Primera generación insular

Cartaz and lunes, 27 septiembre, 2021 12:00 PM

 

“Si yo escribo tu nombre en la arena y tú escribes mi nombre en la arena, pero en otra playa, es que hemos descuidado las cosas, hemos dejado crecer el mar como hierba mala y habrá que arrancarlo con cuidado, hasta allanar la arena de esa playa, donde puedas escribir mi nombre y rozar el dedo que está escribiendo el tuyo despacito”.

-Rossella di Paolo, “Las Altas distancias”

 

Todo ocurrió demasiado rápido. Enviar solicitud el último domingo de mayo. Enterarme de que fui seleccionada en junio. Partir rumbo a una de las locaciones más misteriosas de México el 29 de julio. Volver.

En mi carta de motivos para la primera estancia literaria para jóvenes en las Islas Marías, escribí que quería escuchar a otras voces, memorias y experiencias de los otros. Puedo afirmar que, tras prácticamente 19 días conviviendo con otros 25 símiles, así como tres estupendos talleristas y dos capaces gestionadores, este objetivo se cumplió; y mientras hacíamos las últimas lecturas previo a regresar, les dejé una carta junto con el epígrafe que espero nos reencuentre a pesar de las distancias:

 

Como en todo viaje, la melancolía del fin me pega en soledad. Mientras parece que todos desean integrarse hasta ser indisolubles, pasa que me ataca la tristeza, la confusión y el famoso feeling o fear of missing out. Me dan miedo muchas cosas. Y aun así, me voy de la estancia con la idea de comenzar a superar mis temores, de ser tan grandes como ustedes, con incontables cualidades que no terminaría de enunciar, enternecida y admirada de su valor.

Tener la intrepidez de Axkaná y Andrés; el don de la palabra de Bry, Javier, Bladimir y Giselle; la determinación de Regina, Melissa y Lucía G.; la afabilidad de Karen, Efrén y Emi; la madurez de María, Beatriz y Salma; la empatía de Lucero y Victoria; el humor de Ivana, Lucía C. y Gustavo; la confiabilidad de Barba y César; el carisma de Itzel, Priscila y Meztli…

Y solo aspiro a llevarme un poquito de cada uno, que entre tantos, a veces las ideas y la convivencia como la que tuvimos pueden generar situaciones intensas, pero también discusiones amenas y una colectividad que no olvidaré en el continente, desde la frontera noroeste que a todos les digo que es cara de visitar, pero que muy en el fondo quisiera poder acogerles un día, nuevamente, cuando invitemos a Vicente, Parra, Diana, Fernando y Nora a rememorar la vez que a alguien se le ocurrió encerrar a 26 escritores en las Islas Marías. Y esto apenas fue suficiente para abarcar nuestro amor por la palabra.

 

Atentamente,

Andrea López González.

Tijuana, B.C.

Comentarios

Tipo de Cambio