Ya no dañen a México ni a la frontera por patrioteros


 
Cartaz lunes, 10 febrero, 2020 12:00 PM

Todo mexicano leal debe cuidar que nada ni nadie -menos nosotros mismos- perjudique a nuestro país; pero es endémica la fastidiosa corrupción e impunidad por políticos que manipulan a la prensa y con banderines patrioteros burlan las leyes, como la necia ambición por alargar la gubernatura del estado. Y de poco sirve.

Desde el año pasado (en noviembre) les envié a ZETA, en su número 2231, una carta diciendo que de inmediato contralaran la primera caravana de hermanos centroamericanos. Agitación empeorada por fanáticos pseudoactivistas dizque de derechos humanos -ya desenmascarados- que lucran por los acarreos (sí, varios vivales les cobraban a sus víctimas migrantes). Y claramente se veía que los populistas desde el D.F., con despiadado desprecio inhumano, los incitaban como vacas y reses, bajo el perverso engaño que por asalto desarmado los meterían sin documentos a los EE.UU., provocando disgusto en ese país y colmando, de por sí, a ese presidente Trump.

Acá los fronterizos del norte -que convivimos a diario y entendemos a los anglosajones mucho más- les advertimos allá al sur que esta clase de acarreos no funcionaría porque ya sabemos que, para personas de primer mundo, donde las leyes sí se cumplen (sean Japón, Canadá, Alemania, EE.UU., Suiza, etc.), tales actos provocadores de desorden les enoja, y acabaría tristemente para las víctimas. Peor aún, a la larga nos dañarían a México.

Pero, caray, totalmente en contra de los consejos por prudencia, la prensa amarilla y políticos populistas del Distrito Federal encubrirían una orgía de argucias alucinadas, y en cruel comedia bufan hasta pagándoles autobuses, azuzando más caravanas. Perversamente hasta denominándolos refugiados -falsísimo, porque por fortuna en nada provienen de campos de concentración-, regalando visas humanitarias como confeti porque México dizque por solidaridad o dignidad (sic) los debía dejar pasar, o que regresarlos es xenofobia y criminalizar a los migrantes (¿?) y dejando además pasar (como “escudos humanos”) a niños y jóvenes sin acompañantes adultos, mujeres embarazadas, etc.

Al fin, como les advertimos, al llegar acá los primeros migrantes víctimas de tan vil, inhumana y cruel artimaña, los agentes migratorios fronterizos de los Estados Unidos los recibieron -o vaya, rechazaron- hasta con gases lacrimógenos y nos los arrinconaron acá en la frontera a Tijuana, con los consecuentes problemas inhumanos de hacinamiento, insalubridad, etc. Y como al cabo ni les afectó a los patrioteros de la distante Ciudad de México, sus expertontos (ni nacidos o crecidos acá, que poco conocen a fondo) se desataron con pretextos aún peores de dementes que afirman, recáspita, incitar tales acarreos de estas pobres gentes no es asunto de México (sic), que es imposible controlarlo o que no tendría por qué causar problemas. Pero ya degeneró en la recién tragedia del tiroteo en el vecino país por un demente racista.

Políticos y prensa populistas del lejano D.F. cargan lo suyo de culpa; parafraseando a Winston Churchill, “les dieron a escoger entre guerra y deshonor; escogieron deshonor y guerra tendrán”. Y así ha resultado. Entre orden o desorden, desde allá se creyeron vivales, alebrestando al desorden con embauques; y, por patético efecto búmeran, al retrasarnos EE.UU. los cruces y advertirnos que aplicaría aranceles a México, ya vimos dónde tiraron las argucias de patriotera dignidad. Han dejado naufragados aquí en la frontera norte a estos hermanos engañados; arrodillándose gastarán acá en la tal guardia ¿en vez de en el sur o chilangotlán? Ya no causen peor daño ni nos los atiborren en nuestra frontera como mano de obra barata para maquiladoras, señor López, deprimirá los ya de por sí bajos salarios.

Se les advirtió y repite que con sus falacias no traigan a más tristes migrantes ni acaben tirándonoslos a la frontera; sin violencia, llévenselos a su populista Distrito Federal agitador o regrésenlos a sus países. Y si tienen medio seso, lean y entiendan esto otro: quedan 30 de 90 días desde que el presidente de Estados Unidos difirió los aranceles no a favor de México, sino porque oyó a sus asesores que no tenían procedimientos aduanales para imponerlos y, en el inter, sus expertos los están elaborando con fría eficiencia. Y ahí sí agárrense o párenle. ¿Más claro, patrioteros? Ya no dañen al país.

 

José Luis Haupt Gómez

Tijuana, B.C.

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