Lorenzo Córdova Vianello

Foto: Internet/Lorenzo Córdova
Opinionez lunes, 15 noviembre, 2021 12:00 PM

En Memoria de Hermelinda Negrete de Pérez

 

El INE permite en los procesos electorales y es avalado por el TRIFE, múltiples pecados mayores que anularían una elección o nunca serían tolerados ni permitidos en un Estado respetuoso de su Constitución.

Desde la sistemática desviación de recursos asignados por la Secretaría de Hacienda para los Estados, que los gobernadores (César Duarte), en coordinación con el presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, secuestraron fondos para obras públicas en beneficio de la ciudadanía, pero dedicados a financiar campañas del PRI en Chihuahua. Obvio que ahí se comprobó, pero también en muchos otros estados gobernados por ellos y probablemente en estados panistas del 2000 al 2012, como Baja California. Por eso están las ciudades chimuelas y mutiladas de servicios públicos.

Esta malversación de recursos públicos a un PRI, lavado de dinero, compra de prensa, compra de cadenas de televisoras, jugosos contratos a conductores de radio y TV, compra de “influencers”, las inversiones del narco en partidos, la compra de votos, la alteración de actas, la compra de funcionarios, expulsar a representantes de partidos, el cambio de funcionarios de casillas, el cambio y robo de urnas, la manipulación de resultados, las casas de seguridad donde hay material electoral en manos de operadores del PRIAN. El terror de los asesinatos de Javier Ovando y Román Gil en 1988, donde sabemos se cometió un fraude que benefició a Carlos Salinas. Y cientos de candidatos con el sello de impunidad oficial… Todo está sangre y lodazal electoral es responsabilidad directa o indirecta del INE.

La comparecencia con los diputados este viernes pasado de Lorenzo Córdova Vianello, evoca recuerdos de Guadalajara en la Feria del Libro en diciembre de 2017. En pleno régimen de Peña Nieto y Luis Videgaray. Había y siguen ocurriendo irregularidades en elecciones de varias entidades. Ahí, una ciudadana indignada por trampas electorales en Estado de México, Coahuila y Nayarit, arrinconó a Córdova Vianello sobre la licencia de irregularidades que auspicia la “autoridad” electoral, haciéndose de la vista gorda.

Córdova, con los cuestionamientos que le tocaron su orgullo, respondió sin serenidad ni sinceridad, de quien ni la debe ni la teme; se alteró, justificando lo injustificable para un órgano que por su naturaleza debe cuidar la democracia, sus formas y fondos. Su actitud lo delataba en silencio ante el público que vio el manoteo de un cómplice de las desvergüenzas de la pseudodemocracia mexicana en 2017.

En mayo del 2018 un priista comentó que, en una reunión con carne asada previa a las elecciones del 2018, en una rica casa particular, entró a la vivienda al sanitario y se equivocó de puerta; su sorpresa fue que había almacenadas urnas y boletas de la elección federal.

El PRI tenía y tiene control de un cuantioso material electoral que debería estar resguardado por el INE y el ejército. Saque usted conclusiones. La llegada de empresarios del centro a Baja California no es accidental, crean paralelas inversiones políticas en controlar el aparato local. Si eso sucede con el INE, imagínese usted las maniobras de gobernadores y alcaldes.

El INE fue y aún es parte del Estado dominante que legaliza los fraudes sobre todo en elecciones apretadas las heridas electorales son 1988, 2006 y 2012. El PRI fue el protagonista con sus empleados, nada escrupulosos y generadores de abstencionismo (le robaron a los Enciso Clark, Julián Leyzaola y varios más la presidencia de Tijuana). Tenemos una clase social empresarial nativa y extranjera que controla y aplasta cualquier intento de rudimentario de democracia, como Morena.

Ante sectores del pueblo distraído, anémico, despolitizado, desinformado, dormido, enfermo e infantil, los prianista se aplican al contrabando de ideas y votos. Es otro gran tráfico bien pagado, con sueldos y tranzas mayores. Como los contadores indecentes, crean dos o más sistemas de control y dos o más elecciones, la que tranza un partido u otro que los corrompen y una cifra oculta del verdadero resultado de las urnas. Una democracia tripulada, prostituida; que la desaparecen, la secuestran, asesinan e incineran con la anuencia de las élites; o las bandas delincuenciales panistas en 1988, con la presidencia bastarda de Carlos Salinas de Gortari.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es académico del Instituto Tecnológico de Tijuana.

Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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