A propósito del cubre bocas

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Columnaz lunes, 23 agosto, 2021 12:00 PM

Dos amigos se encuentran en un bar:

Fíjate, Juan, que me acabo de convencer de lo útil que es el cubre bocas.

“¿Ah sí? Te lo explicó un médico, o cómo está eso.

Para nada. Ayer salí con Fernanda, la chamacona de la tienda de la esquina, íbamos bien abrazaditos cuando me topé con mi esposa.

“¡¡¡¿Y…?!!!”.

¡Pues con el cubre bocas puesto, no me reconoció!

Autor: Ciudadano sin sana distancia.

 

Gangoso

Un gangoso camina por la calle y de pronto encuentra una lámpara maravillosa, a la que pide un deseo:

“Denseo que mis pandres sean iguan que ño”.

Cuando llega a su casa, su madre le dice:

“Hijo, ¿qué quienes de comneeer?”.

Y el gangoso piensa que su madre habla igual que él. En eso llega su padre:

“¿Cómo te fue en la escuela, hijo?”.

Pensativo, el gangoso se pregunta por qué su padre no habla igual que él. De repente, suena el timbre de su casa, y al abrir la puerta se encuentra con el lechero:

“¿Ñooo maaa a queneeer necheee hoooy?”.

Autor: Lechero complacido.

 

Tres náufragos

Tres náufragos están solos en una isla desierta y hallan una lámpara maravillosa. El genio les dice que concederá un deseo a cada uno.

El primero dice:

“Deseo irme con mi familia y amigos” … Y se le concede.

El segundo pide:

“Deseo irme con mi familia y amigos” … Y se le concede.

El tercero, al ver que se había quedado solo, dice:

“¡Deseo que mis amigos regresen!”.

Autor: Un hojaldre.

 

El cura y la bicicleta

En la misa dominical, al momento del sermón, muy enojado y apoyándose en el púlpito, el cura del pueblo dice en tono grave:

“El sermón de hoy lo voy a dedicar a ustedes, ladrones, porque ayer sábado me robaron la bicicleta. Cosas tan graves como estas no pueden suceder en este pueblo,
y menos en esta comunidad, en la que todos nos conocemos desde pequeños y donde Dios Nuestro Señor ha sembrado su semilla de dicha, armonía, paz y felicidad. Pero eso no quita, ni minimiza, lo que hicieron el día de ayer. ¡¡¡ME ROBARON MI BICICLETA!!!”.

Y recuerda a los feligreses:

“El primer mandamiento dice: ‘Amarás a Dios, sobre todas las cosas’… pero ustedes no aman a Dios, porque el que roba, no ama a Dios, ¡ladrones poquiteros!

“El segundo mandamiento dice: ‘No usarás el nombre de Dios en vano’, pero el que roba, reniega de Dios, y sin mi bicicleta, ahora tengo que caminar bastante para llegar a la otra comunidad y poder predicar su palabra.

“El tercer mandamiento dice: ‘Santificarás el domingo como Día del Señor’, pero ustedes no santifican nada porque son unos ladrones, sacrílegos de poca monta, que han robado mi bicicleta sin ninguna consideración.

“El cuarto mandamiento dice: ‘Honrarás a tu padre y a tu madre’, pero ustedes parece que no tuvieran ni uno ni la otra, pues si los tuvieran, ¡les hubieran enseñado a no robar!

“El quinto mandamiento dice: ‘No matarás’, pero ustedes han matado la ilusión que tenía con mi bicicleta nueva, ¡de manera que ahora mismo, me van diciendo quién fue el rejijo de la Chilindrina que robó mi bicicleta!

“El sexto mandamiento dice: ‘No fornicarás”.

En eso, el curita se queda perplejo unos segundos y, pensativo, exclama:

“¡Ah, caray! Ya sé dónde está la maldita bicicleta. Pueden ir en paz, hermanos, la misa ha terminado”.

Autor: Anónimo del confesionario.

 

Borracho brindando

Entra un borracho en la iglesia, justo cuando el sacerdote levanta el cáliz y grita:

“Amigo, ¡esta copa la invito yo”.

Un cura, que estaba en el confesionario, asoma la cabeza y ordena silencio, a lo que el borracho responde:

“Tú tranquilo, que cuando salgas del baño, ¡te invito otra copa a ti también!”.

Autor: Un monaguillo.

 

Las Tres B

Un árabe pone una tienda en México frente a otra tienda que se llama BBB (Las Tres B) y le pone el mismo nombre.

El de la tienda mexicana lo demanda y van al Juzgado. El juez interroga al árabe:

“¿Por qué le puso BBB a su tienda, si la del frente se llama igual?”.

El árabe voltea con el mexicano y le pregunta:

Arbanus, ¿qué significan las siglas de su tienda?

“Significan Bueno, Bonito y Barato”.

Muy enojado, el árabe voltea con el juez y le dice:

“¡Están cometiendo una injusticia, las tiendas no se llaman igual! Las BBB de mi tienda significan Básele Badentro Baisano”.

Autor: Anónimo de Grupo Carso.

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