Crónica del caos estadounidense

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Edición Impresa lunes, 11 enero, 2021 1:00 PM

Todo comenzó un poco antes del mediodía del miércoles 6 de enero, cuando el Presidente estadounidense, en un mitin frente a la Casa Blanca, incitó a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio y dar fuerza a los republicanos más “débiles”, mientras los integrantes del Senado y la Cámara de Representantes contaban los votos del Colegio Electoral para certificar el triunfo obtenido en noviembre de 2020 por el candidato demócrata Joe Biden

Durante un mitin con miles de seguidores en Washington, DC, con la Casa Blanca de fondo, el magnate y Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presionó a su vicepresidente, Mike Pence, para que intentara revertir los resultados de la elección que, ha insistido, fue fraudulenta.
“Todo lo que el vicepresidente Pence tiene que hacer es regresar (los votos electorales) a los estados para recertificar y nos convertiremos en Presidente, y ustedes serían los más felices. Si Mike Pence hace lo correcto, ganamos la elección”, dijo Trump a sus seguidores.
Además, señaló que él y sus seguidores estaban ahí para “demandar al Congreso que haga lo correcto” y solo contara a los electores que son “legales”. Asimismo, advirtió que nunca se rendiría ni concedería la derrota.
Sin embargo, Pence señaló que no tenía el poder para revertir la elección tal como Trump le había solicitado. En un comunicado emitido antes de la sesión conjunta del Congreso para contar los votos electorales, el vicepresidente rechazó poder regresar unilateralmente los votos electorales: “Mi juramento de apoyar y defender la Constitución me restringe de reclamar autoridad unilateral para determinar qué votos electorales deben ser contados y cuáles no. Mi papel al presidir es meramente ceremonial”.
Los simpatizantes del magnate republicano llegaron al edificio del Capitolio el miércoles 6 de enero, donde irrumpieron no sin antes tirar barricadas y enfrentarse con elementos de seguridad (policías y miembros del Servicio Secreto), quienes desenfundaron sus armas y hasta dispararon, matando a una mujer originaria de San Diego, California que había servido en las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Lo cierto es que la seguridad en la Capital estadounidense era muy relajada en comparación a otras manifestaciones sociales, por ejemplo, Black Lives Matter. A pesar que lanzaron gases lacrimógenos y golpearon a algunos simpatizantes de Trump, los policías y los miembros del Servicio Secreto no pudieron detener la irrupción al interior del Capitolio.

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En el mismos momento que los legisladores de las cámaras alta y baja de Estados Unidos eran evacuados tras haber decretado un receso en la sesión, los simpatizantes de Trump -100% de raza blanca- trepaban por las paredes, rompían cristales, ventanas y puertas para ingresar al Capitolio, donde tomaron el pleno del Poder Legislativo, así como algunas oficinas de los legisladores, como la de la líder de la Cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi.
Los videos y fotografías de los manifestantes, vestidos con disfraces y ataviados con banderas confederadas -símbolo de la Guerra Civil estadounidense-, fueron distribuidas en las diversas redes sociales, donde los usuarios hablaban de un golpe de Estado. Mientras tanto, Muriel Bowser, alcaldesa de Washington, impuso un toque de queda en la Capital estadounidense que sería extendido por 15 días, hasta el 21 de enero.
“Por favor, apoyen a nuestra policía del Capitolio y las fuerzas del orden. Realmente están del lado de nuestro país. ¡Manténganse en paz!”, escribió Trump en su cuenta de la red social Twitter.
“Pido a todos en el Capitolio de los Estados Unidos que permanezcan en paz. ¡Sin violencia! Recuerden, NOSOTROS somos el Partido de la Ley y el Orden: respeten la Ley y a nuestros grandes hombres y mujeres que visten de azul. ¡Gracias!”, agregó el mandatario en otro tuit.
“Mike Pence no tuvo el coraje de hacer lo que debería haber hecho para proteger nuestro país y nuestra Constitución, al dar a los estados la oportunidad de certificar un conjunto de hechos corregidos, no los fraudulentos o inexactos que se les pidió que certificaran previamente. ¡Estados Unidos exige la verdad!”, tuiteó Trump.
Por su parte, Joe Biden, Presidente Electo de Estados Unidos, afirmó que la democracia de dicho país estaba bajo ataque y pidió a Donald Trump enviar un mensaje para calmar la turba.
“Nuestra democracia está en un ataque sin precedentes, como no habíamos visto en los últimos tiempos. Es un asalto al imperio de la Ley como no lo hemos visto en mucho tiempo”, expresaría el demócrata en un mensaje a la nación.
“Le exijo a esta turba que se detenga. Le pido al Presidente Trump que salga en televisión nacional y pida fin a esto. No es una protesta, es una insurrección. Nuestra nación, que siempre fue vista como una luz de democracia, está en una época oscura. Las escenas de caos en el Capitolio no representan quienes somos, lo que vemos es un pequeño número de extremistas. Este es un recordatorio de que la democracia es frágil”, sentenció.
“La violencia y destrucción que ha tenido lugar en el Capitolio de Estados Unidos debe parar y debe parar ahora. Todo aquel involucrado debe respetar a los oficiales de Policía e inmediatamente dejar el edificio”, tuiteó por su parte el vicepresidente Mike Pence.
Y posteriormente advertiría:

“La protesta pacífica es derecho de todo estadounidense, pero este ataque en nuestro Capitolio no será tolerado y aquellos involucrados serán procesados con todo el peso de la Ley”.
Mientras tanto, en un video publicado en su cuenta de Twitter, Donald Trump recalcó que le habían robado la elección y sabía cómo se sentía la gente, pero no quería que nadie saliera herido.

“Sé cómo se sienten, pero vayan a casa, y vayan a casa en paz. Estas son las cosas y los eventos que suceden cuando una victoria electoral, sagrada y aplastante, es despojada de manera tan brutal de los grandes patriotas que han sido mal e injustamente tratados durante tanto tiempo. Vayan a casa con amor y en paz. ¡Recuerda este día para siempre!”, insistió.
Tras ello, las principales redes sociales bloquearon las cuentas de Trump, bajo el argumento de haber violado sus políticas, al invocar y justificar la violencia de sus seguidores. YouTube, Twitter, Facebook e Instagram eliminaron contenidos y publicaciones realizadas por el magnate neoyorquino. Después, restringieron el acceso para el actual mandatario norteamericano por lapsos de 12 y 24 horas, respectivamente, para después, en el caso de la empresa fundada y dirigida por Mark Zuckerberg, hacerlo de manera indefinida, o por lo menos hasta la toma de protesta de Biden el próximo 20 de enero.
Casi cuatro horas después del asedio,  autoridades locales y federales aseguraron el perímetro alrededor del Capitolio. A la par, Nancy Pelosi invocó a la Guardia Nacional, de la que llegaron 6 mil elementos. En total, la irrupción a la sede del Poder Legislativo de EU dejó un saldo de cuatro personas fallecidas -todas simpatizantes de Trump- y al menos 52 detenidos.
Asimismo, 14 integrantes de la Policía resultaron heridos durante la manifestación, que por momentos se tornó violenta. Dos agentes fueron hospitalizados tras sufrir heridas durante los disturbios. Otro oficial sufrió heridas graves después de estos, al ser arrastrado hacia la multitud y agredido.

EFE / KEVIN DIETSCH

Los ex presidentes Bill Clinton (1993-2001), George W. Bush (2001-2009), Barack Obama (2009-2017), así como el vicepresidente Pence y el secretario de Estado, Mike Pompeo, condenaron la violenta irrupción que realizaron simpatizantes de Trump al Capitolio, mientras se efectuaba el conteo para validar la elección de Joe Biden como Presidente de los Estados Unidos.
“La historia recordará correctamente la violencia de hoy en el Capitolio, incitada por un presidente en funciones que ha continuado mintiendo sin fundamento sobre el resultado de una elección legal”, dijo Obama en un comunicado publicado en sus diversas cuentas de las redes sociales.
“Por dos meses, un partido político y su ecosistema de medios no ha tenido la voluntad de decir a sus seguidores la verdad de que esta no es una elección cerrada y que el presidente electo Joe Biden será investido el 20 de enero”, agregó el ex mandatario demócrata.
Para Obama, los líderes republicano deben tomar una decisión entre continuar con la falsa narrativa que ha generado la polarización o “extinguir la flama” de la misma. “Pueden escoger a Estados Unidos”, expuso.
Por su parte, Bill Clinton condenó a través de su cuenta de Twitter la violencia en el Capitolio y culpó a Donald Trump de “encender la mecha” tras cuatro años de su Presidencia. Mientras que el ex Presidente George W. Bush condenó el ataque de manifestantes a favor de Trump al Capitolio y catalogó este tipo de actos como correspondientes a una “república bananera”.
Mientras todo lo anterior sucedía, se conocía que, según proyecciones de medios estadounidenses, los candidatos demócratas Jon Ossoff y Raphael Warnock ganaron la elección para dos escaños del Senado en Georgia, con lo que el Partido Demócrata aseguró el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos.
Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aseguró que esa misma noche continuarían con el proceso de ratificación de los resultados electorales que dieron el triunfo a Biden.
En una carta dirigida a sus compañeros legisladores, la demócrata señaló que continuarían con el proceso, luego de consultarlo con el Pentágono, el Departamento de Justicia y el vicepresidente Mike Pence.
“Hemos decidido que debemos proceder esta noche una vez que el Capitolio pueda usarse”, y describió el ataque al Capitolio como “un vergonzoso asalto a nuestra democracia (…), incitado desde el máximo nivel de Gobierno. No puede, sin embargo, separarnos de nuestra responsabilidad de validar la elección de Joe Biden”.
La madrugada del jueves 7 de enero, miembros del Congreso de Estados Unidos certificaron la victoria presidencial del candidato demócrata Joe Biden, por 306 votos en el Colegio Electoral, frente a 232 de Donald Trump.
La nueva sesión duró más de siete horas, debido a que dos senadores republicanos y aspirantes presidenciales, Ted Cruz y Josh Hawley, se opusieron a los resultados de Arizona y Pensilvania, respectivamente.
Sin embargo, tanto el Senado como la Cámara de Representantes rechazaron las objeciones, lo que permitió la certificación de los votos a favor de Biden. Ningún senador firmó las peticiones para Georgia, Michigan, Nevada o Wisconsin, estados clave que dieron la victoria al candidato demócrata.
Mike Pence, quien presidía la sesión, declaró en la sesión que la ratificación del Congreso debía considerarse “suficiente” para aceptar la elección de Biden.

“A pesar de que estoy totalmente en desacuerdo con el resultado de las elecciones, y los hechos están de mi lado, sin embargo, habrá una transición ordenada el 20 de enero”, dijo Trump en un comunicado divulgado en Twitter por uno de sus principales asesores, Dan Scavino.
“Siempre he dicho que continuaríamos nuestra lucha para asegurar que solo se contaban los votos legales. ¡Aunque esto representa el fin del mejor primer mandato en la historia presidencial, solo es el comienzo de nuestra lucha para hacer a Estados Unidos grande de nuevo!”, declaró Donald Trump, dando por finalizada la caótica jornada.

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