Abaten a “El Charal” en SLRC

Jorge Eduardo Perez Jimenez, conocido como "El Charal"
 
Edición Impresa lunes, 23 diciembre, 2019 01:00 PM

Huyó de Mexicali por el acoso de policías municipales y estatales, quienes lo relacionaban con el asesinato del agente Ignacio Villagómez Robles, ocurrido en abril. José Eduardo Pérez Jiménez solo cruzó la limítrofe y se refugió en San Luis Río Colorado, Sonora, donde de junio a la fecha se le relaciona en por lo menos 21 homicidios. Su temeraria forma de operar le dio fama y en poco tiempo encontró cobijo en agrupaciones delictivas ligadas al Cártel de Sinaloa; estas conductas le cobraron factura el 15 de diciembre, al morir a manos de policías y militares que lo rodearon en una vivienda

José Eduardo Pérez Jiménez, conocido como “El Charal”, cargaba con muchas “calaveras” en la espalda. El sicario que en algún momento perteneció a la célula de Vicente Martínez González “El Güilo”, operador del Cártel de Sinaloa en la Zona Norte del Valle de Mexicali, era un objetivo prioritario para autoridades sonorenses que lo relacionaban con por lo menos 21 homicidios, desde que cruzó la limítrofe entre San Luis y Mexicali, para refugiarse de la fiscalía bajacaliforniana, donde lo buscaban por el asesinato de un policía municipal de nombre Ignacio Villagómez Robles, cuando multaba a una pareja la madrugada del 15 de abril en Ciudad Morelos.

Pese a saberse prófugo de la justicia, Pérez no cesó su actividad criminal y tras múltiples crímenes, además del homicidio de dos policías sanluisinos, en pocos meses se volvió objetivo prioritario para las autoridades de Sonora.

Acribillaron a dos policias municipales

Quienes siguieron su rastro en todo momento, fueron los agentes municipales de San Luis Río Colorado, cuyo operativo no cesó hasta dar con su guarida y, tras un enfrentamiento, fue abatido en un intercambio de disparos la tarde del 15 de diciembre. Junto a José Eduardo quedaron su arma calibre .223 y su novia, Elsye Valenzuela Quintero, quien también disparó contra los agentes.

 

LA SENTENCIA DE PÉREZ JIMÉNEZ

“El Charal” tuvo sentencia de captura el día que presuntamente asesinó a dos agentes de la Policía Municipal de San Luis Río Colorado, de nombres Raúl Ramos y Ricardo Castro, cuando cenaban en un restaurante de comida china sobre Calzada Monterrey y Nuevo León B.

Eran las 7:40 pm cuando se emitió el llamado de emergencia por parte de testigos del incidente, solicitando atención urgente por parte de policías y paramédicos, ya que un sujeto había detonado un arma de grueso calibre al interior de un local, dejando a dos agentes preventivos lesionados.

La movilización se generó de manera inmediata y en poco tiempo se logró ubicar un vehículo tipo pick-up como el utilizado por los matones para perpetrar el crimen; poco a poco la investigación definió al objetivo principal del doble homicidio, que causó gran dolor en la corporación, pues al parecer sus compañeros no contaban con historial negativo y todo apuntaba a que “El Charal” había errado en su objetivo.

Versiones policiales y periodísticas sugieren que buscaba atentar contra un agente de nombre Francisco, pero este había cambiado de patrulla por esos días.

Sin una orden definida, comenzaron la cacería del sicario. Cerraron entradas y salidas del municipio con tal rapidez, que el agresor no pudo escapar y tuvo que refugiarse en una casa de seguridad, donde fue abatido en días posteriores.

La versión oficial arroja que su ubicación se dio a raíz de un llamado de emergencia que indicaba la presencia de personas armadas sobre el Callejón 5 de Mayo, entre calles 25 y 26. Al llegar al lugar, los agentes fueron recibidos con una lluvia de proyectiles de arma calibre .223, por lo que se pidió apoyo de más uniformados y de personal militar, quienes dieron muerte al delincuente.

Otra narrativa indica que policías municipales hicieron trabajo de campo para rastrear amistades y personas cercanas, donde “El Charal” pudiera estar refugiado. El trabajo cesó hasta el enfrentamiento de 45 minutos, donde se le abatió junto con su novia, además de capturar al de nombre Aldo Rubén López López, de 30 años, quien al verse rodeado, se entregó a las autoridades.

José Eduardo Pérez Jiménez ya se había enfrentado con policías sonorenses con anterioridad. El 3 de diciembre, un día antes del doble homicidio de policías, intercambió metralla con dos agentes estatales que detuvieron un vehículo Cadillac sobre Avenida Escalodias B, entre las calles 47 y 48. Cuando se preparaban para abordarlo, una unidad Chevrolet Silverado cruzó junto a ellos y abrió fuego en su contra. Uno de los agentes salvó la vida gracias al chaleco antibalas, el otro resultó ileso.

El occiso también era investigado por el asesinato de Alma Brigit Cázares, de 23 años, cuando salía del gimnasio donde se ejercitaba, ubicado sobre Avenida Tlaxcala entre 23 y 24. También, por el triple homicidio de los presuntos sicarios Alexis Rodríguez, de 14 años; Moisés Ortega y Armando Flores, de 17, luego que estos acabaran con la vida de Julián Adán Rodríguez, de 19 años.

Enfrentamiento policiaco

EN MEXICALI, TRAS LA MUERTE DE POLICÍA Y DEL “GÜERO PANGAS”

De 40 años y originario de Ciudad Morelos en el Valle de Mexicali, apodado “El Charal” por su complexión escuálida, fue identificado por autoridades bajacalifornianas como delincuente en 2008, cuando fue internado en el Centro de Reinserción Social de la Capital del Estado por los delitos de portación de arma de fuego y posesión de cartuchos. A la par, contaba con averiguaciones previas por robo con violencia, robo calificado, a casa habitación, allanamiento de morada, violencia familiar, entre otros.

Sin embargo, Pérez Jiménez cobró relevancia para las autoridades en 2013, cuando fue asegurado portando armas de uso exclusivo del Ejército.

De igual forma, se le vinculó con grupos delictivos del Valle de Mexicali y, hasta marzo de 2018, su nombre surgió entre las indagatorias tras el asesinato de Jesús Martínez Ruiz, conocido como “El Güero Pangas”, cuando este transitaba a bordo de un pick-up Chevrolet Silverado de color azul -acompañado de una mujer de nombre Bertha Mendoza- por las calles de Ciudad Morelos.

José Eduardo Pérez Jiménez fue el principal sospechoso del crimen, parte de una cadena de homicidios suscitados por esas fechas en la ciudad y en el Valle de Mexicali.

No obstante, en abril del año en curso, cuando se perpetró el asesinato del policía municipal Ignacio Villagómez Robles, la situación se salió de control.

Las cámaras de la patrulla y un agente que logró escapar de la balacera, fueron determinantes para relacionar a “El Charal” con el crimen, por lo que se inició una cacería en su contra en la que agentes preventivos “reventaron” viviendas en todo el poblado en su búsqueda, pero entonces no se logró dar con el responsable.

 

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