadalupe, de 59 años, vecina de San Fernando, Tamaulipas, se presentó el 1 de diciembre a la agencia del Ministerio Público de la Federación (MPF) en San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, para dar parte a las autoridades de las anomalías y abusos que existen en la prisión federal.

La denunciante dijo que el 30 de noviembre reciente acudió al Cefereso número 13 de Miahuatlán de Porfirio Díaz, Oaxaca, para visitar a su hijo Nicolás Amaro Roy Martínez, (preso 5906), quien se encuentra ahí desde hace un año dos meses luego de ser trasladado del Cefereso número 2 de Puente Grande, Jalisco.

Doña Lupita refirió que al entrar al área de visita vio a su hijo muy golpeado de la cara “con el rostro desfigurado, tanto que casi no lo conocía, pues su cara estaba hinchada, con su ojo del lado izquierdo morado y cerrado, con derrame de color rojo con sangre en su interior, tampoco podía caminar ya que rengueaba”.

La mujer le preguntó a “Nico Roy” -como le conocen- qué le sucedió e intentó abrazarlo, pero su hijo no se lo permitió porque estaba policontundido de las costillas “y me dijo que le dolía mucho”.

“Al querer mostrarme se levantó su camisa y lo vio todo golpeado con su piel inflamada y de color rojizo, pero una de las celadoras le llamó la atención y le dijo que se vistiera bien”, dijo la angustiada madre.

Y continuó su declaración: “Se alzó su pantalón y observé que una de sus rodillas estaba muy hinchada, como pelada y con sangre, al igual que su oreja la tenía golpeada y con rayas como si lo hubieran presionado”.

Lupita agregó que el recluso no podía hablar bien, pero le dijo que los custodios del Centro Federal de Readaptación Social lo golpearon aproximadamente a las ocho de la noche del 29 de noviembre, ya que una de las celadoras se había quejado de que su hijo le faltó al respeto.

“Entonces llegaron varios celadores y comenzaron a golpearlo en todo el cuerpo, rociándole gas en la cara y ojos. También me dijo que las marcas que tenía en la cara eran por que al estarlo golpeando, también se le subían en la cara con las botas de su uniforme y que no podía ni cubrirse porque lo tenían esposado de pies y manos”, relató Guadalupe.

La ofendida intentó entrevistarse con la directora del Cefereso 13, de nombre Obdulia, sin conseguirlo. La defensora de oficio le recomendó que mejor hiciera un escrito y se lo dirigiera al juez de ejecución.

Valientemente, la señora Lupita acudió ante la FGR para que se investigue la tortura infligida a su vástago y que certifiquen sus lesiones antes de que disminuyan o desaparezcan, y que se castigue a los responsables de tal brutalidad. El agente del Ministerio Público Federal Gerardo Alberto Hernández Manzano le tomó la declaración.

“Nico Roy” fue detenido hace algunos años en la administración de Enrique Peña Nieto, señalado entre 122 objetivos prioritarios, como presunto miembro de la organización criminal de Los Zetas.

 

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