Fracasa sistema de salud: hospitales COVID desbordados y con desabasto

Destacados sábado, 5 diciembre, 2020 7:00 AM

En el Hospital General y en el IMSS retienen las camillas de rescatistas porque no hay camas disponibles para atender los contagios. Hay lista de espera, debieron abrir más clínicas y consultorios ante el creciente número de afectados por la COVID-19. A pesar de la evidencia presentada por médicos, el secretario de Salud sigue manipulando las cifras y la ocupación hospitalaria, así como el desabasto de medicamentos

 

 

 

Médicos del Hospital General de Tijuana, de la Secretaría de Salud y del Regional 1, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), denunciaron desde el 28 de noviembre, de manera más desesperada, la falta de espacios para atender la cantidad de pacientes contagiados por COVID-19.

De acuerdo con información obtenida por ZETA, en el Hospital General de Tijuana, al miércoles 2 de diciembre había 114 pacientes, de los cuales 23 se encuentran en el primer piso, área destinada para intubados, de ellos, 22 estaban en esa condición.

Asimismo, 28 en el segundo piso, destinado al área intermedia; 24 en el tercer piso, seis en Cuidados Intensivos I con cinco de ellos intubados; cuatro en Cuidados Intensivos II con un intubado; y 21 personas en Urgencias Adultos, con 12 pacientes intubados.

“126 camas, 34 ventiladores en el General, ya no hay camas”, “Estamos llenos”, dijeron algunos médicos a este Semanario, mientras que otro especialista afirmó que sí había camas disponibles, sin embargo, el área de Urgencias estaba saturada.

Las cifras presentadas la mañana del miércoles 2 de diciembre por Alonso Pérez Rico, secretario de Salud en el Estado, indican todo lo contrario: que la ocupación hospitalaria de la dependencia era del 55%.

De ellos, el General de Tijuana, dijo sin titubear, está al 75% de su ocupación con 127 de 168 camas ocupadas, con 37 ventiladores usados de 69 ventiladores en existencia. Sin embargo, a pesar de la disponibilidad que dice tener, Pérez Rico señaló que hoy viernes 4 de diciembre le entregarán el quinto piso del nosocomio ya con aire acondicionado y la próxima semana se habilitará el quinto piso, con 26 camas en promedio cada uno.

Le sigue el General de Ensenada con el 52% de ocupación, con 41 de 78 camas ocupadas y 13 pacientes intubados, con disponibilidad de 24 ventiladores. Y, por último, el General de Mexicali, con 48 pacientes en cama de 128 en existencia, 39 pacientes intubados y 33 ventiladores disponibles.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA

 

RETIENEN CAMILLA POR 25 HORAS

“Hay lista de espera para entrada a Hospital General de Tijuana”, dijo uno de los médicos de Urgencias a este Semanario. Y prueba de ello fue que desde las 01: horas del lunes 30 de noviembre, hasta las 2:00 horas del martes 1 de diciembre, una ambulancia de la Cruz Roja no pudo operar porque no le regresaban una camilla, al no haber lugar en el nosocomio para dejar al paciente, no había cama disponible y era atendido en la camilla.

Juan Carlos Méndez Torres, coordinador de Socorristas de la Cruz Roja de Tijuana, señaló a ZETA que en los últimos días se ha agudizado el problema que tenían con los hospitales antes de la contingencia, es decir, la tardanza en la entrega de camillas.

“El día de ayer -1 de diciembre- tuvimos hasta cinco ambulancias retenidas en el Hospital General, una de ellas se liberó después de 25 horas de haber estado esperando una camilla para poder transferir al paciente. Ellos sabrán por qué, pero eso genera afectaciones”, detalló, lo cual implica que la ambulancia va a tardar más en atender un llamado “o que de plano no llegue”, aclaró Méndez Torres, ya que al mismo tiempo había tres ambulancias más atoradas en el IMSS y una más en el ISSSTE.

“No es una situación que esté, en este momento, en nuestras manos poder solucionar, porque esa es una situación que se está viviendo en el interior de los hospitales y tenemos que hacerle saber a la comunidad que las ambulancias se están quedando detenidas”, afirmó.

Información obtenida por ZETA indica que al 30 de noviembre había lista de espera para entrar al Hospital General de Tijuana, así como dos pendientes para el de Rosarito, tres para el de Tecate, dos para el ISSSTE y uno para Issstecali. “No están aceptando, están llenos. Hay pacientes en camillas”, externó uno de los médicos.

Aspectos generales a las a fueras del Hospital Regional No. 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Foto: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA

 

NOVIEMBRE, SEGUNDO LUGAR EN ATENCIONES POR ENFERMEDADES RESPIRATORIAS

El jueves 26 de noviembre se recibieron seis llamadas al servicio de emergencias 911, para solicitar atención a pacientes con síntomas de COVID-19 en un lapso de media hora; mientras que la noche del día 27 se recibieron alrededor de 8 llamadas en dos horas.

Al respecto, Méndez Torres comentó que en noviembre se atendieron 424 casos por enfermedades relacionadas con insuficiencia respiratoria o con síntomas de COVID, de los cuales solo 293 fueron trasladados a hospitales, en comparación con octubre, mes en que se atendieron 248 llamadas, donde 142 fueron traslados.

Sin embargo, mayo fue el mes con mayor cantidad de atenciones (634, de las cuales 310 fueron llevados a algún nosocomio COVID), y en tercer lugar se coloca abril, con 421 atenciones, solo tres menos que en noviembre.

En recorrido realizado por este Semanario se identificaron las filas de espera en atención para ingresar a consulta en la Unidad de Medicina Familiar (UMF) 27 del Seguro Social, que si bien una disminución significativa del 30 de noviembre al 1 de diciembre, ha sido necesaria la apertura de consultorios, utilizados únicamente para pacientes con síntomas de la enfermedad.

“Once consultorios de la consulta normal de la Clínica 27 se convirtieron exclusivos para atención a pacientes en sospecha o confirmado de COVID-19” informaron a ZETA.

Generalmente cada consultorio atiende alrededor de 24 pacientes por turno, es decir, 264 pacientes en la mañana y en la tarde, para un total de 528 personas diarias en promedio.

En los peores meses de la pandemia -mayo, junio y julio- solo se abrió el área respiratoria menor, donde trabajaban alrededor de tres a cinco médicos en la misma UMF.

Personas con síntomas respiratorios esperan ser atendidos a las a fueras de la clínica 27 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Foto: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA

LARGAS FILAS, MUCHA TRISTEZA

La zozobra se siente en el ambiente de cada nosocomio, en la UMF 27 la fila de personas enviadas por sus maquilas al presentar algún síntoma, cruzaba el puente peatonal del Bulevar Díaz Ordaz el 30 de noviembre, pues históricamente los lunes siempre hay más consultas aunado a los pacientes sospechosos, que tuvieron que esperar de tres a seis horas para ser atendidos.

Otra de las filas daba vuelta a la manzana donde se ubica la clínica, llegando hasta las vías del tren, sobre el Bulevar Sánchez Taboada, esa era de pacientes con cita.

En la explanada del Hospital General Regional Número 1 del Seguro Social, mejor conocido como Clínica 1, la situación no era diferente, solo que los pequeños grupos de gente que ahí se encontraban, estaban a la espera de noticias de sus familiares internados por COVID-19.

Algunas familias lloraban al saber las noticias que les esperaban, mientras que las ambulancias llegaban al segundo piso de Urgencias, anteriormente Urgencias Ginecológicas, ahora COVID, para dejar a más pacientes.

En el Hospital General de Tijuana la situación fue similar: gente esperando que una enfermera saliera a la reja para recibir informes sobre sus familiares.

 

Los verdaderos héroes. Foto: Alejandro Gutiérrez Mora / ZETA

 

SIN MÉDICOS Y PREOCUPACIÓN POR DESABASTO

Alonso Pérez Rico, titular de la Secretaría de Salud de Baja California, admitió que el primer y segundo piso, donde están los pacientes más graves, han estado saturados desde hace cuatro meses, sin embargo, para el lunes 30 de noviembre dependía del área en que se desempeñara cada médico su percepción sobre la saturación del hospital.

El miércoles 2 de diciembre, el funcionario estatal admitió que cuando se tardan en entregar las camillas, es porque el área al que va el paciente está llena.

Otro de los problemas a los que se está enfrentando el Sector Salud, es la falta de médicos en las clínicas de fiebre, pues después de los resultados del Examen Nacional de Residencia Médicas (ENARM), publicados el 28 de noviembre, muchos médicos renunciarán para continuar con su formación académica y profesional.

“Ahorita estamos teniendo problemas para la contratación de médicos de las clínicas de fiebre y vamos a tener que mover a más médicos de los centros de salud al hospital -General de Tijuana- porque vamos a abrir el cuarto y quinto piso”, dijo a ZETA.

En el HGT se están recibiendo de ocho a diez pacientes por guardia, es decir, entre 24 y 30 personas diariamente, mientras que el egreso es similar, entre los que se recuperan, son ambulatorios o fallecen.

“Tenemos 14 clínicas de fiebre y vamos a ampliarlas a 17, y vamos a ocupar, por lo menos, otros 40 o 50 médicos para que suplan a los médicos que hemos dado de baja o los que se han ido porque pasaron el ENARM”, mencionó.

La mayor necesidad se encuentra en Tijuana, entre 20 y 25, seguido de Mexicali de 10 a 15, y de cinco a diez en Ensenada, tomando en cuenta que cada clínica de fiebre requiere de dos a tres médicos para atender a las personas con sospecha, cuyo número también se ha incrementado en las últimas dos semanas. Ahorita está la ‘renunciadera’ a todo lo que da porque en febrero se entra a la especialidad, entonces, esos médicos que ya no vamos a tener ahí, los tenemos que sacar de los centros de salud y las clínicas de fiebre para mandarlos al hospital para continuar cubriendo guardias. Yo no puedo dejar a los hospitales sin médicos”, aseveró Pérez Rico.

Ante el aumento de personas intubadas -174 al 2 de diciembre-, la falta de medicamento también llegó, y aunque Pérez Rico asegura que aún hay medicamentos, pero preocupa la falta de proveedores, médicos del nosocomio afirman que el que tienen, está limitado y controlado.

“Todos los días amanecemos sin sedantes porque los racionalizan. La administradora nos da una cuarta parte de los requerimientos de sedación. Ella nos dice cuánto tenemos que administrar, entonces los pacientes se despiertan”, afirmaron médicos generales.

A pregunta expresa si había desabasto de medicamento, el secretario de Salud comentó que el problema era la falta de proveedores que vendan la cantidad de medicamento que los hospitales van a requerir, entre estos Rocuronio, Miracuronio, Cisatracurio, Propofol, Dexmedetomidina y Midazolam, ya que no solo se compite con otras instituciones, sino con otros estados. Son los relajantes musculares y otros insumos que se necesitan para mantener a los pacientes.

“Nada más en el General de Tijuana necesitamos mil ámpulas de relajantes musculares al día; eso es sólo un medicamento, necesitamos poner de tres a cuatro medicamentos. Necesitamos 10 mil ámpulas y eso solo nos sirve para una semana”, dijo.

Asimismo, el funcionario estatal recalcó que es su obligación tener listo todo para la compra, renta, préstamo o lo necesario, y tener ventiladores disponibles para cuando se requieran.

Hospital Regional No. 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Foto: Alejandro Gutiérrez Mora/ZETA

“MÉXICO HA SIDO UN DESASTRE”: DOCTOR FRANCISCO MORENO

El médico internista e infectólogo del Hospital ABC en Ciudad de México, Francisco Moreno, afirmó que el manejo de la pandemia a nivel nacional, con el modelo Centinela implementado por Hugo López-Gatell, subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, ha sido un desastre, debido a que se tienen muchos más casos confirmados y defunciones que las presentadas por el Gobierno Federal, “porque la cantidad de pruebas que se hacen es verdaderamente baja”.

A nivel mundial, México es el país 158 en pruebas por millón de habitante, donde incluso Belice, Guatemala y Bolivia tienen mayor registro, lo que ha llevado a una alta mortalidad.

“Prácticamente llegaremos a 100 mil fallecidos entre hoy y mañana, lo cual es una tristeza, que además, no es el número real”, ya que en México solo se hacen pruebas PCR a quienes presenten síntomas relacionados al nuevo coronavirus y no a toda la población, dejando de lado a los asintomáticos, que también pueden ser un foco de infección para terceras personas.

“Lo que estamos teniendo hoy es un repunte, no un rebrote, porque nunca controlamos la primera ola, seguimos en la primera ola”, y añadió que la estrategia que se implementó en el país estaba destinada a la saturación de las camas.

El 43% de los pacientes que llegan al Seguro Social fallecen, y uno de cada tres que arriba a otro servicio de salud pública, también lo hace por la falta de infraestructura.

“La mortalidad es altísima porque el gobierno apostó a tratar a los pacientes graves, cuando la debilidad más grande del sistema de salud es la medicina especializada. En medicina especializada estamos muy atrasados por historia, pero esto se pudo prevenir si hubiéramos hecho buenas medidas preventivas”, puntualizó Moreno.

Murieron por COVID-19 presidente y administrador de Cotuco

 

En 24 horas, entre el 26 y el 27 de noviembre, murieron a causa de COVID-19, Armando González y Alfonso Dávila Velázquez, administrador y presidente del Comité de Turismo y Convenciones (Cotuco), respectivamente.

De acuerdo con información obtenida por ZETA, Dávila Velázquez tenía más de 10 días sin acudir a las oficinas de Cotuco Tijuana y alrededor de cuatro días hospitalizado en un nosocomio privado. Mientras que el administrador Armando González feneció sólo unos días después de su diagnóstico en Ensenada.

Tras mucho esfuerzo, Dávila Velázquez había conseguido la presidencia del organismo el 8 de octubre, cuyo principal objetivo era mejorar y aumentar el turismo en la ciudad, sobre todo ante el reto que significaba la pandemia.

El ingeniero en Diseño Industrial Alfonso Dávila Velázquez nació el 31 de marzo de 1951 en Guadalajara, Jalisco. Se desempeñó en el rubro de transporte de personal y posteriormente en el transporte turístico.

En 2007 se integró a Cotuco como consejero, donde participó de manera ininterrumpida y fungió como secretario y vicepresidente, entre otras encomiendas.

Después de su elección como titular de Cotuco, trabajó de la mano de la cadena de valor, la academia y las autoridades de los tres órdenes de gobierno a fin de reactivar la actividad turística.

El vicepresidente de Cotuco y presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Tijuana, Adrián Bustamante, asumió el cargo en el Comité de manera automática.

El alcalde de Tijuana, Arturo González Cruz, así como presidentes de las diversas cámaras empresariales, han expresado sus condolencias a las familias.

 

Carpa instalada a las a fueras del estadio Caliente para la realización de pruevas covid-19 desde el automóvil.
Foto: Alejandro Gutiérrez Mora / ZETA

Hospitales privados, también llenos

 

Los hospitales privados que atienden a pacientes COVID también se encuentran a su máxima capacidad desde hace más de una semana, y piden un pago adelantado para aceptar a nuevos pacientes.

Tal es el caso de la usuaria “Tatita Hernández”, quien compartió en redes sociales que su tía fue llevada de emergencia al Centro Médico Excel por complicación por la enfermedad y aprovechando su seguro de gastos médicos.

Tardaron dos horas en conseguirle cama y, al hacerlo, les pidieron 20 mil dólares en efectivo para recibirla, cifra que no pudieron conseguir, por lo que la trasladaron a Urgencias del Hospital General, donde tardaron otras tes horas en recibirla, para dejarla en un reposet por falta de camas.

Ocho son los hospitales privados que atienden a pacientes COVID, entre estos: Hospital Velmar, en Ensenada, con cuatro camas; Hospital Hispano Americano, de Mexicali, con seis camas; así como Al Mater, con 10, y Hospital de la Familia, con 14 camas.

En Tijuana son tres: Excel,  22 camas; Del Prado, con seis, y Centro Médico Florence, con once, para un total de 81 camas en todo Baja California, la mayoría de estas ya ocupadas.

Alonso Pérez Rico, secretario de Salud en el Estado, comentó a ZETA que el Hospital Excel aún tiene disponibilidad de camas, aunque es cuestión de días para que esta se agote por el incremento de hospitalizaciones en cada institución.

 

 

 

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