¿Quién es Lydia Cacho?

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Opinionez lunes, 1 marzo, 2021 12:00 PM

Solo en México sucede que el periodista que investiga y publica verdades puede terminar huyendo de los sicarios, en la cárcel, en el hospital curando las golpizas o en la morgue (o asquerosamente rico con yates, departamentos en Miami, vida de lujos, al guardar silencio de atrocidades). Los más vistos en TV son botones de muestra; estos son más y muy famosos y llenos de prestigio y premios simulados.

Lydia Cacho denuncia a políticos de altos vuelos que, pese a denuncias de sus víctimas, viven tan campantes como Emilio Gamboa Patrón. Lydia entrevistó más de 200 niños que son tratados como objetos, sin derechos, defensa ni voz, que desde los 3 a los 12 años son abusados sexualmente por desquiciados senadores, gobernadores, empresarios poderosos y enfermos impunes.

Lydia se las ingenió para investigar en bares y prostíbulos, aprendió a bailar en el tubo, se disfrazó de ramera, logró entrevistas naturales bajo ese manto, y conoció un mosaico de confesiones de la rica y apuesta clientela burguesa, europea y norteamericana; en esos centros de explotación a mujeres latinas, descubrió que buscan y demandan damas frescas y hermosas, pero sumisas, dependientes, obedientes, esclavas (porque sus verdaderas esposas no toleran su arraigado machismo).

El reconocimiento y premios internacionales de fundaciones y organizaciones pro derechos humanos le ha servido de escudo protector ante las amenazas y para pagar terapias que requiere sentir el dolor humano a diario. La cosificación de la mujer es invisible y normalizada.  Presenta a la mujer como mercancía “barata”, y la arrasa en destrucción de afectos, sexualidad, erotismo y el humano amor; es un cáncer en progreso de la globalización de la delincuencia. Es el acceso de un mercado masivo de turismo sexual, que aumenta en el segmento de jóvenes en busca de mujeres frescas, niñas y menores de edad, obedientes.

Son más de 30 mil millones de dólares de ganancias anuales de la trata de personas (explotación laboral y sexual de hombres mujeres y niños); en estos últimos años ese monto incrementa. Donde, por la “rentabilidad”, están metidos al menos 3 carteles mexicanos de la droga.

A Lydia la siguen 1,300,000 en Twitter; es blanco de amenazas de muerte, secuestro, tortura física y psicológica, así como acusaciones falsas de difamación por el gobierno de Puebla Mario Marín en contubernio con empresarios que sufragan campañas electorales, dedicados a la infamia de la pornografía infantil, el abuso de menores, la pederastia, la trata de personas que les deja enormes ganancias. Mismas que lavan en creación de empresas en todo el mundo y financiar a políticos impresentables del sistema.

Una acusación grave e impune es el señalamiento directo del exlíder de la Cámara de Senadores Emilio Gamboa Patrón, que ha sido secretario de la presidencia con Miguel de la Madrid, y secretario de Comunicaciones y Transportes. En ese mismo banquillo están varios gobernadores depredadores de infantes.

¿Quién es Lydia? Es libre, atractiva, inteligente, generosa, sensible, intensa, admirada, respetada y se siente orgullosa de ser periodista. Hija de psicóloga activista de profesión y alma libre, de grandes abuelas de carácter firme y tierno, y abuelos y padres que le esculpieron su carácter indómito; descendiente de portugueses que huyeron a Francia por la tiranía de Oliveira Salazar. Gusta del yoga, cocina, poesía, ama el mar, tiene su huerto; es reportera y tiene una organización que defiende los derechos humanos de los sin voz, los infantes, de abusos familiares y de las redes de pornografía de niños y la trata internacional.

Tiene identificados los vínculos entre la clase política, a quien da enormes ganancias invertidas en elecciones, de explotadores sexuales de mujeres, adolescentes y pequeños niños para hacer sus campañas, comprar votos, autoridades, medios, el silencio y llegar al poder y tener cobertura para el crecimiento internacional de su infamia.

El giro de investigaciones en 47 países le ha provocado adversidades enormes, acusaciones, amenazas de muerte y se ha salvado por milagro de los sicarios de (pistola y pluma ambos peligrosos) pagados por poderosos políticos y empresarios, como Kamel Nacif y Succar Kuri. Sus seguidores constituyen un número superior al tiraje de periódicos nacionales. 1.3 millones de simpatizantes que la siguen en Twitter no es un dato menor. Y es que ha puesto el dedo en la llaga.

La trata (prostitución) y pornografía infantil es un negocio de chacales que deja más ganancias que el narcotráfico, el tráfico de armas o el coyotaje de indocumentados; de ese tamaño es la mina de oro, por aplastar la dignidad e integridad física, además de la estructura emocional de miles de niños y niñas.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es académico del Instituto Tecnológico de Tijuana.

Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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