El menos peor…

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Opinionez lunes, 3 mayo, 2021 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

Uno.- Aun con la escasez de calidad de la mayoría de los candidatos que se disputan algún cargo público en la próxima elección de junio, el electorado tiene opciones: No votar, anular su voto, votar irresponsablemente, hacer un esfuerzo (vaya que si lo es) y analizar detenidamente quién de los candidatos o candidatas podría dar mejores resultados para la ciudadanía; y entonces -diría mi abuela- elegir “al menos peor”.

“No tiene caso, siempre ganan los mismos. Todos son iguales, prometen y no cumplen; tengo cosas más importantes que hacer, simplemente no me nace ir a votar”. Estos y otros son argumentos de quienes deciden no ejercer su voto; los que así lo hagan estarán permitiendo que otros decidan por ellos, y al no participar en la elección, no tendrán legitimación alguna para quejarse después o reclamar resultados a los electos por quienes sí ejercieron su voto.

Recordemos: nada más conveniente para las cúpulas del poder que la indiferencia y la apatía ciudadana. A ellos, los que detentan el poder desde hace décadas, les conviene una ciudadanía poco informada, reacia a participar en los asuntos públicos, comodina (y si se puede, ignorante); de esta forma pueden seguir haciendo y deshaciendo a su antojo y conveniencia.

Aunque un voto nulo y anular el voto no es la misma cosa, ésta es otra posibilidad. El primero mencionado consiste en votar en forma incorrecta (la Ley de la materia especifica los casos), en tanto que anular el voto es una acción realizada con toda intención, expresando inconformidad con las propuestas o con el sistema. Generalmente se hace escribiendo en la boleta alguna frase ofensiva o chusca; otros votan por artistas; los hay que tachan todos los logotipos de los partidos políticos.

Estos también se contabilizan y solo si la cifra de nulos es mayor a la diferencia entre el primero y el segundo lugar, se tendría que hacer un nuevo conteo; pero para determinar a los ganadores se consideran solo los votos válidos.

Doz.- Mucho cuidado; es necesario recordar que los votos válidos también determinan si los partidos políticos conservan o no su registro, así como las cantidades millonarias de dinero (del suyo y el mío) que se les otorga como financiamiento público y que gastan con singular alegría.

Luego entonces, abstenerse o anular el sufragio no son opciones muy buenas si lo que se desea es cambiar la situación y hacer funcionar la cosa pública de la mejor manera.

Otra opción para los votantes es la práctica que por desgracia realizan muchos, pero muchos ciudadanos: Votar en forma irresponsable, motivados por la conveniencia, por la falta de información, por el que compró su voto, por el más conocido o conocida por el logotipo del partido, por el que les “regaló” algo; y así como éstas, existen muchas otras formas de sufragar sin pensar en el bienestar de las mayorías.

Trez.- Cierto, no hay mucha motivación para salir a votar el próximo 6 de junio. Los malos candidatos, las pésimas campañas, el hartazgo, los resultados -regulares, malos o pésimos-obtenidos por los que se van o pretenden reelegirse, los “chapulines (as)” y la promiscuidad política que anda desatada entre los partidos no motivan mucho el voto ciudadano.

No obstante, el voto es un derecho y a la vez un deber; es además la herramienta principal ciudadana para participar en la conformación y el control del poder; es la base de un sistema democrático al que aspiramos -algún día- llegar plenamente.

De ahí que la opción de votar en forma responsable, consciente, analizando lo positivo o negativo de los pretensos, lo conveniente o no para la mayoría, la experiencia y sobre todo los resultados obtenidos en cargos anteriores y la conducta desplegada por los candidatos, sea la opción más conveniente para votar en la “Gran elección” de junio próximo.

Aunque al hacerlo nos decidamos por el menos peor…

P.D.- Con los fallos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a la 4T le fue como a La Martina: “nomas tres tiros le dieron.” Guerrero, Michoacán y la sobrerrepresentación…

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.

Correo: profeohe@hotmail.com

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