Hijo de Superman

Tomada de Internet
Columnaz lunes, 4 octubre, 2021 12:00 PM

Un esposo dice a su esposa:

– No me sigas molestando. Mira que cuando me enojo, ¡soy como el hijo de Superman!

“¿Ah sí? ¡¿Y cómo es eso?!

“Súper mansito”.

Autor: Hijo de Batman.

 

Beber responsablemente

Pepito, ¿qué significa para ti beber responsablemente?

“Muy fácil, padre mío. Significa no derramar el trago”.

Autor: Pepito castigado.

 

Telepatía

– Jaimito, define telepatía.

“Aparato de TV para la hermana de mi mamá”.

Autor: Pepito.

 

Madre a los 65

Con la nueva tecnología aplicada para la fertilidad, una mujer de 65 años dio a luz a un bebé.
Cuando salió del hospital y fue a su casa, llegaron sus familiares a visitarla.
Uno de ellos preguntó:

– ¿Podemos ver al bebé?

“Todavía no, dentro de poco”, dijo la flamante madre de 65 años.
Pasó media hora y otro de los familiares preguntó:

– ¿Ya podemos conocer al bebé?
“Todavía nooo”.
Pasó otro rato y volvieron a preguntar, impacientes:

– Pero, ¿cuándo vamos a ver al bebé?

“Cuando llore”.

– ¡¿Cuándo llore?! ¿Por qué tenemos que esperar hasta que llore?

“¡PORQUE NO ME ACUERDO DÓNDE LO PUSE!”.

Autor: Madre a los 50.

 

Competitivos

Eran de esos amigos que siempre estaban compitiendo. Sus conversaciones venían siendo más o menos así:

-Yo soy más listo que tú.
“¡Claro! Por eso mis calificaciones son mejores que las tuyas”.

– Mi trabajo es mejor que el tuyo.
“Sí, ¡pero yo gano más que tú!”.

Así lo pasaban habitualmente, hasta que en una ocasión se encontraron y así fue la conversación:

– Hola, Pepito. ¿Qué pasa, que estás tan contento?

“Es que acabo de comprar un perro increíble”.

– Ya estás con tus tonterías. Seguro que es un chucho de mala muerte.

“Qué va. Es una fiera, estoy seguro que no hay en todo el mundo otro perro que consiga vencer en una pelea”.

– Ya estás como siempre, con tu afán de ser el mejor. ¿Así va a ser toda tu vida?

“Mira, como este perro no has dos. Te apuesto lo que quieras a que es capaz de vencer en una pelea a cualquier perro, incluso, a tres a la vez”.

– Estás fantaseando, ¿cómo le va a ganar a tres perros a la vez?

“Te apuesto lo que quieras a que se come a los tres”.

– ¡Hecho! Mañana me traigo tres perros para que peleen con el tuyo.

El caso es que Jaimito va a una tienda de animales y pide al propietario que le muestre los perros más fieros.

– Acabo de recibir un Doberman que es una verdadera fiera, el dueño me ha asegurado que siempre se ha comportado correctamente en casa, pero desde que murió un loro que le hacía compañía, no levanta cabeza y se ha vuelto muy agresivo.

“Bien, bien, pero necesito otros dos”.

– Tengo un Schnauzer entrenado por el Ejército israelita que es una verdadera fiera, su dueño me lo trajo porque a su novia no le gustaba cómo se acercaba a ella para olerla. Pero es una bestia.

“Estupendo, me lo quedo también, ya sería la locura si tuviera un tercero similar a estos dos”.

– Pues tienes suerte, muchacho, porque aquí tengo un Rottweiler que es la locura, sin duda alguna es peor que los otros dos.

“No se hable más, me quedo los tres. ¿Cuánto le debo?”.

– Los tres perros, con sus collares y correas correspondientes, 4 mil pesos.

Al día siguiente, allí va Jaimito con sus tres perros, armando un espectáculo. Guau, grrr, guofff guofff… cuando ve venir a Pepito tranquilamente con su perro, un salchicha más feo que el miedo, dos metros de perro salchicha, pero perro salchicha, a fin de cuentas.

Jaimito no puede evitar soltar una risotada:

– Pero a dónde vas con ese mugre perro, ¿has visto a estas fieras? ¡Se lo van a merendar!

Los tres perros, súper alborotados y desgañitándose, y el perro de Pepito, la mar de tranquilo.

“¡Pues suelta a los perros!”.

Jaimito suelta a los perros, estos van por el de Pepito y, cuando llegan a él, ¡plaf, plaf, plaf!… se los come a los tres.

Jaimito se echa las manos a la cabeza y dice:

– ¡Híjole, se los comió a los tres! Y yo que pagué una fortuna por esos perros…

“Entonces, ¡creo que me salió más barata la cirugía estética al cocodrilo!”, remata Pepito.

Autor: Cirujano plástico.

 

En el confesionario

Un señor llega al confesionario y dice al sacerdote:

– Padre, hace dos días que salgo con una mujer que tiene un cuerpo fantástico: unas piernas espigadas y torneadas, una cintura perfecta, una boca sensual, es tan apasionada y conoce todas las posiciones del Kamasutra… ¡¡¡una verdadera aventura!!! Y… es la mujer de mi mejor amigo.

“Bueno, deje de hacerlo y rece cinco Rosarios y un Padrenuestro”.

– Pero, Padre, yo no sé rezar… es más, ni siquiera soy católico.

“Entonces ¿para qué viene a la iglesia?”.

– ¡Porque estoy tan contento, que se lo tenía que contar a alguien!

Autor: Anónimo de un templo.

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