Editorial mexicalense Pinos Alados publicó 20 libros en 2020

Fotos: Cortesía
Cultura lunes, 15 febrero, 2021 12:15 PM

“El libro seguirá siendo por mucho tiempo un vehículo para la palabra, y mientras así sea, seguiré buscando que desde ese rincón en el que decido qué publicar y qué no, se hagan libros que, quizá, le cambien la vida a los autores y a sus lectores”, expresó a ZETA la editora bajacaliforniana Rosa Espinoza, quien, durante la pandemia, en 2020 publicó veinte libros de poesía, cuento, crónica y literatura infantil de diversos autores

 

Esencialmente poesía, además de cuento, crónica y literatura infantil, la editorial bajacaliforniana Pinos Alados que dirige la escritora y editora Rosa Espinoza en Mexicali, publicó 20 títulos durante 2020, en plena pandemia por COVID-19.

En entrevista para ZETA, la editora relató que el año pasado, durante el confinamiento, publicó libros de ocho autores bajacalifornianos, además de doce títulos de escritores de diversas latitudes.

“Muchos de estos libros se gestionaron a finales de 2019, vieron la luz en 2020 gracias al interés de sus autores, dado que una buena parte de los gastos de impresión son cubiertos por ellos, a quienes les detuvo un poco este impasse”, manifestó Espinoza para empezar, al tiempo que advirtió que la editorial que fundó en 2015, no se detuvo durante la pandemia:

“Nos arriesgamos un poco el impresor y yo, con quien trabajo en forma conjunta, porque no paramos de chambear, casi literalmente, codo a codo. Pero aquí estamos, con más libros a cuestas. A diferencia de otras editoriales, a Pinos Alados no le asusta el riesgo, no tiembla por perder becas o porque las ferias se cancelen; por eso, a diferencia de otros sellos, no se detuvo”.

 

LOS AUTORES

Antes de presentar a los autores publicados en 2020, Rosa Espinoza se refirió al proceso de selección de los escritores editados en Pinos Alados:

“Lanzo una convocatoria, reviso las propuestas. Hago una selección y busco revisores que determinen la viabilidad de la obra. De acuerdo con los criterios de selectividad de Pinos Alados, que no son diferentes a los de otros sellos, la editorial busca calidad escritural, relevancia, originalidad e importancia de la propuesta, y, desde luego, si ésta manifiesta dominio del género y calidad en el contexto de la literatura nacional”.

Entonces, previa convocatoria, los siguientes autores fueron publicados en 2020, mismos que están disponibles en el catálogo de Pinos Alados:

  1. Iván García (Tijuana, 1993), con el libro “Tadoma” (poesía)
  2. Ánuar Zúñiga (Ciudad de México, 1982), “El metabolismo de los reptiles” (poesía)
  3. Axayacatl García Rojas (Morelos, 1968), “Tátau” (poesía)
  4. Carlos Loya (Ensenada, 1991), “Una tumba olvidada” (poesía)
  5. Rosela Granados (Mexicali, 1994), “Casa de mar” (poesía)
  6. María Fernanda González Rojas (Noruega), “Los tiempos del silencio” (poesía)
  7. Alex Krishna (Ensenada, 1978), “Carpe Noctem” (poesía)
  8. Alex Krishna (Ensenada, 1978, “Atrezo” (poesía)
  9. María Esparza (Arizona, 1969), “Piel” (poesía)
  10. Jorge Orlando Correa (Quintana Roo, 1992), “Ya no hay fechas importantes” (cuento)
  11. Pilar Aguirre Muñoz (Ensenada), “Chiras pelas, calacas mueres” (poesía)
  12. Jesús Galaz Duarte (Mexicali, 1985), “Crónicas de Gezi” (crónica)
  13. Neri Tello (Jalisco, 1978), “Las hijas de los hombres” (poesía)
  14. Omar Gámez Navo (Sonora, 1978), “Rumor de aquellos pasos” (poesía)
  15. Joaquín Hurtado (Monterrey, 1954), “Teorema del equívoco” (poesía)
  16. Luz M. Valencia (San Francisco), “La pata del mosquito” (poesía)
  17. Tomás Di Bella (Mexicali, 1954), “La lengua es espíritu” (literatura infantil)
  18. Priscila Bicher (Mexicali, 1992), “Sabor esmeralda” (literatura infantil)
  19. Varias autoras, “Mujeres en tránsito” (poesía)
  20. Varios autores, “Pinos Alados. Una selección” (poesía y cuento).

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“SIEMPRE HAY QUE APOSTAR POR LA POESÍA”

¿Cómo podrías describir el catálogo o las propuestas de los 20 autores publicados en 2020?, ya sea en sus temáticas, recursos estilísticos, etcétera, cuestionó ZETA a Rosa Espinoza.

“Muy variado, de mucha riqueza. Los autores representan diferentes puntos cardinales y, en consecuencia, diversas, valiosas y bellas formas de usar la palabra, de ver el mundo, de expresar con el lenguaje realidades distantes. Es fascinante”.

Los autores de Baja California (Iván García, Carlos Loya, Rosela Granados, Alex Krishna, Pilar Aguirre Muñoz, Jesús Galaz Duarte, Tomás Di Bella y Priscila Bicher), salvo Di Bella, son escritores en su mayoría jóvenes, algunos incluso nacidos en la década de los 90. ¿Podrías hablarnos de sus propuestas? ¿Qué destacarías de ellos?

“Me encanta su compromiso, su disciplina, su integridad. Me asombran. No sé si a su edad podría describirme así, pero en verdad, me motivan, me contentan. La literatura como acto de resistencia es, en esas generaciones, de una valentía imponente. Hay que seguir estimulándola”.

Aunque algunos títulos publicados en 2020 son de cuento, crónica y literatura infantil, Pinos Alados editó mayoritariamente poesía, ¿por qué apuesta por la poesía, se vende, se lee? ¿Por qué apostar por la poesía?

“Siempre hay que apostar por la poesía, siempre, desde donde te encuentres. ¿Pensar en ventas? ¿Como para qué? La poesía tiene un valor no monetizable”.

De los 20 títulos publicados en 2020 por Pinos Alados, 16 fueron de poesía, dos de literatura infantil, uno de crónica y otro de cuento.

Foto: Cortesía

LA EDITORIAL

Ganadora del Premio Nacional de Literatura Dolores de Castro 2017 por su libro de relatos “Postales de Inglewood”, Rosa Espinoza (Mexicali, 1968) ha dedicado su vida a la escritura de poesía y narrativa, aunque editar los libros de otros autores desde la frontera norte de México ha sido su vocación.

Durante 25 años, entre 1988 y 2013, Espinoza laboró en el Departamento de Editorial Universitaria de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), donde aprendió no solo a editar y a hacer libros, sino que visualizó la posibilidad de editar a autores que no necesariamente son publicados en las instituciones gubernamentales, académicas o en editoriales trasnacionales.

“Laboré en la Editorial Universitaria 25 años, casi diez años fui titular de ese departamento. En 2003 la institución determina, a través de su convocatoria, que los libros deberían tender más a lo académico. La publicación de literatura se fue desplazando por la inercia: desaparece la Extensión Universitaria, los talleres literarios, la publicación de obra de esta índole deja de tener un peso en la vida de los académicos y, hasta donde puedo ver, sin remedio. La necesidad de un espacio que dé cabida a la escritura creativa escasea y, al parecer, no hay mucha gente que se preocupe por eso, más allá de los mismos creadores. “Tengo todos los conocimientos para editar libros, conozco bastante el medio editorial en nuestro país, entonces ¿por qué no hacer libros?”, planteó la autora bajacaliforniana.

Una vez que tras 25 años dejó de laborar en el Departamento Editorial de la UABC, llevó consigo su experiencia de cómo hacer y editar libros, así como su conocimiento y visión sobre la importancia de explorar otro tipo de títulos más allá de los académicos.

Espinoza rememoró que fue en 2014 cuando publicó un libro de su autoría, “Señero”, el antecedente de la editorial Pinos Alados:

“En 2014 decidí publicarme una antología con mis poemas, nunca fui de la idea de auto editarme, pero en virtud de que pasaba el tiempo y no tenía mi trabajo reunido en ningún volumen, no vi ningún problema en hacerlo. Le pedí a Roberto Castillo que me hiciera un prólogo. La edición, costeada por mí, es un libro del tamaño de un cuarto de carta, con buenos acabados, pero de bolsillo, para optimizar papel.

“Cuando le hice llegar un ejemplar a Roberto Castillo le gustó el diseño y el formato, y me pidió que le hiciera uno igual con un conjunto de poemas, titulado ‘Canciones que no son’. La idea de hacer más libros fue de él, quien promovió con otros autores este modelo de publicación. Al cabo de unos meses contaba con un cuerpo de propuestas y decidí desarrollar una colección a la que llamé Pinos Alados. Jugué un poco con las ideas y terminé por darle ese nombre al sello”.

Fue así como en 2015, Rosa Espinoza editó el primer título de Pinos Alados, “Canciones que no son”, de Roberto Castillo Udiarte. A la fecha, el sello bajacaliforniano cuenta en su catálogo con alrededor de un centenar de libros de poesía, aforismo, cuento, crónica y literatura infantil.

Luego de su surgimiento en 2015, ¿en qué etapa o momento se encuentra Pinos Alados? ¿Cómo podrías describir el catálogo de la editorial seis años después?

“Empezó sin forma. A la luz de esos años ha tomado una que me gusta: agreste, persistente, rabiosa. Está, a mi ver, dejando de lado estos adjetivos quizá un poco románticos y cursis, en plena consolidación. Su catálogo tiene consistencia en su diversidad”.

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EL OFICIO DEL EDITOR

Editando en el Departamento de Editorial Universitaria de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) desde 1988, y de 2015 a la fecha dirigiendo la editorial Pinos Alados, Rosa Espinoza cuenta con más de tres décadas de experiencia en el oficio de la edición de libros.

Tras seis años dirigiendo Pinos Alados desde Mexicali y con alrededor de cien títulos en su catálogo, Rosa Espinoza confiesa que editar “lo veo como cumplir con un compromiso social; compartir mis saberes es un acto de rebeldía, porque, así como me ven, como doña cincuentona que soy, tengo un alma anarco-punk”.

¿Por qué es importante para ti editar a los autores que propones en Pinos Alados?

“Es una forma de dar voz a la palabra. El libro seguirá siendo por mucho tiempo un vehículo para la palabra, y mientras así sea, seguiré buscando que desde ese rincón en el que decido qué publicar y qué no, se hagan libros a los que, quizá, le cambien la vida a los autores y a sus lectores”.

Finalmente, a propósito de la consabida plaga, Espinoza reconoció que el oficio del editor requiere encerramiento, condición que ha aprovechado mientras el virus SARS-CoV-2 acecha por el mundo:

“La actividad editorial es un trabajo de encierro. Ahora, con las redes sociales y la hiperconectividad, podemos mantener una relación de trabajo en forma casi continua, la que ya de por sí se sostenía en los años previos a la pandemia. Me parece que ese claustro, al menos a mí, me encarriló a concentrarnos, a estar ocupados en lo que las rutinas previas quizá no me lo permitían”.

Para contactar con la editora Rosa Espinoza o saber más sobre la editorial Pinos Alados, escribir al correo electrónico pinosaladosediciones@gmail.com o a Facebook: @pinosalados ediciones

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