FICM, epicentro del cine mexicano

Foto: Cortesía FICM
Espectáculoz lunes, 1 noviembre, 2021 12:15 PM

Contribuyendo a la construcción del patrimonio audiovisual, el Festival Internacional de Cine de Morelia atestigua e impulsa el reencuentro resiliente de la industria fílmica en su decimonovena edición, destacando desde las exhibiciones internacionales de “Annette” y “Ghostbusters”, hasta “La civil”, “La caja” y aportaciones bajacalifornianas como “Travesías” (de Sergio Flores Thorija) y el cortometraje “Corazón” (Enrique Aguirre)

Morelia, Michoacán. La tierra del aguacate y los personajes ilustres viven la fiesta del cine entre flores de cempasúchil que pintan de anaranjado el entorno colonial y las calles de cantera que conmemoran a sus muertos. En ese marco, y ante la amenaza del magisterio normalista (CNTE) de boicotear la inauguración de la decimonovena edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en protesta a falta de pagos, las inmediaciones del Teatro Mariano Matamoros -incrustado en el corazón de la Capital michoacana- fueron blindadas por granderos y vallas metálicas para controlar accesos a Catedral y Plaza de Armas, donde la resilencia y adaptación de una industria fílmica mexicana se reflejará con su competencia, impulsos, invitados y muestra de filmes internacionales desde “Annette”, de Leos Carax, a “Ghostbusters”, de Jason Reitmen; pasando por “La caja”, de Lorenzo Vigas, y “La civil”, de Teodora Ana Mihai.

Foto: Cortesía Giovanni Rivera

Indudablemente, el epicentro del cine mexicano quedará atestiguado con la competición de Largometrajes Mexicanos, integrada por “50 o dos ballenas se encuentran en la playa, de Jorge Cuchí; “El camino de Sol, de Claudia Sainte-Luce; “Estación Catorce, de Diana Cardozo; “Hope, Soledad, de Yolanda Cruz; “El hoyo en la cerca, de Joaquín del Paso; “Los minutos negros, de Mario Muñoz; “Nudo mixteco, de Ángeles Cruz; “El otro Tom, de Rodrigo Plá y Laura Santullo; “Una película de policías, de Alonso Ruizpalacios; y “Travesías, de Sergio Flores Thorija, filmada en Baja California y que se suma a la oferta del encuentro cinematográfico.

“Estamos reencontrándonos, recuperando formas de convivencia que perdimos con la contingencia, aun con limitaciones, el FICM continúa con su meta a fortalecer sus competencias del cine mexicano y michoacano, ser una ventana de lo que se hace en México y lo que hacen connacionales en otra parte del mundo. Los retos son distintos, nos sorprenden los trabajos inscritos pese a la pandemia, pero se trata de adaptarnos y encarar el futuro con imaginación. Estar aquí significa el reencuentro de público y realizadores, y dialogar sobre el cine”, subrayó a ZETA Cuauhtémoc Cárdenas Batel, vicepresidente y fundador del Festival Internacional de Cine de Morelia, quien recalcó la muestra de temáticas de migración y violencia, además de las posibilidades digitales al convertirse en un festival híbrido que también promueve la entidad.

Foto: Cortesía Giovanni Rivera

“El reto del cine mexicano siguen siendo la deuda del gobierno hacia el quehacer cultural, la inversión en la realización, distribución y exhibición para que nuestro cine trascienda fronteras, es paradójico que de pronto tengamos más aceptación fuera del país y prejuicio dentro, por la falta de políticas que estimulen el cine más allá del negocio, cuando si no fuera por los contenidos audiovisuales, la música, poesía y la literatura hubieran sido dos años terribles en términos de ánimo social”, añadió.

Como encuentro donde convergen las artes unidas en imágenes capaces de transportar al espectador a fantásticos paisajes y realidades dramáticas, el FICM es el epicentro de la comunidad fílmica que ha puesto al cine mexicano y Morelia como un referente internacional, mismo que festejó María Novaro, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).

“El FICM, en 19 años ha contribuido fuertemente a construir el patrimonio audiovisual de este país. Año con año nos propone relatos, ideas, intercambios y acuerdos de producción que hacen desarrollar el cine mexicano, y nos ofrece una mirada al cine que viene de comunidades, con voces distintas que nos permiten entender, iluminarnos, fortalecer y conocernos, vivir el séptimo arte con el placer inconmensurable de ver el cine en el cine”, subrayó.

Foto: Cortesía FICM

Por su parte, Marina Núñez Bespalova, de la Secretaría de Cultura, aseguró “que el cine vive una época de esplendor en la que merece ser apoyado incansablemente, Morelia y sus 19 ediciones de cine la han convertido en el epicentro y ventana cinematográfica, reflector de lo más profundo del país. Nos alegra coincidir en la necesidad de formar jóvenes y brindarles nuevas oportunidades de explotar su potencial creativo. Consiste en las instituciones la tarea de ser congruentes con la necesidad de ampliar y garantizar los caminos para los realizadores y sus derechos culturales”.

En el mismo tema, Alejandro Ramírez, presidente del FICM y Cinépolis, enfatizó que México y el mundo han demostrado su fuerza y resilencia fílmica, superando desafíos con la pandemia, que no impidieron que la comunidad siga creando historias que inspiran y cuestionan.

Cabe acentuar los Foros Indígenas, con la presentación de las películas “Nudo mixteco”, de Ángeles Cruz (mixteco); “Hope, Soledad”, de Yolanda Cruz; y cortometrajes como “La espera”, de Celina Yunuen Manuel (purépecha); “Koo /Serpiente”, de Nicolás Rojas Sánchez (mixteco), entre otros que se sumarán a la destacada programación en la que se subraya “Los minutos negros”, de Mario Muñoz, basada en la novela homónima de Martín Solares. “Esta película junta mis dos amores, el cine y la literatura de detectives. Es un deleite tener a Martín en el proceso de adaptación del guion, vivir sus personajes y universos que nos contrastan sobre el dónde estábamos y en qué lugar nos ubicamos ahora. Lo sorprendente es que a él le tomó 10 años escribir la novela, a mí, 12 en realizar la película, y los temas siguen vigentes. Eso te habla del país y de la sensación de cómo repetimos los temas en nuestra historia”, apuntó el también director de “Bajo la sal”, filmada en Guerrero Negro, Baja California Sur.

“Fue un experimento y honor escribir a cuatro manos la película, aprendí que no tengo que calcar las escenas de la novela, sino depurarlas bajo fuego para crear un aroma y darle una forma inédita. No es una historia predecible de policías, ni detectives hollywoodenses, ni europeos. Hace décadas que no creemos en nuestro sistema de justicia, y hay que inventar policías que reflejen esta historia de un modo convincente, humano, a ratos divertido y perturbador, sobre la vida de dos policías en el Golfo de México en los 70, tratando de atrapar a un asesino en serie en un contexto selvático”, expresó el novelista sobre el filme estrenado la noche del jueves 28 de octubre.

Otro de los filmes a destacar es “Travesías”, de Sergio Flores Thorija, rodado entre Tijuana y San Diego, de la que su director charló con ZETA.

“Tenía la idea de hacer una película de alguien que no se siente parte del entorno del lugar en que se encuentra, quería lograrla en una ciudad fronteriza, con personajes de ambos lados. Me enamoré de Tijuana, que es una ciudad única, llena de personas de todo el mundo, con una mezcla cultural para poder plantear un cine muy realista, y que no se sienta hecha por un turista, por lo que viví dos años en la ciudad antes de filmarla. ‘Travesías’ es totalmente bajacaliforniana”, argumentó Flores.

Foto: Roberto Partida

“Es el retrato de una sola ciudad dividida por el muro. Si no hubiera fronteras, Tijuana y San Diego serían una sola. Tengo dos personajes, cada uno vive de un lado, pero les cambio su entorno para filmar sus travesías, sacarlos de su confort, arrancarles lo que conocen, del lugar en que crecieron. En el cine tengo el objetivo de conectar con el espectador, lograr esta comunión, conmoverlos, que se sientan en los pies de los personajes”, complementó el cineasta.

Por último, es necesario mencionar la participación del cortometraje “Corazón” del tijuanense Enrique Aguirre Núñez en la selección Nespresso Talents 2021 México.

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