Vecinos temen derrumbes por malas obras de la Cespt

Tijuana, Baja California, 9 de febrero de 2021. Aspectos generales del recorrido de Protección Civil en la colonia 3 de octubre. Foto: ZETA/Alejandro Gutiérrez Mora
Edición Impresa lunes, 15 febrero, 2021 1:25 PM

Los vecinos de las colonias Amparo Sánchez, Cañón Centenario y México Lindo se sienten en riesgo de perder sus patrimonios ante la falta de atención a sus denuncias por parte de la paraestatal, como ha ocurrido en otras zonas donde se registraron derrumbes

 

 

 

El derrumbe ocurrido el 30 de enero en la colonia Tres de Octubre, que le costó el patrimonio a 36 familias, alertó a los vecinos de las colonias aledañas que han reportado desde hace varios años obras en mal estado o inconclusas, responsabilidad de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (Cespt).

Es el caso de dos alcantarillas que se encuentran “tapadas” con lodo y aguas estancadas sobre la calle Sánchez Ponce, en la colonia Amparo Sánchez, que desde su instalación han provocado problemas a los vecinos del área.

La cuestión principal es la acumulación de aguas negras, los malos olores que se incrementan con las altas temperaturas del verano y la amenaza constante de que los derrames han ablandado la tierra sobre la que han edificado sus hogares.

“Hemos entregado infinidad de documentos, escritos, quejas, con todos los funcionarios que han pasado por aquí, administración tras administración, y lo único que vemos es cómo aumenta el riesgo para nosotros”, expresó una de las vecinas afectadas.

El pasado 9 de febrero el presidente de la Asociación Mexicana de Ingenieros Constructores, el ingeniero Víctor Escobar, realizó un recorrido con los afectados para brindarles una opinión técnica; también fueron acompañados por personal de Protección Civil Municipal, que dio fe de varios riesgos que persisten en la zona.

“Ahí hay dos alcantarillas cubiertas de lodo, que fueron mal diseñadas porque no logran sacar las aguas residuales hacia los extremos”, explicó el profesionista.

Destacó que una de las soluciones sería que de estas alcantarillas surgieran líneas de conexión, esto es tubería que permite el desfogue ese punto de estancamiento para canalizar las aguas residuales hacía el sistema de drenaje del conocido Cañón Centenario y posterior al canal abierto de la colonia México Lindo.

Foto: ZETA/Alejandro Gutiérrez Mora

“Es costoso”, admitió, “la paraestatal debe ver otras alternativas, como bombear esa agua, pero para esto tendrían que instalar equipo que esté ahí y a su vez asignar personal que esté vigilando para que no sea vandalizado y pueda estar bombeando todo el tiempo”, añadió.

“El grave problema, es que mientras se soluciona o se elabora algún proyecto, el agua se sigue trasminando hacia lo que es el Cañón Centenario, que está habitado por completo”, argumentó Escobar.

En los cañones de las colonias Amparo Sánchez, Tres de Octubre y México Lindo, cientos de familias migrantes se han apropiado de los espacios para construir sus hogares, algunos de manera irregular y en su mayoría en una zona que ya fue catalogada como de alto riesgo por las autoridades.

 Foto: ZETA/Alejandro Gutiérrez Mora

“Vinieron a arreglar la alcantarilla y dejaron peor”

En la calle Prolongación 5 de Mayo, a unas cuadras de la colonia México Lindo, un grupo de vecinos han pasado los últimos años insistiéndole a la paraestatal para que atienda las alcantarillas en mal estado, algunas tapadas por los mismos empleados que fueron a realizar otras reparaciones.

“En la administración de Jorge Ramos (2007-2010) nos construyeron esta calle; batallamos mucho para que se lograra y al poco tiempo empezaron los problemas con las alcantarillas porque la Cespt no vino a atender a tiempo los primeros reportes”, explicó uno de los denunciantes.

Una de las acciones que más afectó fue cuando una cuadrilla de la paraestatal, al intentar arreglar la alcantarilla ubicada justo en la esquina con la avenida Prolongación México Lindo, solo perforó el pavimento y dejó un “cráter” abierto.

De acuerdo con el testimonio de los vecinos, el personal no cubrió de nuevo la alcantarilla y otros residentes del área, para que fuera posible el tránsito vehicular, lo cubrió con tierra y escombro, lo que originó de nuevo un tapón que no permitió el flujo de las aguas residuales.

Otras tres alcantarillas ubicadas sobre la misma calle comenzaron a registrar problemas, desbordando su contenido sobre el pavimento e inundando la zona con el característico mal olor de las aguas residuales. “La última solución fue que hicieron un hueco aquí para que bajara el agua a la alcantarilla, pero no sabemos si realmente va por la tubería o por el subsuelo”, explicó, al señalar una perforación ubicada a la mitad de la rampa.

Ante el temor de que se haga un socavón de esa perforación, los mismos vecinos colocaron barras de cemento a los extremos para impedir el tránsito vehicular, permitiendo que solo los que habitan por esa calle accedan con sus vehículos particulares.

Foto: ZETA/Alejandro Gutiérrez Mora

Otro riesgo latente para esta calle, son los “raspados” que han hecho en la ladera, para construir nuevas casas en el cañón. De acuerdo con la opinión técnica, estas construcciones no respetan las normas básicas y han omitido instalar un muro de contención para prevenir derrumbes.

La paraestatal informó a través del área de Comunicación Social, que de momento no cuentan con un proyecto de obra para la colonia Amparo Sánchez, y que revisarían el proceder que se aplicó en las alcantarillas de la calle Prolongación 5 de Mayo, de la cual no han tenido reportes nuevos.

Por su parte el personal de la dirección municipal de Protección Civil que acudió al recorrido con los vecinos denunciantes, aseguró que estarían monitoreando y documentando la evolución del problema en esa área, debido a que reconocen el alto riesgo que persiste entre los derrames de agua y las edificaciones irregulares.

“Algunas casas no tenemos electricidad, ya no quiere venir la Comisión de Electricidad a conectarnos porque la zona es de alto riesgo y no tienen dónde poner los postes. Pero, para quedar bien, vienen políticos en campaña a construir escaleras para los que viven en el cañón, en lugar de reubicarlos y prevenir que haya más derrumbes”, expresó otra de las vecinas, que por años ha visto cómo el cañón que iba ser para las áreas verdes de la colonia se fue poblando de casitas de madera y llantas.

Foto: ZETA/Alejandro Gutiérrez Mora

Ya no hubo más deslizamientos

De acuerdo con la última actualización de la dirección municipal de Protección Civil, ya no se han registrado movimientos significativos en la avenida 22 de Octubre, donde el pasado 30 de enero 36 casas fueron etiquetadas de rojo y cinco más de amarillo.

Posterior a los derrumbes, en la primera semana de febrero, personal del Centro Nacional de Desastres (Cenapred) visitó la zona para realizar en conjunto con la paramunicipal una serie de estudios, para determinar los factores de riesgo que provocando los deslizamientos.

Preliminarmente se identificó que tanto las viviendas afectadas y las que quedan alrededor, no son adecuadas para el tipo de suelo que hay en la zona, por tratarse de suelo no apto para soportar el peso de construcciones de más de dos pisos de material.

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