Akelarre

Foto: Internet
Cinemazcopio lunes, 29 marzo, 2021 12:00 PM

Este filme de Pablo Agüero no hubiera sido igual sin Amaia Aberasturi y su excelsa interpretación de Ana, la vivaz chica que seduce a su inquisidor tras haber sido encarcelada en el País Vasco junto con sus amigas, quienes serán sentenciadas a una muerte inevitable por brujería.

La película se concentra en el proceso de condena de estas adolescentes, reprobadas incluso por su idioma, sus cánticos y sus bailes nocturnos en el bosque, en un momento en que las mujeres vivían solas, debido a que los hombres se iban a la mar.

La misión de los enviados del Rey, es lograr la confesión de las chicas, partiendo de cómo fueron presuntamente seducidas por Lucifer.

Suponiendo que, de convencer a su inquisidor, tal vez logre la liberación del resto, Ana juega e inventa la historia que su juez quiere oír, seduciéndolo en el proceso y obviando su poderío a través de escenas magistrales, en las que la tensión entre estos dos personajes parece insuperable.

El resultado es un filme que evoca un cuento feminista situado en un tiempo de brutal represión contra la mujer, fácilmente acusada de las peores acciones, aunque a Ana y sus amigas poco parece importarles un destino inevitable.

Claustrofóbica a veces, considerando que la mayor parte del filme ocurre en una celda y una oscura sala donde el juicio sin justicia se desarrolla, la cinta de Agüero incomoda y empodera a la vez, en la medida que los pueriles personajes crecen dentro de su calvario.

A fin de cuentas, se entiende que el largometraje trasciende por el mensaje que evidencia, y, a la vez, simplemente porque no se parece a ninguna otra película.

Vaya joya que se puede ver desde la plataforma Netflix, por cierto, nominada a nueve premios Goya, de los cuales obtuvo cinco, entre otros atributos, por su dirección artística. ****

Punto final. – Resulta que no se permitirán los discursos a los ganadores del Oscar vía Zoom… vaya ceremonia que se anticipa.

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