Que no nos lleve la… pandemia

Columnaz lunes, 9 noviembre, 2020 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

Uno.- El fanatismo casi siempre trae resultados negativos, más aún si se le combina con la irresponsabilidad y con la ignorancia, pues las consecuencias pueden ser peores; sobre todo en estos tiempos de pandemia, que amenazan la salud y la vida de millones de seres humanos en todo el mundo.

A lo largo de la historia -antigua y contemporánea- existen muchos ejemplos del daño que el fanatismo, la irresponsabilidad y la ignorancia han provocado: guerras, ejecuciones, genocidios, injusticias, asesinatos, atentados terroristas, muertes de inocentes y un sinfín de etcéteras más.

¿A qué viene lo anterior? Pues que, a pesar de los casi 100 mil muertos oficialmente reconocidos en México (se afirma que fácilmente pueden ser más del doble), a una parte de la población parece importarle poco -casi nada- y se “ponen de pechito” para que se los lleve la… pandemia.

Dice mi siempre sabia, nonagenaria y cada vez más olvidadiza abuela: “el que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame”. Si a muchos no les importa la emergencia sanitaria, y prefieren no tomar medidas contra posibles contagios de COVID-19, pues allá ellos y su vida; lo malo es que no se contagian y mueren sólo entre ellos, sino que se llevan a otros.

Doz.- La mayoría de la población del país profesa (a su modo) la religión católica; entre ellos los hay creyentes a ultranza, apasionados y -diríase- seguidores del dogma sin cuestionamiento alguno; otros son creyentes de fin de semana y de “los días de guardar”; los hay que quieren “santificar cualquier clase de fiestas” y se lo toman muy en serio.

Son muy dados a las festividades patronales, a las peregrinaciones, y muy creyentes de los milagros; demuestran su devoción con acciones que pueden implicar dolor y sacrificios personales. Muy libres son de sus creencias y acciones, pero lo que no se vale es exigir que todos los ritos y conmemoraciones religiosas continúen como si nada pasara.

Como ejemplo, ahí tenemos lo sucedido el pasado 28 de octubre en la Iglesia de San Hipólito el día de San Judas Tadeo, “patrono de las causas difíciles” en la CDMX; cuando se dijo que el templo cerraría, los feligreses exigieron y consiguieron acceso al santuario, y de esta forma miles desfilaron para venerar al santo de lo humanamente imposible. Muchos sin medidas preventivas y expuestos a contagios.

Otros más son los que se molestaron porque durante el fin de semana pasado y en el Día de Muertos, los cementerios estuvieron cerrados y “no pudieron visitar a sus muertos ni llevarles flores”, sin embargo, los otros días, semanas y meses del año, esas tumbas permanecen abandonadas, sin flores y sin música.

Imagine usted lo que se puede esperar para el 12 de diciembre y días anteriores a la celebración de la Virgen de Guadalupe, la Virgen Morena, patrona de México. Sin duda, un aviso a tiempo para las autoridades correspondientes a lo largo y ancho del país, se pueden presentar acciones en contra del sentido común, que no siempre es el más común de los sentidos; la racionalidad debe imponerse.

Trez.- Algo digno de tener en cuenta, son también la irresponsabilidad y la presunta ignorancia con la que actúan los que “les vale tres hectáreas sembradas de camote” la amenaza del COVID-19.

Andan en fiestecitas, fiestesotas y fiestones, ya como organizadores o bien como invitados: que la piñata del niño o la niña, que los 15 años de Natasha Wendolyn, que la boda y antes la “despedida” o bien después el “baby shower”, que el aniversario… o ya de plano, nada más porque sí.

Otros pretenden padecer ignorancia supina, pero de una u otra forma tienen conocimiento de las cosas y situaciones actuales derivadas de la pandemia; aunque prefieren ignorarlas, hacerle el “Tío Lolo” y continúan con su vida cotidiana justo como cuando no se presentaba la emergencia sanitaria que trae de cabeza a medio mundo.

Por otro lado, están los que dicen saber más, leer más y estar por encima de los demás; aquéllos que a pesar de los 50 millones de contagiados y de un millón 250 mil muertos en el mundo, niegan la existencia del virus y de la pandemia. Son partidarios de teorías conspirativas e intergalácticas.

En fin, muy recomendable sería tener en cuenta que se avecinan meses harto difíciles y tomar las medidas pertinentes, dejar de lado las creencias a ultranza, la irresponsabilidad y combatir la ignorancia.

P.D.- Y usted, ¿usa cubrepapadas o cubrebocas?

P.D.2.- Por favor, no eche a perder la labor y los sacrificios de los trabajadores de la salud y de todos aquéllos que están ayudando a combatir la pandemia aún a costa de su salud y de su vida.

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana. Correo: profeohe@hotmail.com

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