En estudio, migración de murciélagos a Loreto

Foto: Página de Gobierno de México
Edición Impresa martes, 27 julio, 2021 12:00 PM

Investigadoras explican ataques que sufren colonias de murciélagos por información falsa que les atribuye la responsabilidad de enfermedades, asimismo, buscan demostrar las afectaciones que trae a su sistema inmune el estrés por migración y la devastación de su hábitat

Las doctoras Verónica Zamora Gutiérrez, de la Unidad Durango del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y Vera Warmurth, de la Universidad de Munich (Ludwig-Maximilians-Universität), son dos investigadoras que estudian el fenómeno de migración y sus implicaciones en murciélagos.

Se trata de la especie Leptonycteris yerbabuenae, que cada año viaja hasta Loreto. Las académicas tienen como objetivo principal de la investigación, ver cómo se da la dinámica de patógenos en este murciélago migratorio.

Cada año trabajan en Isla del Carmen, donde la colonia llega en marzo. Todos los especímenes son hembras y llegan preñadas. El área es justamente una cueva de maternidad, donde los mamíferos dan a luz. Se quedan aquí hasta que las crías estén lo suficientemente grandes para volar y así continuar el camino migratorio a principios de julio.

“¿Hacia dónde? Eso es algo que está pendiente en otro proyecto. Todavía no se sabe por dónde van y adónde terminan, pero tenemos la teoría de que cruzan por el océano hacia Sinaloa, que es una ruta bastante corta para ellos, y que siguen hacia el Centro de México”, precisa Verónica Zamora.

Aclaran que en Loreto no hay murciélagos residentes, solo migratorios. La doctora Vera Warmurth, ha monitoreado la cueva durante años, por lo que saben cuál es la fenología migratoria: las fechas exactas de cuándo llegan y cuándo se van.

Viajan a Loreto a tomar muestras cuando los murciélagos llegan a la isla, con la hipótesis de que los especímenes vienen con un desgaste energético muy alto, estresados. Situación que podría comprometer su sistema inmune y bajar las defensas, como ocurre con los humanos.

“Podría causar que sean menos eficientes controlando patógenos y aumenta su carga patogénica en diferentes órganos, sangres y heces. Queremos comparar eso en el tiempo, ver cómo llegan cargados de patógenos llegando de la migración y cómo están cambiando conforme ya se recuperan del desgaste y se preparan otra vez para seguir su ruta migratoria”, explican las especialistas.

Foto: Gilberto Santiesteban Flores.- Doctora Verónica Zamora Gutiérrez y Doctora Vera Warmurth.

BENEFICIOS DE INVESTIGAR LA MIGRACIÓN

El trabajo de las doctoras podría generar avances importantes para prevenir futuras pandemias. Al entender cómo afecta el sistema inmune por el movimiento de la colonia de mamíferos que llega a Isla del Carmen, se accederá a nuevos datos respecto a qué causa la evolución de patógenos en el murciélago.

Recordaron que la pandemia por COVID-19 se previó desde hace más de una década, por lo que no debe ser una sorpresa para nadie. Este punto de la historia es relevante para entender qué hacemos con los animales, que ocasiona que no puedan controlar la excreción de patógenos al ambiente.

Al encontrar que la migración es un punto clave que ocasiona que los murciélagos arriben más cargados de virus, se puede tener un fundamento más fuerte para proteger las zonas alrededor de las cuevas para que tengan suficiente alimento y se prohíba la deforestación.

“Si no sabes qué está causando una situación, no puedes prevenirla o modificarla. Si nosotros no entendemos cómo es que se crean estas zoonosis, bajo qué características ecológicas, no vamos a poder prevenir la que sigue porque va a haber otra. Llega un murciélago, estresado de migración, y le deforestamos todo. Les quitamos sus pitahayas, el agave, pues va a estar más estresado, su sistema inmune se va a comprometer más y va a causar aún más liberación de virus al ambiente”, puntualizan Zamora y Warmurth.

 

MURCIÉLAGOS Y COVID-19

Como investigadoras, observan una escalada de desinformación respecto a los mamíferos que estudian desde que inició la pandemia. En la conciencia colectiva, los murciélagos aparecen como “los causantes del virus que hoy pone al mundo contra las cuerdas”.

Sin embargo, mencionan, debe haber una corresponsabilidad, ya que, lo que se sabe hasta el momento, indica que la mano del hombre tuvo que ver en el nacimiento del nuevo coronavirus.

“Me han preguntado muchas veces, ¿los murciélagos causaron el COVID? Te voy a dar la misma respuesta que le doy a todos: nosotros los humanos somos los causantes del COVID. Es cierto también, como científicos, no podemos negar que los murciélagos tienen muchos virus, es una realidad. Pero es un proceso evolutivo muy complejo de que el virus de un animal brinque a otra especie. Tienen que suceder muchísimas cosas, y eso es lo que, como humanos, estamos causando. Estamos obligando a que los animales vivan en circunstancias no naturales y estén en contacto con otras especies que jamás, de manera natural, podrían estar en contacto”, asegura Verónica Zamora.

Todavía no hay una respuesta conclusiva, no obstante, la comunidad científica cree que el problema fueron las condiciones de los mercados de China, donde tienen animales vivos en condiciones poco higiénicas y de estrés, donde se intercambian fluidos.

La doctora califica esta situación como “un cóctel que iba a explotar en algún momento”, recalcando que en condiciones naturales nunca se hubiera dado la aparición de un virus como el SARS-CoV-2.

“Estresamos a los animales con el cambio climático, con la deforestación y ellos no se pueden defender de las enfermedades; luego vamos y nos los comemos, sin higiene y sin cocinar bien las carnes. Eso es lo que causa las llamadas zoonosis”.

Las investigadoras aseguran que existe un fenómeno conocido como efecto de dilución, en el que mientras más especies hay en un sistema, menor es el riesgo de que un virus sea muy abundante.

Cuando un ecosistema es perturbado y una especie se vuelve más abundante que las demás, los patógenos también incrementan su presencia por el exceso de alimento. Son muchos factores ecológicos, evolutivos y humanos, los que influyen en estas situaciones de brotes de enfermedades nuevas.

“Cuando vamos a un lugar y deforestamos y todo lo transformamos en agricultura, matamos muchas especies, entonces las que se quedan son las comunes y más resistentes, también traen sus patógenos, y estos patógenos se hacen también más comunes, abundantes y se distribuyen más, y podrían terminar en zoonosis”, afirman las doctoras Zamora y Warmurth.

 

ATAQUES A LA ESPECIE POR DESINFORMACIÓN

Tanto Verónica Zamora Gutiérrez como Vera Warmurth, subrayan que se vive un nuevo fenómeno de violencia en contra de los murciélagos en comunidades de diversos países de América, por la paranoia que existe en torno a otras enfermedades que se le atribuyen al mamífero, como la rabia y COVID-19.

“Desgraciadamente, los murciélagos siempre han sido objetos de miedo. Por el tema de la rabia, mucha gente de por sí ya los odia, con esto del COVID, todo el mundo les echa la culpa a los murciélagos y piensan que los murciélagos tienen COVID, y no es cierto”.

Concuerdan en que hay una histeria total, registros de casos en los que personas quemaron cuevas de murciélagos en México, Perú, Bolivia y otros países. Aclaran que estos ataques empeoran la situación si lo que se busca es evitar otra pandemia.

Por otra parte, denuncian que por información falsa plasmada en notas periodísticas, en Loreto se ha señalado como responsables de casos de rabia a la colonia de murciélagos de Isla del Carmen.

“Hay que entender que la rabia es un virus que circula naturalmente en todos los mamíferos, debe haber un contacto directo a través de un fluido para que la rabia se pueda transmitir, como una mordedura”, refieren las doctoras.

Existe un murciélago que se alimenta de sangre, conocido como “vampiro”, y aunque no todos los especímenes tienen rabia, pueden propagar la enfermedad a través de mordeduras. Los mamíferos que vuelan hasta la Antigua Capital de Las Californias se alimentan de polen, insectos o frutas; no atacan a otros animales. “Por eso no es posible que el murciélago esté transmitiendo rabia a otro animal, porque no se da ese contacto naturalmente. Aquí en Loreto no hay vampiros, entonces, no existe ningún murciélago que pudiera estar mordiendo a un animal de granja.  Eso no existe aquí en la Península”, objetan.

Foto: Página de Gobierno de México

De acuerdo con las investigadoras, la rabia no es un tema de alarma, al tratarse de una enfermedad natural, y la única forma de prevenirla, es vacunar al ganado.

 

MIGRACIÓN DEL MURCIÉLAGO, RADAR PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Otro beneficio que se desarrolla al estudiar el fenómeno de movimiento de los murciélagos en el país, es vigilar y documentar las afectaciones que el cambio climático ocasiona en México.

Las investigadoras argumentan que casi todos los animales tienen preferencias a ciertos climas y ciertas condiciones. Justamente el murciélago opta por lugares tropicales, con calor y cuevas húmedas.

En estudios de esta especie de murciélago que se alimenta de sangre, se observa que se está moviendo cada vez más hacia el Norte, en zonas donde antes no se registraba su presencia.

“Los inviernos fríos que se dan en el altiplano mexicano del desierto, es uno de los principales reguladores climáticos de la distribución del vampiro. Con el cambio climático, casi no hay heladas, los regímenes de lluvias se están moviendo, las especies están cambiando sus distribuciones”, analizan las especialistas.

Aunque falta mucho que investigar en torno a este animal, concuerdan en la importancia de combatir la paranoia e histeria que pueden afectar el modo de vida del murciélago.

“Desgraciadamente hay mucha desinformación, pero tenemos que empezar a autoanalizar si somos parte de los problemas que vivimos. Tenemos que ser parte de la solución, la solución no es seguir destruyendo nuestro medio ambiente”, concluyen.

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