Pendientes y aspiraciones de Bonilla

Foto: Ramón T. Blanco Villalón
Columnaz lunes, 30 agosto, 2021 12:00 PM

Dos son los temas más importantes para los bajacalifornianos: la seguridad y economía. A punto de completar su bienio, el gobernador Jaime Bonilla Valdez está quedando mal en ambos aspectos.

En 2019 el promedio eran 239 muertes violentas por mes, pero en el primer año de bonillismo en el 2020, creció a 245 homicidios mensuales; y en lo que va del 2021aumentó a 258.

Todavía no termina agosto y el estado ya suma dos mil 79 muertes violentas, 239 de las víctimas han sido mujeres, además se activó una alerta por violencia feminicida, y varios menores de edad han sido asesinados.

La falta de control de parte de la autoridad permitió el ingreso operativo pleno de la célula criminal de Los Chapitos de Sinaloa, generando mayores enfrentamientos y nuevos niveles de violencia. Mientras, la colocación de narcomantas y dejar víctimas desmembradas o calcinadas, se convirtieron en prácticas habituales.

El único progreso en la incidencia homicida data del año 2020: los números mejoraron levemente (3 por ciento) en Tijuana, bajo el gobierno de Arturo González Cruz, a quien el gobernador odia desde mayo del 2020, cuando sin pedirle permiso empezó a buscar la candidatura a gobernador. Pero esa reducción mortal no se nota, porque se compensó cuando el estado perdió el control en Ensenada, Tecate y Mexicali desde el año pasado.

Hoy, a Bonilla le quedan 65 días de gobierno, así que resulta difícil creer que en dos meses cumpla lo que no logró en los 22 meses previos.

Hablando de pesos y centavos, la historia es más o menos igual de desoladora, porque el desaseo financiero y la falta de transparencia ha sido el común denominador. El gobernador Bonillla y su gabinete han solicitado préstamos y generado pasivos sin dar explicaciones.

El hombre que intentó quedarse cinco años, a sabiendas que había sido electo por un bienio, aumentó la deuda del estado en un 42 por ciento en un lapso de apenas 18 meses, y comprometió las participaciones federales más allá de su ejercicio.

Además, de acuerdo al análisis de la organización ObserBC, el ingeniero dejará un déficit financiero de tres mil 200 mdp al cierre de 2021; asimismo, advierten de otro pasivo: de los organismos operadores del agua por más de seis mil mdp. Actualmente Baja California les debe a los bancos, a los proveedores, y algunos de estos compromisos de pago llevan un año sin cumplirse.

Con esos antecedentes, un mes sí y el otro también, medios de comunicación, páginas de noticias y reporteros populares en redes sociales, dedican sus espacios para promover al gobernador de Baja California Jaime Bonilla.

Ya hicieron una costumbre del replicar los reportes de encuestadoras como Massive Caller, Arias Consultores, o Mitofsky, donde el ingeniero resulta bien evaluado; las mentadas aprobaciones fluctúan entre el 67 y el 41 por ciento.

Usualmente es el único mandatario de Morena en el “Top 10”, incluso en el “Top 3”. Y dicen, el mejor calificado “por encima de Claudia Sheinbaum la jefa de gobierno de Ciudad de México”; los enfrentan y ven al futuro como si ambos fueran presidenciables.

Luego el Presidente entra al juego de respaldar su gestión: “El gobierno de Jaime Bonilla lo considero un buen gobierno”. Y la jornada de autoalabanzas morenistas remata con el reconocimiento a Bonilla entregado por el congreso a propuesta del ex diputado Miguel Ángel Bujanda, señalado por corrupción, pero con un puesto asegurado en el próximo ayuntamiento de Tijuana encabezado por Montserrat Caballero.

Pero más allá de encuestas, publicaciones, espaldarazos, reconocimientos entre compas, promesas laborales y aspiraciones… El hecho es que las deficiencia, minusvalías y abusos del ingeniero Bonilla, al final deberán ser pagadas por los bajacalifornianos, quienes deberán vivir y padecer las consecuencias de un estado que dejan en los primeros lugares nacionales de violencia homicida, hipotecado y sin capacidad de movilidad financiera.

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