Animales en un bar

Foto: Internet
Columnaz lunes, 1 febrero, 2021 12:00 PM

Un pingüino entra en un bar y se dirige al mesero:

— Perdone, ¿por casualidad ha visto usted a mi hermano?

“No sé, ¿cómo es?”.

 

* * *

 

Un cantinero esperaba al primer cliente, cuando al cabo de varias horas, entra un caballo, se sienta y pide un trago. El caballo bebe el trago y le pregunta cuánto le debe.

Asombrado al ver al caballo hablando, le dice:

“Son 100 pesos”.

El caballo saca un billete, le paga y se levanta para irse. El cantinero le dice que no se vaya, ya que es la primera vez que un caballo le pide un trago.

A lo que el equino responde:

“Y será la última, señor mío, ¡con esos precios…!”.

 

* * *

 

Un hombre entra en un bar con un pulpo. Lo sienta en una silla y empieza a hablar a todo el bar explicando que el suyo es un pulpo extremadamente talentoso.

Les presume:

“Puede tocar cualquier instrumento musical del mundo” … y todos ríen con la ocurrencia, llamándole idiota. Entonces desafía a la audiencia apostando mil pesos a cualquiera que tenga un instrumento que no sepa tocar el pulpo.

Se acerca un parroquiano con una guitarra y la deja junto al pulpo. Inmediatamente este la toma y empieza a tocarla mejor y con más poderío que el mismo Paco de Lucía.

El de la guitarra le paga los mil pesos al dueño del pulpo.

Llega otro tipo con una trompeta. El pulpo la toma y empieza a tocar mejor aún que Louis Armstrong. El tipo le paga sus mil.

En esas llega un escocés con una gaita. La pone junto al pulpo y este la toma, empieza a examinarla dando vueltas y acaba dejándola con una mirada perpleja.

“¡Ja, ja, ja! -ríe el escocés- No sabes cómo se toca, ¿verdad?”.

El pulpo lo observa detenidamente y le contesta con gravedad:

“¿Tocarla? Esta belleza será mía ¡en cuanto descubra cómo diablos quitarle la pijama!”.

Autor: Un veterinario.

 

Político en la parroquia

El párroco se estaba retirando después de 25 años a cargo de la iglesia y los feligreses decidieron ofrecer una cena de despedida en su honor. Se escogió a un destacado político local, miembro de la parroquia, para dar un pequeño discurso durante la cena. Pero se retrasó y el sacerdote decidió decir unas breves palabras mientras esperaban al político:

“Tuve mi primera impresión sobre esta parroquia en la primera confesión que debí escuchar. Pensé que había sido destinado a un lugar terrible. La primera persona que entró a mi confesionario me dijo que había robado un televisor y, al ser detenido por la Policía, casi había matado al oficial. Había robado dinero a sus padres, sustraído mercancía de su sitio de trabajo, había tenido un romance con la esposa de su jefe y tomaba estupefacientes. Yo estaba anonadado, pero a medida que pasaban los días, me di cuenta que la gente de esta parroquia no era nada así, y que ciertamente había venido a una comunidad llena de gente buena y amable”.

Justo cuando el sacerdote terminaba sus palabras, el político entró al salón, disculpándose por la tardanza. Inmediatamente comenzó su presentación y el discurso en honor del párroco saliente. Y comenzó el discurso:

“Nunca olvidaré el primer día que el Padre llegó a nuestra parroquia. De hecho, tuve el honor de ser el primero en confesarme con él”.

Autor: Anónimo de la 4T.

 

Causa de muerte

Dos amigos se encuentran:

— ¿Sabes que murió Antonio?

“¿Sí? No me digas, ¿y de qué murió?”.

— De cataratas.

“¿Lo operaron?”.

— No, lo empujaron.

Autor: Un turista confinado.

 

Botella de vino

Un señor va caminando por la calle, acababa de comprar una botella de vino finísima y muy cara, de colección, vaya. Había estado ahorrando media vida para comprarla. El hombre, que era bastante agarrado (egoísta), llevaba la botella de vino en el bolsillo de la gabardina, para que nadie la viera. De repente, al cruzar la calle, lo atropella un coche y al levantarse ve que tiene todo manchado de rojo y exclama:

“Por favor, Dios mío, ¡que sea sangre, que sea sangre!”.

Autor: Conocido médico cirujano tijuanense.

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