Sorpresas de ZETA


 
Cartaz lunes, 10 febrero, 2020 12:00 PM

Transcurría la mañana del miércoles 19 de diciembre de 2019 cuando me trepé a mi vehículo ecológico, creado hace 200 años, la bicicleta; me dirigí a llevar mi colaboración de “Cartaz”, como desde hace años.

Llegué a las oficinas de tal Semanario, pasé, dejé mi sobre sobre recepción, saludé, di las gracias… y vi a Antonio Monroy, un amigo de años. Charlé un poco y, para mi mayor sorpresa, venía bajando las escaleras la gran señora, Lic. y codirectora de ZETA, Adela Navarro Bello.

La saludé, un abrazo fraterno, un gusto recíproco y dijo “¡Cuántos sin vernos ni saludarnos!”. Pues sí, el tiempo pasa.

Platiqué amenamente la observé sincera, con una mirada horizontal, segura, fuerte, con unos ojos tan libres, sin ocultar nada, con una sonrisa natural, como cuando sale el sol al amanecer: libre, sin sobresaltos; y muy guapa, por cierto.

Una mujer sin tapujos y segura de su profesión valiente y con su valor puestísimo, como cuando la conocí; firme y sin culpa de lo que se le agendó y acusó (sobre lo que no es cierto). Me sorprendió su alegría. Reitero, segura de su profesión, de su papel y su responsabilidad de codirectora de ZETA.

Pues regalo de Navidad adelantado, el de siete días antes, saludar y platicar con Adela. Espero no sea la última. Claro que habrá más. Las buenas sorpresas la vida las da, y ZETA me dio una, como tantas, tan necesaria para mantener el alma y vida alegres.

A veces, lo no planeado sale mejor.

Mi apoyo total a Adela, en este tiempo de personas que acusan nomás por ser políticos, pero sin fundamentos ni pruebas; como me dijo, “que hagan filas”. Con eso recalco su sinceridad. La vi libre como el viento.

Son tiempos difíciles, pero ella sabe salir adelante, como tantas veces.

Gracias ZETA por esta sorpresa.

Bonita era de felicitaciones y buen inicio de 2020.

Dios nos bendiga.

 

Atentamente,

Leopoldo Durán Ramírez.

Tijuana, B.C.

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