Con mentiras

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Opinionez lunes, 23 agosto, 2021 12:10 PM

Entre personas que se dedican a la política y son premiados con puestos públicos que disfrutan, y quienes desde el voluntariado dedican sus esfuerzos a servir causas que lastiman a la sociedad, hay gran diferencia: la capacidad en la actividad, la generosidad para hacerlo, muchas veces sin cobrar un centavo, y por supuesto, el amor al prójimo que buscan servir.

En 1988 como resultado a una consulta con médicos, abogados, psicólogos, trabajadores sociales y una revisión exhaustiva a los medios de comunicación de Tijuana, se creó la primera institución al servicio gratuito de víctimas de agresiones sexuales (específicamente, y se amplió debido al problema, al maltrato físico y a la violencia familiar), Grupo Apoyo (Apoyo, Estudios y Servicios para la Mujer y el Niño, A. C.)

Durante varios años se cumplió el objetivo, gracias a la generosidad de dos médicos psiquiatras y una Lic. en Psicología; en sus propios consultorios atendieron en forma gratuita a las víctimas. Un buen día, las dos fundadoras de esa institución fueron invitadas a una sesión de Cabildo del XIII Ayuntamiento de Tijuana, presidido por Don Carlos Montejo Favela (Q.E.P.D.) que llegó invitado por el PAN.

Con generosidad y paciencia escucharon el resumen de las actividades y la petición concreta: se requería un pequeño lugar para seguir atendiendo a las víctimas. El Grupo Apoyo pagaría los honorarios de la psicóloga que tendría un horario definido. Ella estaría a las órdenes de quienes llegaran a solicitar servicios o fueran enviados, generalmente de la subprocuraduría o de la SEP (especialmente de las escuelas primarias). El Cabildo en pleno, votó a favor de que se les diera un lugar en Palacio Municipal.

Desde 1992, con documento oficial que respaldaba la permanencia de esa institución, el Grupo Apoyo estuvo ofreciendo sus servicios gratuitos. Se visitaron como complemento las casas hogar para terapia familiar. En horas extras la psicóloga participó en jornadas comunitarias. El trabajo era arduo y se realizaba con alegría y respeto. Apoyaron los alcaldes hasta el 2018 (panistas y priistas) y sin problemas. Los ediles fueron respetuosos y todos los que en esos años trabajaron en Desarrollo Social y en Servicios Generales, porque eran apoyados por la psicóloga en los famosos “simulacros”.

Todo este servicio a la comunidad se generaba desde un pequeño cubículo, no mayor de 2.5 x 2.5 metros. Hasta que llegó la Pandemia y por motivos que solo él conoce, el breve alcalde Arturo González Cruz ordenó a su Oficial Mayor Ana Leticia Saucedo que sacara el humilde y mínimo equipo que había en el Grupo Apoyo, incluyendo los expedientes de las personitas atendidas en casi 30 años. Con mentiras y engaños, desalojaron a una institución cuya historia ahí está en documentos y en seres humanos, en su mayoría niños atendidos en todo este tiempo.

Notas 1, 2 y 3.- Y como el trabajo de quienes reciben sueldos con dinero público, no es tan rápido como el que desarrollan desde el Tercer Sector; ni la Síndica María del Carmen Espinoza, que sabe golpear la mesa para imponerse, ni la breve alcaldesa Karla Ruíz que ya concluye en unos días, han dado respuesta a las reiteradas solicitudes escritas y entregadas desde agosto del 2020. Pero… esto, como dicen en el béisbol, “esto no se acaba… hasta que se acaba”.

 

Luz Elena Picos es directora de Red Social de Tijuana.

Correo electrónico: redsocialtijuana@hotmail.com www.lagacetaredsocial.org

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