Los famosos 2021

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Columnaz viernes, 29 enero, 2021 8:00 AM

Muchos hacen sorna sobre la selección de candidatos que distintos partidos, mejor dicho, todos los partidos, están haciendo para el proceso electoral 2021, tanto en las quince entidades donde se renovarán los gobiernos estatales, como en las diputaciones federales ahora que una nueva Legislatura entrará a la batalla político-administrativa.

Actrices, deportistas, comediantes, comunicadores y hasta una reina de belleza. Parte de la población considera, y así lo expresa, que son personas sin experiencia política ni de administración o manejo de recursos públicos, por ello son denostados, pero… ¿no es acaso de eso que se quejan los electores, de los políticos tradicionales harto sumergidos en la corrupción, el abuso del poder y del recurso público? Este pensamiento llevaría a los partidos políticos, incluido Morena, a seleccionar a los mismos de siempre, los cuales han llevado a la derrota a muchos institutos políticos.

La razón que subyace tras la designación de “famosos” a puestos de elección popular, parece más sencilla de lo que se aprecia: los partidos políticos y sus militantes activos están muy desgastados, se mueven entre la corrupción, el abuso, la opacidad y la incapacidad. Un político es visto como alguien que, de cualquier forma, intentará sacar provecho de un puesto o cargo público, mentirá con promesas, engañará con políticas públicas y transará con obras.

Ese desgaste de la clase política, de hecho, uno de los factores para el triunfo del Presidente Andrés Manuel López Obrador en 2018, tomó a los partidos desprevenidos (pensarían quizá que no serían descubiertos y continuarían en el poder), sin “nuevos cuadros”, sin jóvenes talentos en sus bases políticas, sin la próxima generación de administradores públicos. No existe esa clase porque no la prepararon.

Quienes llegaron al poder, sea la Presidencia de la República, el Gobierno de un Estado, en el Legislativo o el municipal, se sirvieron ellos y los suyos. No dieron oportunidad a los jóvenes, no se detuvieron a crear a las próximas generaciones para los cargos de elección popular. Tan es así que, al igual que las mujeres, los jóvenes en esta elección en todos los partidos, serán beneficiados con una acción afirmativa para obtener candidaturas, como también lo serán las personas de capacidades diferentes, miembros de la comunidad LGTB+, indígenas y afromexicanos.

Estas inclusiones no se hicieron de manera natural por parte de los dirigentes de los partidos políticos, fueron obligados por acuerdos del Instituto Nacional Electoral, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y en las diferentes entidades federativas por los Institutos Estatales Electorales: forzarlos a cumplir con acciones afirmativas para dar oportunidad a otras generaciones y a otros sectores sociales, de llegar a la administración pública.

No es descabellado en ese contexto, considerar a la reina de belleza, Lupita Jones Garay, Miss Universo 1991, como candidata de la Alianza Va por Baja California que integran PAN, PRI y PRD. ¿Quién más podría ser? Los panistas de Baja California, los que quedan en la vida activa, porque tampoco tienen jóvenes talentos. Son perseguidos por el estigma de la corrupción que les dejó Francisco Vega de Lamadrid, el último gobernador de este partido que hubo en BC y que es investigado por la justicia.

Los priistas, la mayoría, están coludidos con el ex reo de la prisión de El Hongo, Jorge Hank Rhon, y los que eran jóvenes ya son viejos, vistos como acostumbrados a ganar perdiendo para conservar una curul, una delegación… lo que sea con tal de seguir en el presupuesto gubernamental. Del PRD ni qué decir, en Baja California solo se le conoce por negociar en el Legislativo con quien encabece el poder.

Los partidos políticos tienen a los mismos de siempre.

Hasta donde se sabe, Lupita Jones fue propuesta como candidata por el sector ciudadano, no por los partidos políticos. En principio por el género, y, es evidente, su principal atractivo es su fama pública nacional e internacional. Los candidatos no pueden ser desconocidos porque no penetrarían en la duración de una campaña al electorado, de ahí la urgencia de la preparación de la siguiente generación.

La fama le da la ventaja de no llegar de cero en las encuestas de la intención del voto. Por eso fue atractiva la reina de belleza, y por eso lo es la cantante, el deportista, la actriz y el actor, porque el electorado ya los conoce. Ya los admiró en algunos de los casos, y les siguió la trayectoria en otros.

¿Que no tienen experiencia política? No, definitivamente aún no se les ve como corruptos, abusivos o transas. ¿Que no saben de administración pública? No, no les han dado esa oportunidad. Los gobernantes, los legisladores no son todólogos, tienen asesores los primeros y secretarios técnicos los segundos, para conocer de los distintos temas que se ven en una administración pública. ¿Van a votar por ellos los electores? Lo sabremos el día de la elección, pero Cuauhtémoc Blanco, el ex futbolista, ya gobierna un Estado, para bien o para mal de sus gobernados.

Habrá quien se mantenga como elector en el político tradicional, y quien quiera darle la oportunidad a alguien más, aunque sea por una acción afirmativa de género, de edad, de raza, de sector o de capacidades diferentes.

A ver qué pasa con estos experimentos políticos electorales a los que se ha llegado ante la exacerbada corrupción de la clase política.

 

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