Humanos con COVID, animales sin COVID: Teorías de la conspiración

Cartaz lunes, 15 marzo, 2021 12:00 PM

La citología parte de la biología, que estudia la morfología y funcionamiento de las células; indica que animales y humanos tienen muchas similitudes en sus células: tienen membrana celular, careciendo de pared celular, citoplasma con organelos que cumplen funciones similares, tienen núcleo. Luego entonces, ¿por qué a los humanos nos pega fuerte el COVID y a los animales no?

El caso de los vacunos, equinos, ovinos, caprinos, tienen un alto sentido de socialización grupal, ya que gran parte de sus vidas viven en pastoreo o encorralados, en ocasiones apretujados comiendo y bebiendo de los mismos comederos y bebederos; estornudando, babeando, bramando, relinchando, berreando, cacareando, conviviendo entre sus propias heces y la de los demás; sin embargo, no se sabe que hayan sufrido contagios de COVID-19. Al parecer han creado inmunidad al virus.

En el caso de los cerdos y gallinas, aunque su alimentación es a base de granos y otros alimentos con un alto sentido de socialización, son más susceptibles a ataques virales, pero no se ha sabido de contagios con Covid-19.

Las mascotas, perros y gatos, con menos sentido grupal, están más en contacto con los humanos; son animales que también originan secreciones, sin embargo, no se reporta ni se ha sabido de contagio por COVID-19. El contagio que se da en los humanos es principalmente por nuestras benditas manos que todo tocan, cosa que no pueden hacer los animales; además están más en contacto con la naturaleza, aunado a sus sistemas respiratorios horizontales que les permite mejor movimiento del aire y expulsión del moco, ante una infección respiratoria.

Estas situaciones nos llevan a pensar en las teorías de la conspiración: el coronavirus fue creado en laboratorio con destinatarios específicos, situación que se niega.

La otra teoría conspirativa: que los virus son formas de vida extraterrestre que están en la Tierra antes que el hombre, con los cuales hemos convivido por toda la historia de la humanidad; virus a los que no se les considera seres vivos porque no realizan las tres funciones esenciales (nutrición, reproducción y movilización) por cuenta propia, requiriendo de un hospedero para hacerlo. Lo que reclaman es el oxígeno limpio y cada vez se lo contaminamos más, por lo que atacan la parte donde lo filtramos, limpiamos y separamos del carbono: el aparato respiratorio.

Recordemos que previo a la aparición del COVID-19, hubo gigantescos incendios en el mundo. El año 2019 pasará a la historia como el año de los incendios, con casi 11 mil en el planeta, mencionando solo algunos:

*Junio de 2019, Nueva Gales del sur de Australia, donde se quemaron más de cinco millones de hectáreas entre zacatales, matorrales y bosques, afectando gravemente a la fauna silvestre y pobladores.

*Los sucesivos incendios en California de 2017, 2918 y 2019 con más de un millón de hectáreas quemadas.

*El desastroso macro incendio de la Amazonia, de agosto del 2019, con más de seis millones de hectáreas quemadas y que provocó protestas mundiales. Los científicos han manifestado que se emitieron a la tropósfera seis mil quinientos millones de toneladas de bióxido de carbono por los incendios solo en el 2019. ¿Cuánto oxígeno troposférico molecular se necesitó para avivar estos incendios? Aún no se sabe.

Los virus quieren oxígeno limpio para compartirlo en sana paz, y se los estamos limitando y ensuciando.

 

Atentamente,

Reyes Gasca Gutiérrez, ambientalista.

Mexicali, B.C.

Correo: rgg_0650@hotmail.com

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