Explicación cibernética

Tomada de Internet
Columnaz lunes, 10 mayo, 2021 12:00 PM

Una mujer llega a casa de su hija y encuentra a su yerno furioso, empacando una maleta.

Al preguntarle qué pasó, él responde:

“Le voy a decir exactamente lo que pasó, señora. Le mandé un e-mail a su hija Catalina diciéndole que hoy regresaba a casa de mi viaje de negocios. Llegué a casa y ¿puede adivinar lo que encontré? ¡A mi esposa, sí, a su hija!, con un hombre como Dios lo trajo al mundo, en nuestra recámara. Este es el fin de nuestro de matrimonio, ¡me largo de esta casa para siempre!”.

La suegra le sugiere:

“¡Cálmate! Hay algo que no suena bien. Catalina nunca haría una cosa de esa, yo la crie y la conozco bien. Espera un momento, mientras averiguó qué fue lo que pasó.

Un momento después, la mujer regresa con una sonrisa enorme en su rostro y dice a su yerno:

“¿Ya ves? Te dije que esto debía tener una explicación lógica, ¡Catalina no recibió tu e-mail”.

Autora: Catalina, la viva.

 

Rana embarazada

Una rana se hace el test de embarazo y da positivo. Feliz, espera al sapo para darle la buena noticia. Y piensa:

“En lugar de decírselo directamente, se lo voy a dar a entender, a ver qué atención me presta”.

Cuando el sapo llega, ella está tejiendo unos escarpines, pero el sapo cena y se va a dormir sin darle ni cinco.

Enojadísima, la rana decide vengarse no preparándole la cena del día siguiente.

Cuando llega el sapo, la encuentra cenando sola, sin el plato de él sobre la mesa. Corre hacia ella, la abraza, la besa y le dice:

“Mi amor, ¡estás embarazada!”.

La rana no entiende nada, no sale de su asombro y pregunta al sapo:

¿Cómo te diste cuenta?

“Porque el que come y no convida, ¡tiene un sapo en la barriga!”.

Autor: Estudiante de Zootecnia online.

 

Tomaditos

Entra un borracho a la iglesia, justo cuando el sacerdote levanta el cáliz:

“Amigo, ¡esta copa la invito yo”.

Un cura que estaba en el confesionario, se asoma y ordena silencio,

¡SHSHSHSH!, a lo que el borracho responde:

“Tú tranquilo, que cuando te acabes de desinflar, ¡te invito otra copa a ti también!”.

 

* * *

 

Un borrachito llega a las cinco de la mañana a su casa y la señora lo está esperando con semejante sermón:

“Mira cómo vienes, hecho un asco, no estás viendo qué hora es, ¡las cinco de la mañana y ni siquiera he dormido, esperándote!”.

El borrachín contesta:

“Y usted qué cree, ¡que yo he dormido mucho, o qué!”.

 

* * *

 

Un borracho que se encontraba en un bar le dice a otro:

“¡Puedo brincar de la azotea de este edificio y rebotar!”.

El otro borracho le dice que se lo muestre, así que suben a la azotea, brinca el borracho y en efecto rebota.

El otro borracho piensa:

“¡Voy a hacer lo mismo!” … Y se tira, y muere.

El primer borracho vuelve al bar y le dice a otro borracho… vuelve a hacer lo mismo y muere. Así en varias oportunidades, hasta que el bartender le grita:

“Superman, “ya deja de matarme a los clientes!”.

 

* * *

 

Un borracho va por una calle y empieza a tratar de meter una llave en un poste de luz, creyendo que era su casa. Un vecino se asoma por la ventana de su casa, lo ve y piensa en jugarle una broma. Entonces le dice:

“Señor, en esa casa no hay nadie”.

El teporocho contesta:

“Cómo no, ¡si la luz del segundo piso está encendida!”.

Autor: El mismo sobrio aburrido de siempre.

 

Sinceridad o qué…

Resulta que un hombre decide disfrazarse de pobre y pedir limosna. Un día estaba sentado, justo pasa su novia, lo ve, se acerca y pregunta:

Mi amor, ¿eres tú?

“Creo que usted se equivoca, señorita”.

Iré a la casa de mi novio y comprobaré si es verdad.

Él se apresura, va corriendo a su casa y se quita el disfraz. Cuando su novia llega, le dice:

¿Sabes una cosa? Allá afuera había un hombre parecido a ti, pidiendo limosna.

“Amor, ¡ya te dije que no era yo!”.

Autor: Un zonzo.

 

Buza, la Caperuza

Caperucita Roja va por el bosque, se encuentra al Lobo Feroz:

¿A dónde vas, niña?

“¡A usted qué le importa!”.

¡Cómo ha cambiado este cuento!

Autor: No fue Disney.

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