Desalinizadora de Los Cabos: cara y con alto costo ambiental

Edición Impresa martes, 24 noviembre, 2020 1:00 PM

Expertos en el tema del agua aseguran que una desalinizadora debe ser la última opción para tratar la escasez. Autoridades responden que no había otra alternativa. El proyecto que avalan los tres órdenes de gobierno y el Poder Legislativo tendrá un costo de 5 mil 200 millones de pesos, dejando a las administraciones municipales endeudadas por 25 años. Especialista refiere que de los 250 litros por segundo que entregará la desalinizadora a Los Cabos, el 40% se perderá debido al mal estado de la tubería, lo cual debería arreglarse primero

El 30 de septiembre, el Congreso del Estado de Baja California Sur aprobó el proyecto de una desaladora para el municipio de Los Cabos. Con ello, autorizaron al Ayuntamiento obtener dos líneas de crédito por más de 5 mil 200 millones de pesos que serán pagados en 25 años.

El proyecto ha sido avalado y promovido tanto por el Gobierno del Estado, como por el Ayuntamiento de Los Cabos, también por la Federación y el Poder Legislativo.

Al firmar el decreto que permitió iniciar la licitación, el gobernador Carlos Mendoza Davis aseguró que “con este acto se resolvía la deuda histórica con las familias que tienen sed, cumplo con un compromiso asumido hace más de cinco años con las y los cabeños que trabajan y se esfuerzan, que solo desean y reclaman tener los servicios que merecen, los más elementales como acceso al agua”, dijo.

“Probamos que el Estado de Derecho prevalece. Que la cooperación entre niveles de gobierno y entre poderes funciona”, escribió en Twitter el mandatario, al confirmar la firma del decreto.

No obstante, existen otros posicionamientos no tan optimistas como el que presentan las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Para los especialistas en materia de agua, la desaladora debió ser la última opción de los gobernantes para contrarrestar los problemas por la escasez del vital líquido. Juan Ángel Trasviña, consejero del Frente Ciudadano en Defensa del Agua y la Vida (Freciudav), expone que la  desalinizadora debe ser siempre la última opción,  debido al costo de producción y costo ambiental que conllevan este tipo de proyectos.

Según datos del Ayuntamiento, la empresa entregaría 250 litros por segundo a los habitantes de Los Cabos. Trasviña asegura que se perdería el 40% de ese líquido por fugas provocadas por daños en las tuberías.

“Si se repararan todas las fugas, no habría necesidad de instalar una desaladora. Huele a corrupción y promesas de dinero. Básicamente es el negocio, si quisieran ver esto a futuro, estarían pensando en filtrar el agua de lluvia a los acuíferos”, comentó, e hizo hincapié en que existen alternativas antes que una desaladora. Él y un grupo de expertos las presentaron a autoridades del Congreso del Estado, sin embargo, no fueron escuchados.

Una de las opciones que contempló, es el tratamiento de aguas residuales, que tiene un costo de entre el 10 y 15% de lo que es desalinizar agua de mar.

“Tomamos como referencia el Condado de Orange en California: reciclar en vez de desalar, produce más de 3 mil litros por segundo con un tratamiento avanzado de aguas residuales. Agua totalmente potable. Considerando la inversión que ellos dicen, en ningún país las desalinizadoras producen agua con ese costo. Ahí hay algo raro”, destacó Trasviña.

El doctor Arturo Cruz, también miembro del Freciudav, señala que pareciera que con la obra, los funcionarios quisieran aparentar que solucionaron mágicamente el problema de agua en Los Cabos. No obstante, en cuestión del gasto que produce una desalinizadora de la dimensión que se construirá en Los Cabos, es preferible un proyecto chico para cada desarrollo y cada hotel en el municipio.

“Una desaladora no es la alternativa, en definitiva no lo es porque hay otras alternativas que no se han considerado. La realidad es que los políticos y funcionarios públicos tienen otros intereses, porque para solucionar siempre se van por la opción más cara, menos rentable y menos sustentable. Concesionarán a una empresa particular para que opere la planta, mantiene el derecho de las utilidades y vende el agua a los organismos operadores. Es un gran negocio y no garantizan el abasto del agua”, advirtió.

Respecto a las alternativas, el doctor Arturo Cruz explicó que antes que nada, debe haber una cultura real del cuidado del agua. Partiendo de ahí, se deben instalar medidores en las tomas domiciliarias de todas las ciudades. Ejemplificó con La Paz, donde más de 70 mil hogares no tienen medidor y el poco control sobre el uso del vital líquido, representa un inconveniente al analizar la crisis del agua en las comunidades.

“Si tengo una cuota fija, no importa cuánta agua tires. De mil millones de pesos que costará la desaladora a 80 millones de pesos en medidores, los beneficios serían grandes, porque el Organismo Operador recaudaría un dinero que la haría falta”, asegura.

Otras alternativas son el tratamiento de aguas residuales y la construcción de infraestructura hidráulica para retener el agua de lluvia que se pierde. En Los Cabos  hay dos presas que, según su análisis, han funcionado perfectamente. “¿Por qué no darle por ahí?”, cuestiona.

En cuanto a las ventajas de una desalinizadora, menciona que producen agua de buena calidad y pueden tener fuentes alternas de energía; sin embargo, esto último solo es posible en proyectos de baja escala.

Las desventajas: deterioran el medio ambiente por la desalinización, el alto consumo de energía eléctrica, afectan al cambio climático, se salen del esquema del Plan Hídrico Nacional e implican altos costos de mantenimiento e inversión inicial.

 

LA CRISIS DEL AGUA EN LOS CABOS

El doctor Enrique Nava, especialista y activista en defensa del agua en Baja California Sur, precisa que en 2015 el déficit en la distribución del agua ya era de 7.2 millones de metros cúbicos en Los Cabos. Las proyecciones indican que, por fallas en la red de distribución, el 40% del líquido se pierde en fugas.

En los últimos cinco años la población en ese municipio ha incrementado en un 40% por el desarrollo hotelero, “hay que tener muy en cuenta cuánto crece la población, por lo que se espera un déficit arriba de 10 millones de metros cúbicos. El crecimiento de la industria turística es de 8% anual, mayor que el de la población. Definitivamente quien más agua consume son los hoteles, para cuando terminen, va a ser insuficiente”, apuntó Nava.

Aunque autoridades de los tres niveles aseguren que la desaladora abastecerá de agua las 24 horas, los siete días de la semana, para el doctor eso será imposible.

Comparó el costo del proyecto, al que aprobaron dos líneas de crédito por 5 mil 200 millones de pesos, en comparación de las inversiones en otras obras como la presa La Palma, que costó cerca de 280 millones de pesos.

“A 25 años se van a pagar 8 mil millones de pesos por la desaladora, ¿cuántas presas podríamos construir? De ocho a diez presas que darían 15 millones de metros cúbicos de capacidad de almacenamiento, la desaladora va a tener una producción de 2.99 millones de metros cúbicos. No es la opción”, enfatizó.

 

CONTAMINACIÓN POR LA DESALINIZADORA

La doctora Janette Murillo, representante del Observatorio Ciudadano del Agua, alertó sobre el impacto que las desaladoras tienen en el medio ambiente. El proceso genera agua residual con químicos que son vertidos en el mar tras la desalinización.

Según la especialista, el proceso de osmosis inversa que utilizarán en la desaladora de Los Cabos para el tratamiento del agua de mar, genera residuos contaminantes y altas concentraciones de sal.

“Son desechos, altas concentraciones de sales y elementos químicos como antiespumantes, biocidas, metales pesados que se usan durante el tratamiento del agua. Usualmente eso no lo consideran, no lo mencionan, pero todo ese proceso de desalación no solo es quitarla y regresarla al mar, para que sea eficiente tienen que dar mantenimiento a la membrana de osmosis inversa”, afirmó, además de advertir que el agua marina tiene 35 gramos de concentración de sal por litro, y, tras la transformación en la planta, se regresará el doble al mar.

Otro problema de contaminación persistiría en la cuenca ambiental de La Paz, debido a que la producción de electricidad para la planta saldrá de este municipio, “20 millones de litros de combustible que se quemarán, es mucho para tener 250 litros de agua. También queda la duda la eficiencia de los equipos que se van a usar ahí”, argumentó Murillo.

“Hablando de las emisiones de partículas, hay gases contaminantes considerados de efecto invernadero: el dióxido de carbono y el dióxido de azufre son partículas contaminantes para el ambiente y también para la salud”, reiteró.

Otro contaminante derivado de la producción de energía, son las partículas de 2.5 micras. Se sabe que son altamente nocivas al establecerse en los pulmones y ocasionar daños en la salud, como reducir la respiración.

Además, dependiendo de la eficiencia de los equipos, se hacen cálculos de hasta 21 mil toneladas de contaminantes por año, y, de tratarse de una desaladora con herramientas de mala calidad, podría ser hasta el doble.

“Son cuestiones que no se concientizan. La gente pide agua, entonces se les ocurre una desaladora, pero no se hace un estudio integral donde se vean todas las posibilidades. Esta no es la mejor opción, se emiten demasiados contaminantes tanto al aire como el agua”, remató la especialista.

 

DESALADORA ERA LA ÚNICA ALTERNATIVA: AUTORIDADES

El director general de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Jesús Antonio Solano Leyva, coincidió con los especialistas en que la desalinizadora debe ser la última alternativa; sin embargo, la situación de Los Cabos es crítica, al no contar con fuentes de suministro.

Asegura que el déficit de agua en Los Cabos es de 310 litros por segundo, con la planta faltarían alrededor de 80 litros por segundo para dar agua las 24 horas a los ciudadanos.

“No había alternativa, no tenemos vasos grandes. No se alcanzaba a solventar, íbamos a seguir con el déficit. La alternativa era la desalación. Está diseñada para 250 litros por segundo, si hablamos de esa cantidad y multiplicamos, tendríamos un volumen de 21 millones 600 mil litros diarios. Esto beneficiaría a 108 mil habitantes”, informó.

Calcula que por cada metro cúbico que saquen de agua de mar, se obtendrán 500 litros de líquido potable.

El proyecto, que se pretende construir en dos años, el proceso de licitación está abierto. Se espera que el fallo del concurso sea en marzo de 2021 y el contrato se dé en mayo. La fecha tentativa para el inicio de operaciones será en 2023.

“La inversión, para  hablar de números gruesos,  anda en alrededor de mil millones de pesos. Aunado viene un plan de mejora integral de 500 millones de pesos para reparar la tubería. En total son mil 500 millones de pesos, 49% va a fondo perdido y 51% tendrá que pagar el OOMSAPAS de Los Cabos. El Gobierno del Estado es garante en el crédito”, expuso el titular de la CEA.

Por su parte, la diputada presidenta de la Comisión del Agua del Congreso del Estado, Milena Quiroga, reiteró que la desaladora es un proyecto de emergencia, “todas las desaladoras son proyectos emergentes, deben ser utilizados en conjunto con obras que son normales. En Los Cabos no se cuenta con otros proyectos que pudieran trabajar y dar el suministro de agua; lo que sucede en Los Cabos, es que hay un déficit y un tandeo excesivo, no había otra solución más pronta”, considera.

Aunque reconoce que no es la solución más económica y sustentable, sí tomaron en cuenta proyectos de retención de agua que permitan la potabilización, como la presa San Lázaro, que canaliza el agua a una comunidad de San José. “Eso es lo que es más efectivo, a largo plazo y más sustentable, pero no se tiene certeza de que va a trabajar los 365 días del año”, mencionó.

Asimismo, con el Plan de Manejo Integral se repararán todas las tuberías de la red de agua potable en Los Cabos, “en realidad nosotros no propusimos, revisamos las propuestas de Ayuntamiento, Estado y Federación, ellos coincidieron en que la desaladora era la única opción”, recordó la regidora.

Por ahora el Plan Hídrico que se propuso a través de la Ley de Agua del Estado, representa una opción para tener una visión a largo plazo y evitaría un crecimiento turístico desmedido que no obligue a autoridades a tener otra desaladora como opción.

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