Traducen poesía de Jorge Ortega al francés e italiano

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Cultura lunes, 11 enero, 2021 12:15 PM

Françoise Roy aproximó al francés “Devoción por la piedra” y Alessio Brandolini trasladó al italiano la antología “Luz bajo las piedras” del poeta mexicalense, quien declaró a ZETA: “Es, pues, motivo de honor y alegría verme publicado, allende el mar y los confines, en el idioma de Dante y en el de René Char”

 

Traducciones al francés e italiano, se suman a otras lenguas como el inglés, alemán, chino y portugués, a las que ha sido traducida la obra del poeta Jorge Ortega (Mexicali, 1972).

Para empezar, “Devoción por la piedra” es uno de los poemarios más celebrados del bajacaliforniano, con el cual obtuvo el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2010 y fue editado por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas en 2011; además, fue reeditado por Mantis Editores y CETYS Universidad en 2016 y traducido al francés por la poeta Françoise Roy como “Dévotion pour la pierre”, coeditado en 2019 por Les Éditions de La Grenouillère y Mantis Editores.

En 2020, el poeta Alessio Brandolini tradujo al italiano obra de Ortega presentada en la antología “Luce sotto le pietre” y publicada por el sello Edizioni Fili d’Aquilone; el libro incluye una selección de poemas de “Devoción por la piedra”, “Guía de forasteros” (Bonobos Editores, 2014) y “Luz bajo las piedras”, poemario que da título a la selección.

“Luz bajo las piedras/Luce sotto le pietre” se presenta de manera virtual el viernes 15 de enero a las 18:00 horas, a través de la cuenta de Facebook del Centro Cultural Tijuana (@Cecut.mx), con la incursión de Alessio Brandolini, Enzia Verduchi y el autor.

EN FRANCÉS

Para Jorge Ortega, “Devoción por la piedra” es un parteaguas en su trayectoria como poeta, tal como reconoció en entrevista con ZETA. Para empezar, recapituló sobre las traducciones a otros idiomas:

“Muchos poemas del libro han sido traducidos ya al inglés, alemán, chino y portugués, además del francés y el italiano, pero sobre todo al inglés, por iniciativa del poeta californiano Anthony Seidman, que durante los últimos diez años los ha traducido y publicado en diversas revistas y portales de literatura de Estados Unidos, Francia e Inglaterra, como The Bitter Oleander, The Black Herald, Poetry International, International Poetry Review y World Literature Today”.

A propósito de la edición totalmente en francés de “Devoción por la piedra”, Ortega manifestó:

“Aparte de ser una magnífica poeta, Françoise Roy es una traductora más que solvente. No solo trabaja desde la empatía humana y el conocimiento innato del francés, su idioma materno, y el español, su lengua adoptiva y que domina, habla y escribe diariamente con soltura desde hace varias décadas, sino que también desarrolla su labor traductora desde la intuición poética, ese común denominador que compartimos ella y yo como poetas a la luz de las implicaciones melódicas, léxicas o estilísticas que conlleva la experiencia y la cultura literarias. De modo que Françoise realizó su tarea muy rápido, en un tiempo récord de unos tres meses y de forma autónoma. Las consultas y aclaraciones fueron mínimas, desde un principio supe que mi libro estaba en manos de una gran traductora y me sentí honrado de ello”.

– En esta edición de “Dévotion pour la Pierre”, ¿qué es lo que más te llama la atención de la traducción al idioma de Charles Baudelaire? ¿El ritmo, la cadencia, la fidelidad del sentido de las metáforas, la acentuación de los versos, la forma versal?

“Todo en conjunto. La versión al francés de ‘Devoción por la piedra’ es tan confiable como el texto original en la medida que está llevada a cabo por una poeta que desde el sentimiento y el presentimiento de la emoción y el lenguaje poéticos, ha conseguido reproducir en la precisión del idioma de Rimbaud los efectos conceptuales, figurativos y sonoros de un libro en castellano mexicano, sí, pero asimismo, dueño de un lirismo aparentemente complejo por sus desafíos verbales y sus raíces culteranas”.

– ¿Qué ha significado en tu trayectoria “Devoción por la piedra”?

“‘Devoción por la piedra’ ha sido un libro con buena estrella. Además de obtener en 2010 el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, se trata de mi primer libro traducido entero a otro idioma, en concreto el francés, a través de una versión espléndida de la poeta Françoise Roy. Más allá del mencionado galardón, creo que esta obra alcanza su plena consumación en la posibilidad de abrirse paso más allá de México o de las fronteras de la lengua castellana, descubriendo nuevos lectores en el mundo francoparlante, sea de América o Europa. Dicho lo anterior, es un libro parteaguas tanto en lo literario como en lo vital, inaugurando una búsqueda que se extiende hasta el presente, pasando por ‘Guía de forasteros’, de 2014, el libro que lo sucedió”.

 

EN ITALIANO

Alessio Brandolini propone una antología bilingüe, español-italiano, de la obra poética de Jorge Ortega titulada “Luce sotto le pietre”. El poeta bajacaliforniano desmenuzó para ZETA:

“La traducción al francés a la que nos hemos referido, consiste en la traslación a esa lengua de un libro unitario, ‘Devoción por la piedra’, de 2011, mientras que la del italiano conforma una muestra, selección o antología de poemas aparecidos entre 2011 y 2020 dividida en tres apartados: el primero, integrado de piezas correspondientes a la mencionada colección ‘Devoción por la piedra’; la segunda, alimentada de poemas de ‘Guía de forasteros’, volumen publicado en Bonobos Editores en 2014; y la tercera, articulada de diez poemas inéditos concebidos en 2019 y 2020.

“En síntesis, ‘Luce sotto le pietre’, la edición italiana, acoge un tríptico que aspira a dar cuenta de mi tarea poética en el reciente decenio, lapso en el cual ha conseguido una mayor resonancia nacional e internacional, señal de una madurez tanto humana como poética a la que hemos llegado al curso de los trabajos y los días, para decirlo con Hesíodo. En 2022 se cumplirán nada menos que 30 años de la aparición de mi primer libro de poesía. Un parpadeo”.

– A diferencia de Françoise Roy, ¿cómo fue el proceso de traducción de la antología “Luce sotto le pietre” con Alessio Brandolini?

“Bastante similar. Que un poeta se ocupe de traducirte a su lengua es doblemente gratificante y tranquilizador. Más allá del ejercicio de reconocimiento entre pares de geografía e idioma distinto, aunque no distante (la lengua española sería prima hermana del italiano por la reverberación genética del griego y el latín), no cesa de resultar estimulante y enriquecedor vivir desde dentro, como autor, el procedimiento de traslación de la poesía de un idioma a otro, por semejantes que sean, sobre todo cuando hay conocimiento de causa, tal como me ocurrió con Françoise Roy y Alessio Brandolini, un poeta cuyo imaginario poético es afín al mío y que, por lo demás, posee simultáneamente una vasta experiencia como traductor de poetas latinoamericanos”.

– ¿Qué elementos destacarías de la forma versal de tu obra en italiano?

“Algo que hermana al castellano y al italiano es la prosodia, tanto en lo silábico como en lo fonético. Nuestros juegos vocálicos y consonánticos quedan mutuamente unidos a expensas de la dicción o la pronunciación. Quizá por eso hay quienes creen entender mejor el italiano que el francés; aunque no lo hablen, entrevén sonidos y palabras familiares. En este sentido, creo que Alessio Brandolini ha vertido casi por instinto la musicalidad de ciertos poemas míos presididos por la perennidad del endecasílabo, metro importado de Italia en el Siglo XVI por Juan Boscán y el gran Garcilaso, y que continúa tan vigoroso en nuestro fraseo. Por gracia del oído, hay territorios lingüísticos cuyo compás es un alto ejemplo de mímesis sonora”.

– ¿Qué destacarías de la colección de poesía Edizioni Fili d’Aquilone, donde también se encuentran traducciones de la obra de Elsa Cross y Luis Armenta Malpica?

“Aparte de poeta y traductor, Alessio Brandolini ha sido curador y editor de ‘Luce sotto le pietre’, de manera que la excelencia de su labor ha rebasado lo estrictamente literario hasta permear benéficamente todavía más el libro en sí: color de la cubierta, ilustración de portada, caja tipográfica, calidad del papel, no sin olvidar el acucioso prefacio de Alessio, ‘Il magma del silenzio’, que dilucida con acierto la vocación luminosa y matérica de la antología y los puntos cardinales de mi poética. Fili d’Aquilone ha cristalizado una bella edición de mis poemas de la cual estoy francamente muy agradecido, y más compartiendo el catálogo con destacados poetas de Hispanoamérica que admiro y quiero”.

– ¿Qué sensación te queda al ver o leer tu obra en francés e italiano?

“Mediante la traslación al francés y al italiano, mi poesía sale en pos de futuras complicidades más allá del idioma en el que escribo. Es otra de las pruebas de fuego de toda obra poética: trascender el gusto y la exigencia de su propia lengua para someterse a un ejercicio de universalidad en el cual puedan verse reflejadas mentalidades disímbolas y perspectivas múltiples en torno a esa coincidencia de opuestos que entraña la comunión en la poesía. Por lo que respecta al significado de leerme en francés e italiano, solo diría que se trata de dos tradiciones centrales en mi formación lectora y creadora. Además de haberme proporcionado referentes fundamentales sobre teoría poética y sobre lo poético inventivo, contribuyeron a expandir mi imaginación y a encontrar una coordenada en la vía láctea de las genealogías líricas de Occidente. Es, pues, motivo de honor y alegría verme publicado, allende el mar y los confines, en el idioma de Dante y en el de René Char”.

 

EN LA PANDEMIA

Algunos poemas como “Letanía de la contingencia” y “Efectos primarios”, contenidos en la antología “Luz bajo las piedras”, hacen alusión a la pandemia de COVID-19 e incluso Jorge Ortega reflexiona: “La poesía es la interpretación de la interpretación de la interpretación”, o “La poesía es el teléfono descompuesto del oráculo de la inspiración”.

– ¿Cómo ha permeado la plaga de COVID-19 en tu obra?

“Goethe sostenía que toda poesía lo es de circunstancias. Así, frente a la contingencia sanitaria del siglo, era y será prácticamente inevitable nombrar directa o indirectamente la pandemia, que sobrevino cuando empezábamos a preparar la edición italiana de mis poemas. La tercera y última sección de la muestra (de ‘Luz bajo las piedras’) recoge una decena de piezas inéditas. Antes de enviar a Alessio el archivo definitivo, me sentí compelido a escribir en clave poética algo sobre lo que vivíamos como humanidad, esa tiniebla incierta en la que entrábamos y de la que estamos lejos de librarnos.

“Entonces compuse dos o tres poemas de mediana extensión que decidí incorporar de último momento en el índice como un testimonio personal, tal vez sesgado, del impacto doméstico del coronavirus introducido en la cápsula del tiempo en que puede convertirse un libro de poesía editado en circunstancias que sin duda alcanzarán la categoría de metahistoria. Y esa glosa de la realidad crítica tampoco podía soslayar una reflexión tangencial sobre la poesía, aquello que me sostenía y en lo que me refugiaba mientras el planeta ingresaba en el silencio de una larga cuarentena”.

– Finalmente, ¿qué quisieras destacar sobre la pandemia o el confinamiento?

“El confinamiento nos ha concedido generosas condiciones para leer y escribir, desde luego, pero ha coartado los ciclos de socialización de la literatura, tanto de la creación misma como de su difusión. El encuentro presencial con los auditorios se ha visto restringido, igual que las libertades del autor para cumplir en los espacios públicos, concurridos o ajenos, determinados rituales o experiencias de observación concernientes a la naturaleza o las intenciones del acto creador. Algo traerán estos impedimentos. No imperfecto sino distinto, una contención que culmine en una fuga hacia los abismos de la fabulación o en un exorcismo del tedio a través de la evocación nostálgica, el rapto místico, la divagación filosofante. Sin embargo, todo está por verse”.

Ante la nueva plaga, Ortega apostilló:

“Estamos atestiguando sucesos insólitos que irán resolviéndose sobre la marcha y no con especulaciones proféticas. La incógnita del COVID-19 se reconfigura constantemente de modo impredecible”.

 

FRANÇOISE ROY, LA TRADUCTORA AL FRACÉS

 

En entrevista para ZETA, la poeta y traductora Françoise Roy valoró la obra de Jorge Ortega, a propósito de su aproximación al francés de “Devoción por la piedra” (Mantis Editores, CETYS Universidad, 2016), bajo el título “Dévotion pour la pierre”, editado en 2019 por Les Éditions de La Grenouillère y Mantis Editores.

“La poesía de Jorge Ortega es una poesía muy depurada, porque no es una poesía que juegue mucho con las palabras, no son experimentos verbales, es una poesía muy sólida y muy depurada donde se ve que hay mucho trabajo sobre el ritmo, sobre la imagen”, valoró para empezar.

– Mencionas que “la poesía de Jorge Ortega es una poesía muy depurada”. Platícanos un poco sobre el hecho de que la obra poética de Jorge Ortega no se caracteriza principalmente por el uso de mexicanismos o regionalismos del norte o la frontera…

“La poesía de Jorge Ortega es un trabajo sobre la metáfora, principalmente, y sobre el lenguaje, sobre la belleza del lenguaje; no es una poesía experimental, no pretende serlo y se inscribe en la línea de la gran poesía, de la poesía bien hecha. Por ello no quiero decir que toda la poesía experimental y la que juega mucho con el lenguaje y hace juegos de palabras no vale, no es lo que quiero decir; pero la poesía más clásica, como la de Jorge siempre, va a encontrar lugar”.

– En todo caso, ¿en qué radicó la dificultad al traducir la poesía de Jorge Ortega al francés?

“Que tenga el mismo alto vuelo que tiene la poesía de Jorge. Es una poesía de alto vuelo la suya, no es una poesía fácil y, entonces, la principal dificultad es guardar ese tono que es un tono muy clásico, muy depurado, muy trabajado, donde se ve que él trabaja mucho el orden de las palabras dentro del verso, que trabaja mucho cómo suena; entonces, hay que guardar ese tono.

“Todo el libro tiene ese tono de erudición, ese tono de una poesía que es muy cincelada. Además, no hay que olvidar que Jorge es filólogo, tiene una tradición académica literaria como bagaje, y eso en su poesía se ve muy claramente”.

– En cuanto a la temática de “Devoción por la piedra”, como la fugacidad del tiempo, ¿qué podrías decirnos?

“‘Devoción por la piedra’ es un poemario sobre el paso del tiempo. Todos los poemas tienen que ver con la fugacidad y con lo que se queda también, porque la piedra es símbolo de permanencia; o sea, la piedra es lo que más tiempo tarda en deshacerse y es lo que queda después de miles de años”.

– Finalmente, ¿cómo podría reseñar la obra de Jorge Ortega en el panorama de la poesía hispanoamericana contemporánea?

“La obra de Jorge Ortega tiene un corte clásico y va más allá de la moda, son obras que están destinadas a quedarse. Ahorita, especialmente en los jóvenes, hay mucho rechazo de ciertas cosas, hay un rechazo a las formas clásicas, hay mucha experimentación sobre el lenguaje, sobre la fragmentación de las ideas; a veces uno lee un poema de los jóvenes y no encuentra el hilo conductor, no es el caso de la poesía como la que hace Jorge Ortega. Yo no sé qué se va a quedar y qué no, pero lo que es popular en un momento muchas veces pues no queda, y eso es algo que no va a pasar con las obras como la de Jorge Ortega”.

 

 

ALESSIO BRANDOLINI, EL TRADUCTOR AL ITALIANO

 

Poeta, traductor, ensayista, editor y director del sello Edizioni Fili d’Aquilone, Alessio Brandolini también concedió una entrevista a ZETA, sobre la traducción al italiano de la antología “Luz bajo las piedras” como “Luce sotto le pietre”, del poeta y ensayista bajacaliforniano Jorge Ortega.

– ¿Cuál fue la razón fundamental por la que se decidió incluir obra poética de Jorge Ortega en el catálogo de la editorial italiana Edizioni Fili d’Aquilone? (sello en el que también han sido traducidos los mexicanos Elsa Cross o Luis Armenta Malpica, por ejemplo)

“He tenido la posibilidad de conocer la poesía de Jorge Ortega durante un viaje en México (noviembre de 2017) que nos hizo encontrar en Morelia, y después seguimos el viaje a San Luis de Potosí, compartiendo lecturas, encuentros literarios, amistad humana y poética. Así, en Roma, en mi casa, seguí leyendo su poesía: ‘Guía de forasteros’ (2014) y ‘Devoción por la piedra’ (segunda edición, 2016).

“Me gustó mucho su trabajo hasta pedirle el envío de otras cosas suyas, inéditas, y haciéndole preguntas sobre sus versos para comprender mejor su poética, para aclarar un concepto, una visión, una idea o su amor por autores que yo también quiero mucho (por ejemplo, a Francesco Petrarca, Jorge Luis Borges, Ramón López Velarde). La editorial ya había publicado autores contemporáneos mexicanos y era importante seguir en este camino, publicando la buena poesía que se hace en México”.

– Básicamente, toda antología implica incluir y excluir. ¿Cuál fue el criterio de selección de algunos poemas de los poemarios “Devoción por la piedra” y “Guía de forasteros” para su traducción e inclusión en la antología “Luce sotto le pietre”?

“Buena pregunta. No me gustan mucho las antologías, sino las que incluyen toda la obra de un autor, útiles para el estudio, el confronto. Así pensé en un libro nuevo, un libro que partía del pasado de la obra de Ortega e iba hacia el futuro, como si fuera una ventana delante de su poesía. Buscando hilos conductores portantes como lo de la luz y lo de la piedra (pensando también en una obra maestra como ‘Piedra de sol’ de Octavio Paz).

“Hay también otros elementos fundamentales en la poesía de Ortega; por ejemplo, el elemento del agua, que en su poesía recurre muy a menudo. Claro, pero que un título de un libro no tiene que ser exhaustivo, tiene solo que sugerir al lector algo importante, un camino, una  guía para entrar en un mundo poético tan amplio como el de Ortega. Por eso elegimos ‘Luce sotto le pietre’, con poemas que van desde 2011 hacia 2020. ‘Luz bajo las piedras’, o sea, algo que está pero no se ve tan fácilmente y también algo que suena raro, misterioso, porque una luz bajo las piedras tendría que ser una luz vacía, inútil, obscura, muerta: al revés aquí, esta luz sigue viviendo; es una luz fuerte que sobrevive a la oscuridad, a las adversidades”.

– ¿Cuál fue la prioridad al traducir la poesía de Jorge Ortega al italiano? (la musicalidad, ritmo, cadencia, fidelidad del sentido de las metáforas, tono, intención, la acentuación de los versos, la forma versal, etcétera). O en todo caso, ¿en qué consiste la dificultad al trasladar la poesía de Jorge Ortega al italiano?

“Traducir poesía es siempre muy difícil porque la poesía dice muchas cosas en pocas palabras, en pocos versos y habla no solo con la palabra, también con el ritmo del verso (su métrica) y su musicalidad. Por eso se dice que es imposible traducir perfectamente una poesía, o un poeta, que traducir es traicionar. Pero uno lo intenta igualmente y prueba a hacer un buen trabajo, así que la poesía pueda ‘sonar’ también en otro idioma, y el primer paso es abandonarse un poco (traduciendo) al ritmo de la poesía, seguir su sinfonía, su música, sus matices.

“Después empieza el duro trabajo de la revisión y, a veces, puede ser útil preguntar algo al autor: un sentido, una motivación, un enlace a otra idea poética que se encontró en otra parte del libro. Digo ‘a veces’ porque hay autores que no les gusta aclarar sus  versos o a veces están dentro de un nuevo trabajo que no quieren volver al pasado, a un libro que ahora viaja en el mundo y al mundo pertenece.

“Así que cada libro tiene sus pasajes de traducción, un trabajo diferente con cada autor (si está vivo, claro) pero siempre la del traductor es una híper-lectura, no solo porque él tiene que leer muchísimas veces lo que está traduciendo, además lo tiene que leer en diferentes maneras: literaria, musical, poética, métrica, fonética. Y por eso necesita de mucho trabajo, de mucho tiempo y calma, mucha calma, sí, y es importante quedar tranquilo el trabajo terminado y después de un par de meses revisarlo da inicio al final”.

– ¿Cómo se inscribe la obra de Jorge Ortega en el panorama de la poesía hispanoamericana actual?

“En la obra de Jorge Ortega hay una luz que golpea mucho al lector atento de poesía. Es una luz discreta, muy rara (lo decía poco antes) y con esa luz discreta el autor construye poemas-puentes que son perfectas arquitecturas poéticas y, también, de visión donde se mezclan y se amalgaman el recuerdo, la intuición, una penetrante reflexión filosófica, una meditación también sobre el significado de la poesía misma y eso sin olvidarse de nuestra realidad, de lo que vivimos, como en los poemas inéditos donde el autor habla de lo que estamos viviendo ahora con la pandemia por el COVID-19: las callas desiertas, la sinfonía de los pájaros en el magma insólito del silencio. O sea, la de Ortega es una reflexión sutil y contundente del drama de este último período que se extiende pero a la vida cotidiana del Hombre moderno”.

– Finalmente, algo que consideres oportuno agregar sobre de la traducción al italiano de la obra de Jorge Ortega en la antología “Luce sotto le pietre”.

“Aquí en Italia la poesía se lee menos que en México y eso porque en las últimas décadas no se hizo mucho para difundirla bien y las editoriales trabajaron con algo más comercial, la novela, claro, o la poesía de resonancia internacional, para entendernos: mucho Octavio Paz (que es cosa buena) y nada de un autor que quiero mucho como José Carlos Becerra (que además murió aquí en Italia).

“Las editoriales como Edizioni Fili d’Aquilone, que dirijo y que es el sello donde salió el libro de Jorge Ortega, tienen que publicar –para dar a conocer la buena poesía, para difundirla– autores que representan lo mejor del trabajo contemporáneo de un país y que sean algo de original, de nuevo en el panorama internacional de la poesía. Y, al mismo tiempo, en una edición preciosa, de alta calidad, publicada con el texto original y la  traducción a su lado, la cubierta como si fuera una pequeña obra de arte.

“Después esperamos, con confianza, que el libro se haga conocer paso a paso, con el pasa palabra, con buenas reseñas y lo bueno que tiene la poesía (obviamente la buena poesía) es que tiene un paso lento pero que no se para con el  tiempo. Quiero decir que un libro como ‘Luce sotto le pietre’ de Jorge Ortega tendrá una vida muy larga porque no es un trabajo de ‘rompe-y-agarra’, pero algo de profundo que será más importante día tras día, lector después lector”.

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