Cuatro boletas, el fin de los dos años (O no pierda la oportunidad de elegir)

Foto: Archivo
Columnaz sábado, 5 junio, 2021 12:00 PM

Finalmente, están por concluir los dos años para los que Jaime Bonilla Valdez fue electo gobernador del Estado, y con ello la gubernatura de transición para el empate de las elecciones estatales a las federales en 2021, lo que significa que en Baja California tendremos ya, elecciones cada tres años.

En la intermedia, como es la del próximo domingo 6 de junio, elegiremos en cuatro boletas, gobernador, alcaldes, diputados locales y diputados federales. En la presidencial, que sucederá en 2024, los bajacalifornianos tendrán cinco boletas: una para Presidente de la República, otra para senador, una más para diputado federal, otra para alcalde y la última para diputado local.

Esta sincronía electoral es la que intentó cambiar en dos ocasiones Jaime Bonilla, la primera cuando, aun sabiendo que la elección de 2019 era para un gobierno por dos años -porque así lo ofreció él a otras personas que quería fueron abanderados de Morena-, antes de ganar la elección y posterior a la misma, intentó de todas formas, violando la Constitución, cambiar la Ley para tener un gobierno de cinco años.

Al final, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró la infame Ley Bonilla como inconstitucional, y ponderó la Ley de 2014 que determinaba una única elección de transición para el empate de elecciones, cuyo mandato sería por dos años.

La segunda vez que el ingeniero quiso violentar la armonía electoral, fue poco después que la Corte fallara contra sus deseos, y pretendió cambiar el periodo de gobierno de quien resultase electo este 2021, a uno de tres años en lugar de los seis que corresponden. Si él no había tenido cinco años de gobierno, su sucesor no tendría seis. Su argumento: empatar las elecciones estatales a gobernador, con las presidenciales en 2024. Tampoco le salió.

Ya resignado, ha intentado, o por lo menos soltado el rumor en varias ocasiones, de que dejaría el Gobierno del Estado. La primera ocasión él mismo aseguró que solicitaría licencia al cargo para coordinar la campaña de quien resultara candidato de Morena al gobierno estatal. Pensaba, igual, que el elegido sería su delfín, el alcalde de Ensenada, pero no fue así, y Marina del Pilar Ávila Olmeda no contó con su venia. Su entrada al equipo no era bien vista.

Posteriormente, Bonilla dijo a sus colaboradores que se iría al gabinete federal. Primero que a la Secretaría de Economía, después que a la de Comunicaciones y Transportes, más tarde que siempre no, que mejor a la Comisión Nacional del Agua, y por último, que encabezaría la Secretaría de Turismo. Nada de ello ha sido confirmado por el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Bonilla es senador de la República, y bien podría retomar el cargo que abandonó a cuatro días de haberse juramentado en el mismo, para venirse de súper delegado y posteriormente de candidato a gobernador.

Lo único cierto es que el 6 de junio de 2021, el próximo domingo, se elegirá a su sucesor, y su administración llegará a su fin. Lo que haga después, dependerá de él. El domingo, los bajacalifornianos tienen en sus manos, en su voto, la elección de su sucesor o sucesora.

Por primera vez en la historia político-electoral de Baja California, hay tres mujeres en la contienda por la gubernatura, lo cual sube las apuestas de que al Estado arribe al primer periodo encabezado por una fémina.

Efectivamente, las tres mujeres son, en estricto orden de elección como candidatas, Marina del Pilar Ávila Olmeda por Morena, Guadalupe Jones Garay por la coalición PAN-PRI- PRD y Victoria Bentley por Redes Sociales Progresistas. Al final, las damas se enfrentarían a cuatro hombres: Carlos Atilano Peña, del Partido de Baja California; Alcibíades García Lizardi, de Movimiento Ciudadano; Jorge Hank Rhon, de Partido Encuentro Solidario; y Jorge Ojeda, de Fuerza por México. Sin embargo, casi en la recta final el último declinó en sus aspiraciones para sumarse a Marina, dejando claro que el partido de reciente creación y fundado por Pedro Haces, fue iniciado para ser un satélite más de Morena.

En total, los bajacalifornianos elegirán un gobernador, cinco presidentes municipales, 17 diputados locales por mayoría relativa, ocho diputados locales por representación proporcional, y en planilla, cinco síndicos y 63 regidores. Además, ocho diputados federales para la representación bajacaliforniana en la Cámara de Diputados.

El domingo 6, de un padrón de 2 millones 926 mil 408 bajacalifornianos que integran el listado nominal, podrán votar, 2 millones 921 mil 045. La gran mayoría pertenece al municipio de Tijuana -un millón 495 mil 323-, le sigue Mexicali con 818 mil 753 electores, Ensenada con 414 mil 638, Rosarito con 104 mil 130 y Tecate con 88 mil 201 ciudadanos con capacidad para votar.

Baja California es uno de los estados con mayor índice de abstencionismo. Jaime Bonilla Valdez apenas sobrepasó los 400 mil votos en 2019 y se convirtió en el tercer gobernador más votado, detrás de José Guadalupe Osuna Millán y Francisco Vega de Lamadrid.

El reto ahora es que los bajacalifornianos salgan a las urnas, los más de 2 millones 900 mil, para elegir a una gobernadora o gobernador con harta legitimidad ciudadana y electoral. Que no se queden en sus casas, en sus negocios, que se den un tiempo para, con todas las medidas de protección de salud ante la pandemia por el virus SARS-CoV-2 que produce la enfermedad COVID-19, lleguen a votar.

Que si es una mujer la que llega, o un hombre, lo haga con el voto de las mayorías, y no con la indiferencia de los abstencionistas. Estado a la vanguardia en términos de elecciones, democracia y alternancia, Baja California tiene el reto de vencer el abstencionismo, y eso solo se puede logar con la participación de todos.

Salga a votar, a marcar sus cuatro boletas, si no le gusta el gobierno actual, vote por otro partido. Si los del pasado tampoco le convencieron, hay otras opciones, lo que quiera, menos aquella del candidato acusado no de uno, sino de varios asesinatos.

El 6 de junio inicia el final de la era Bonilla, no se equivoque y no permita que la abstención elija por Usted. Vote, vote, vote, vote.

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